Desayunamos temprano y salimos caminando a la terminal de buses.
Preguntamos algunos horarios para nuestra vuelta y combinaciones y esperamos hasta las 10,30 hs. Viajamos durante 3 ½ horas hasta Puerto Río Napo que estaba a 10 minutos de Tena que es la ciudad principal de la zona.
El viaje fue con sol, lluvia, montañas y llanos casi todo el viaje con calor porque aquí encontramos una costumbre tramposa de los choferes; al salir de la terminal el bus está fresco y con el aire acondicionado funcionando pero a los 10/15 minutos lo cortan y aunque les pedí que lo prendieran sólo abrieron las pequeñas ventanillas de emergencia y la escotilla del techo. Llegando a nuestra parada (a 15 minutos de la terminal de Tena) lo prendieron para llegar de esa forma frescos a su destino final que era Tena. Lo hicieron en varios viajes en esta región, incluso en un viaje hasta Cuenca y de allí a otros lugares. Pregunté y me dijeron que la gente no quiere aire… mi interpretación es que gastan menos combustible y al llegar lo roban para uso particular. Al final del viaje hice la denuncia a través de la web de la secretaría de transporte de Ecuador pero no recibí respuesta a pesar de ofrecer fotos de los buses con patentes y números de internos.
Bajamos en el puente y el chofer nos indicó que “aquel bus verde es el que sale a Misahuallí”. El problema es que el bus verde estaba a dos cuadras y tuvimos que correr a las 13,30 hs. con un sol fuerte y en subida. Cuando llegamos seguía subiendo gente y quería irse porque estaba lleno; le hice señas al conductor que éramos 2 personas y pidió a los pasajeros que se corrieran hacia atrás. Era el horario de salida de la escuela y estaban todos los niños de la zona; entramos a presión y viajamos los primeros 10 minutos con un niño en el soporte delantero del bus, dos en un asiento para el acompañante del chofer y mi mochila chica sobre el tablero. Fue inolvidable. Poco a poco se fueron bajando los niños y ya pudimos estar parados pero seguros y agarrados de algo…
El pasaje cuesta $ 0,50 desde Tena a Misahuallí o a cualquier parada intermedia. Como en todo Ecuador uno sube y se ubica pagando recién al bajar salvo en el Metro que se paga en las paradas fuera del bus (Guayaquil). También la mayoría de los buses tienen un TV grande al frente donde proyectan películas desde que sale hasta la llegada a destino y la mayoría tiene cargadores USB y algunos wi fi.

Nosotros íbamos al Albergue Español y como quedaba sobre la ruta nos dejaron en la puerta (1/2 hora de viaje). Como ya era costumbre, nuestra reserva no estaba agendada pero tampoco hubo problemas porque casi no había gente. El hostal está a 150 mts. de la plaza principal y a 100 mts. del río Napo, afluente principal del Amazonas, pero no se puede llegar en línea recta por otras viviendas pegadas al río.
La habitación era muy cómoda aunque sin aire acondicionado. Tenía agua caliente las 24 hs. TV, ventilador y un balcón hacia el río.
Los dueños son una pareja de una chica ecuatoriana y un chico francés que la conoció y se vino a vivir a la selva hace algunos años. También tienen un lodge con 500 ha. de reserva privada en plena selva, a 1 ½ horas desde Puerto Misahuallí que era más caro. Por nuestra habitación con desayuno pagamos $ 30 por noche.
Nos instalamos, comimos unas galletas y nos fuimos a caminar por el pueblo y conocer el río. El pueblo es chico, 5 cuadras por 3 aproximadamente. En la plaza principal viven 11 monos capuchinos que son la atracción del pueblo y la municipalidad los cuida y alimenta; en noviembre nacieron 2 crías y andaban en la espalda de sus madres. No son agresivos aunque sí atrevidos y recomiendan no tener elementos brillantes porque los quieren agarrar y se suben a los árboles.

Hay poca gente y durante los fines de semana tiene mucho turismo local (Tena y zona) y muchos extranjeros van a los lodges en plena selva. Fuimos hasta el río y encontramos la unión de los ríos Misahuallí y Napo. Había una playa de arena larga y mucha sombra y un sector para bañarse; el agua estaba fría pero nos bañamos igual porque hacía mucho calor.

Después mientras estábamos tirados en la playa me atacaron algunos insectos muy chicos porque nunca los veía que me picaron los tobillos y molestaron un par de horas por lo menos. Había una promoción de paseos en canoas (metálicas, con potentes motores de aproximadamente 12 metros con asientos laterales) que eran carísimas. Una excursión de 1 día por el río y algunas paradas en lugares de “interés” costaba $ 100 por persona; la más económica consistía en 20 minutos de paseo sin bajar por $ 15 cada persona. Éste último prácticamente lo veíamos ya que pasaba por la zona cercana a nuestro lugar de baño, doblaba por el río Napo unos instantes y seguía después de la unión de los ríos 500 metros y regresaba. Una estafa.
Cenamos en el pueblo una pizza con una jarra grande de jugo de piña por $ 7. Volvimos y nos acostamos temprano.
