Nos levantamos con algo de pena, hoy nos íbamos a nuestro último destino Los Ángeles. Teníamos algo menos de 3:30h de carretera.
Cuando diseñamos el viaje, teníamos claro que no queríamos invertir mucho tiempo en LA. Es una ciudad que no nos llamaba la atención, no nos apetecía sufrir los atascos y tampoco queríamos ir a ningún parque. Por lo que solo reservamos un día para ver lo más importante.
No pillamos atasco para entrar y antes de ir al hotel, decidimos subir al Observatorio Griffith. Es bastante difícil aparcar, aparcamos algo lejos y tuvimos que poner el parquímetro. A pesar de ser noviembre hacía mucho calor, pero nos dio igual. Estábamos ilusionados al ver por fin el cartel de Hollywood!!!

Nos costó bastante encontrar un hotel con parking que no fuera carísimo. En un principio pensábamos quedarnos en Santa Monica, pero no lo miramos con suficiente antelación y lo que quedaba se nos iba de presupuesto. Asique nos quedamos en el motel Dunes Inn – Sunset por 107$ sin desayuno. No repetiríamos, la zona no nos gustó, nos dio la sensación de ser algo insegura por la noche.
Una cosa buena del hotel es que tiene a pocos minutos andando la parada de metro de Hollywood/Western de la linea roja. Así que comimos cerca del hotel y cogimos el metro 2 paradas hasta Hollywood/Highland.



Recorrimos la calle curioseando las estrellas y haciéndonos fotos. Entramos en el centro comercial Hollywood & Highland, donde hay un mirador al cartel de Hollywood.

Antes de cenar, como nos habíamos quedado con un poco de mal sabor de boca, decidimos volver al observatorio para ver las vistas nocturnas. Como no teníamos el coche cogimos el autobús, el DASH (sale desde la parada de metro Vermont/Sunset), que por 50 céntimos te deja en la puerta del observatorio. Ya arriba, aunque no perfecta, pudimos ver la ciudad iluminada .

De camino al hotel cenamos pizza en el típico restaurante americano.