En diciembre de 2021 hicimos un road trip de dos semanas por la isla sur para celebrar mi cumpleaños, uno de esos gordos que terminan en cero. La idea era haber ido a Tasmania, pero la famosa burbuja entre Australia y NZ explotó casi antes de terminar de hincharse, así que Tasmania y sus demonios tendrían que esperar. Pero no nos íbamos a quedar en casa: compramos billetes para el ferry y montamos un recorrido que se iba a centrar mayoritariamente en rutas de hiking, que es lo que nos ha dado por hacer últimamente. El plan era empezar con la subida a Mueller Hut en Mt Cook, una ruta de solo 5 km pero con mucha pendiente, para dormir en una de las cabañas más icónicas y populares del país. Pero se nos torció un poco la cosa: viento y nieve que hacían que se necesitaran crampones y piolets, además de malísima visibilidad y condiciones. Los del DOC nos ofrecieron devolvernos el dinero de la reserva porque realmente no eran las mejores condiciones para intentar la subida, y no nos lo pensamos mucho. Así que en lugar de empezar por Mt Cook, nos fuimos directamente al segundo destino del viaje: la maravillosa Wanaka, donde cambiamos la subida a Mueller Hut por Roy’s Peak. Esta excursión que se hace en un día es posiblemente uno de los principales reclamos de Wanaka. Las fotos desde la cima se han hecho tan populares en Instagram que en tiempos pre-covid se formaban colas en el mirador para poder hacerlas, incluso al amanecer. Algo bastante ridículo, la verdad. Incluso Tourism NZ lanzó una campaña hace poco riéndose un poco de la situación y animando a la gente a hacer algo distinto…
Nosotros debíamos ser de los pocos que todavía no habían subido a Roy’s Peak. Ninguna de las veces anteriores que habíamos estado en Wanaka habíamos podido hacerlo, bien porque el track estaba cerrado (cierra en octubre todos los años por lambing) o bien porque no teníamos tiempo. Así que al margen de lo que dijera Tourism NZ, queríamos aprovechar ese día extra en Wanaka para ver si la fama de las vistas desde la cima era merecida. Además, la gran ventaja de que las fronteras sigan cerradas, de que Auckland estuviera en lockdown en ese momento, y de que todavía no hubieran empezado las school holidays es que había muy poquita gente en el track, y por supuesto nada de colas para hacer fotos.


Compartiendo el camino
La ruta son 8 km de subida constante, con un ascenso total de 1228 metros, y vuelta por el mismo camino. En total, 16 km que se hacen en 5 ó 6 horas. Suena peor de lo que es: aunque obviamente tiene pendiente, esta es constante y el camino está perfectamente preparado, prácticamente subiendo en zigzag todo el rato, sin grandes saltos, pedruscos o raíces (como nos encontraríamos en otras rutas más adelante…). La bajada es quizás más dura que la subida. Lo que sí hay que tener en cuenta es que el camino está completamente expuesto, no hay sombra de ningún tipo, y en pleno verano en un día de mucho sol se puede hacer muy duro. Y si llueve o hay viento, lo mismo. De ahí que muchos se animen a empezar la subida de noche para ver amanecer desde arriba y librarse del calor que empieza a apretar a media mañana.

Roy’s Peak
Sin embargo, la gran ventaja de que el camino esté completamente expuesto es que puedes disfrutar de las vistas desde el primer kilómetro. Y qué vistas. En un día despejado puedes admirar el lago Wanaka, sus islas (la mayor de ellas, Mou Waho, tiene un pequeño lago que es conocido por los locales como “el lago en la isla en el lago en la isla en el mar”, y es una de las cosas que tenemos pendientes por visitar en Wanaka), y los picos nevados de Mount Aspiring NP.

Roy’s Peak
Y así, poco a poco, vas subiendo los 1200 y pico metros, y aunque la vista es técnicamente la misma porque el ascenso es por la misma cara de la montaña, en realidad va cambiando con la altura y es como si cada vez que paras a respirar o hacer una foto estuvieras en un sitio distinto.

Roy’s Peak
Nos sorprendió que el mirador insta-famoso en realidad está todavía como a 45 minutos de la cima, y las vistas desde un poco más arriba son incluso mejores, y puedes ver a la gente posando más abajo:


Roy’s Peak
El camino en esa última parte que sube hasta la cima (hasta la antena) está quizás un poco peor, pero merece mucho la pena ese último esfuerzo. Nosotros tardamos en total 3 h 25 m en llegar hasta arriba del todo (con muuuchas paradas para fotos) y nos sentamos a comer en la base de la antena disfrutando de las vistas.

Parapente en Roy’s Peak





Desde la cima de Roy’s Peak
La bajada se hace mucho más rápido: apenas dos horas, aunque se hacen pesadas. Los bastones ayudaron mucho, ya que si no es muy duro para las rodillas (se empiezan a notar los años!!). Llegamos abajo muertos de calor, sudando, y deseando quitarnos las botas. Nos fuimos directos a Glendhu Bay a remojar los pies en el lago. Si hubiéramos tenido el bañador a mano, nos hubiéramos dado un buen chapuzón, pero realmente no contábamos con que hiciera tanto calor.
Nos gustó mucho la excursión y claramente la fama es merecida, pero nos tiramos varios días con unas agujetas de morirnos… avisados estáis