SÁBADO 5 MARZO 2022
Se acaba lo bueno y tocaba empezar a pensar en el viaje de vuelta. Nos levantamos a las 07:00 pero por desgracia todo lo que teníamos que hacer ese día era esperar el viaje de vuelta. Ana se había quedado con las ganas de comprar un par de cosas en la tienda de la Biblioteca Pública de Nueva York, así que terminamos de guardar las cosas en las maletas, dejamos todo listo y bajamos a recepción a hacer el check out y a que nos guardasen el equipaje hasta la hora de irnos al aeropuerto.
Lo hicieron sin ningún problema y, como aún era pronto y la biblioteca no estaba abierta, fuimos a dar un paseo por la 5ª Ave para hacer tiempo. Acabamos picando en una tienda de Krispy Kreme con unos donuts de Twix y otro relleno de frambuesa, que menos mal que no los probamos antes, porque si no hubiese sido nuestra dieta del viaje.

Ay si te hubiera conocido antes

Mientras caminábamos por allí, nos paró un chico que no tenía pinta de ser turista, para preguntarnos dónde estaba la estación de autobuses y fuimos capaces de darle las indicaciones correctas.

A las 10 en punto estábamos frente a la entrada principal de la biblioteca junto a muchos estudiantes que hacían cola para entrar. La tienda la abren a las 11, así que fuimos a explorar un poco más y a ver si había suerte y nos podíamos colar en la sala de lectura, pero en cuanto subimos vimos que a pesar de ser sábado, seguía habiendo control de acceso. Ya nos íbamos a ir, cuando de repente vimos un cartel que decía que los lunes y los sábados hacen un tour gratuito por dentro de la sala y que empezaba a las 10:30, así que preguntamos qué había que hacer para apuntarse y nos dieron unas pegatinas que debíamos llevar visibles.
Primero nos contaron datos de la biblioteca y nos explicaron algunas de sus salas y, finalmente, pudimos acceder a la de lectura.
La verdad es que es una pasada mires por donde mires.

Insectos

¿Subes o bajas?

Los intelectuales

¿Leemos algo?

La Sala
Tuvimos que esperar unos minutos para que abriesen la tienda y allí nos encontramos con una pareja española que había venido con nosotros en el vuelo de ida y que nos reconocieron.
Nos quedaba algo de tiempo así que entramos en un par de tiendas que se iban definitivamente de nuestro presupuesto, y acabamos en 5 Below que es una de tonterías y chucherías de 1 a 5$ y que se adaptaba mejor a nosotros.

Me gustas

A gastar
Nuestra última comida fue en un Chick Fil A que estaba cerca del hotel y que llevaba llamándonos toda la semana y estuvo muy bueno, aunque no fue precisamente barato. Pagamos más de 40$ y tampoco comimos demasiado. Lo mejor: la salsa que tienen y la limonada que es una pasada. La única pena es que en el que comimos nosotros no tenían refill de bebidas gratis.

La última

Famosa con truco
A las 14:00 habíamos quedado en la puerta del hotel con los mismos chicos con los que compartimos el Uber de llegada y, tras recoger nuestras maletas sin tener que pagar nada, salimos a la calle a esperarles.
El Uber de vuelta nos salió por 92$ (pequeña diferencia), pero aunque no la creímos, ya nos habían avisado el día anterior.

Como nos había recomendado Ramón, pedimos uno XL para que no nos pusiera pegas, pero el coche que nos recogió era del mismo estilo que el del primer día. Yo le hice un par de fotos para tenerlo de referencia y al conductor no pareció hacerle mucha gracia. Pensaría que las hacía por si luego teníamos algún problema.

Yo lo veo igual que quieres que te diga
Como en el viaje de ida, al llevar el check in hecho, fuimos directamente al control de seguridad, donde nos hicieron quitarnos los zapatos y pasar por una especie de escáner, y desde allí hacia la puerta de embarque donde nos sentamos los 4 a esperar.

Como nos habían sobrado más dólares de los que pensábamos, decidimos celebrar ese último día con una cerveza en el aeropuerto, costase lo que costase, y las 2 salieron por 23.46$
A las 16:30 nos pusimos en la cola de embarque a esperar a que nos dejasen entrar en el avión.

Se va acabando
Los minutos iban pasando y seguíamos sin movernos hasta que de pronto sonó por megafonía que en 10 minutos nos darían más información del vuelo. Los españoles que estábamos en la cola nos empezamos a juntar a ver si entre todos nos íbamos enterando de lo pasaba. Nos dieron el mismo mensaje de los 10 minutos y ya hubo gente que se empezó a ir de la cola. Nosotros le estábamos echando una mano a una madre y a su hija que tenían más problemas con el idioma y así llegamos al momento en que nos dijeron que se tenían que llevar el avión a reparar y que hasta dentro de una hora no sabríamos nada.

Casi todos los que estaban allí eran profesores de Málaga que habían aprovechado la semana blanca para irse de vacaciones y tenían que trabajar el lunes y muchos de ellos veían como su conexión en Lisboa se perdía.

Definitivamente nos quitamos todos de la cola, porque no tenía sentido estar allí esperando. Menos mal que había sitios donde cargar los móviles, porque estábamos ya todos tiesos de batería.
Nos dieron un bono de 15$ por persona para gastar allí en los restaurantes del aeropuerto, pero nadie se movía de la zona de embarque esperando noticias.

Prueba
Cuando casi se cumplía la hora, vimos cómo se empezaban a llevar el avión y ya solo era cuestión de tiempo que nos dijeran que se cancelaba nuestro vuelo.

La noticia no tardó mucho en llegar. Yo he viajado bastante y es la primera vez que me veía en esa situación, así que nos acercamos a ver que teníamos que hacer.
Lo primero que nos dijeron fue que nos buscáramos un hotel por nuestra cuenta y que luego se lo reclamásemos a la compañía aérea, así que nos pusimos manos a la obra. En ese momento ya habíamos hecho un grupo majo.
Pensé en reservar rápido, porque cuanto más tardásemos, más subirían los precios, así sin pensármelo mucho me puse en marcha. Había escuchado a los chicos de la biblioteca decir que había un hotel pegado al aeropuerto, y ahí reservé sin más.

Lo único que nos decían es que nos llegaría un mail con los datos del nuevo vuelo en el seríamos recolocados así que tocaba esperar.
Se pidió a la gente que tenía equipaje facturado que lo fuesen a recoger, y el resto fuimos al mostrador de TAP a ver qué nos contaban aunque yo tampoco le veía mucho sentido. Pensaba que era mejor ir al hotel y esperar el mail de la compañía, pero el resto del grupo que nos habíamos juntado, prefería quedarse.
Cuando nosotros llegamos ya había bastante cola de gente y algunos estaban muy enfadados.

Toca paciencia
Siempre he pensado que no tiene mucho sentido gritarle a alguien que no tiene culpa de nada y que está ahí solo de mensajero, pero imagino que es por mi trabajo de cara al público.

Había unos chicos al principio de la cola que estuvieron un buen rato hasta que por fin les dieron la tarjeta de embarque del día siguiente y vinieron a explicárnoslo. Si ese era el caso, a lo mejor no era mala idea esperar allí un rato.
Les dijimos a los chicos del Uber que se fuesen a cenar tranquilos y que en caso de que la cola avanzase mucho les avisaríamos, pero eso tenía pinta de ir para largo.
Al cabo de una hora, empezaron a llegar los primeros mensajes, pero por SMS. La mayoría les habían puesto en el vuelo del día siguiente a la misma hora y respetando también las mismas conexiones que tenían en Lisboa.
Sin embargo, a una pareja que iba con sus 2 hijos les pasaron al vuelo del día siguiente pero a las 23:40. La única diferencia era que ellos iban a Madrid y el resto a Málaga.
Se estaban comiendo unas hamburguesas y como ya eran casi las 22:00, pensé que era un buen momento para ir a buscar algo de cenar. Le pregunté de dónde lo habían sacado y me fui directo para allá. La única pega fue que cuando llegué ya estaban cerrando, así que me quedé con las ganas. Había un sitio de pizzas al lado así que fui allí y les pedí la comida y un par de bebidas, pero cuando fui a pagarles con el bono que nos habían dado, me dijeron que ellos no tenían acuerdo con TAP y que no aceptaban eso, así que tuve que volver con las manos vacías.

Nosotros seguíamos sin recibir nada y con nuestra suerte nos esperábamos lo peor, pero nuestro mensaje no tardó en llegar. Nos había tocado el vuelo de las 23:40 y supusimos que era porque el otro ya estaba lleno, pero cuando miré más detenidamente el mensaje, casi me da algo. Nos habían cambiado la escala y en lugar de ir desde Lisboa a Málaga, ahora íbamos a Valencia y después a Málaga, donde íbamos a llegar a las 23:30 del lunes. Y por lo que habíamos comprobado, éramos los únicos a los que nos habían hecho eso.

Cuando nos llegó el turno, nos dijeron que la reclamación la teníamos que hacer online adjuntando todas las facturas que tuviésemos y con eso nos fuimos al hotel.
Éramos en total 6, pero dos decidieron coger un Uber y el resto fuimos en busca de un taxi. Como el hotel estaba relativamente cerca, pero no para ir andando con maletas, sabía que a los taxistas no les iba a hacer ni puñetera gracia hacer ese servicio, pero de todas formas nos acercamos a la parada a preguntar.

Así de primeras, no puso muy buena cara, pero luego recordó que el hotel tenía un servicio gratuito de bus cada 10 minutos y nos indicó dónde se encontraba la parada. Al principio pensé que nos iba a tocar esperar más de media hora porque a esas horas no creía que la frecuencia fuese tan alta, pero me tuve que comer mis palabras porque a los 3 minutos apareció el bus.
Hicimos el registro de entrada en el Newark Liberty International Airport Marriott, subimos a dejar las cosas en la habitación y bajamos al bar a cenar algo antes de que cerrasen.

Ahora vengo

Buena calidad

Echo de menos Manhattan
Quedamos con la pareja de la biblioteca y tomamos unas alitas de pollo, una pizza pequeña y unas hamburguesas acompañadas de unas cervezas y nos quedamos allí de charla.


Habrá que cenar

¿Una partidita?

O ¿una copa?
Sobre la 01:00 nos íbamos hacia el ascensor, cuando oí un “Álvaro” a lo lejos. Al principio pensé que eran imaginaciones mías, pero Ana también lo había oído. Nos dimos la vuelta sorprendidos mientras tratábamos de encontrar a quien me había llamado, hasta que por fin salimos de dudas.
Se trataba de la madre con la hija que estaba un poco desesperada, porque no conseguía que le funcionase su tarjeta de crédito y se veía durmiendo con la hija en la calle. Se pusieron muy contentas al vernos en el hotel.

Lo que pasaba es que la mujer había tenido un problema y estaba tan nerviosa que se había bloqueado completamente. Tratamos de calmarla y finalmente todo se arregló sin mayores consecuencias y nos pudimos ir todos a dormir.
La habitación era mucho más grande que la de Nueva York y la cama también era muy cómoda, así que no nos costó nada quedarnos dormidos.

Hoy había que sumar 15312 pasos para un total de 205094










