Primero fuimos al mercado indígena.



Allí estuvimos paseando cerca de dos horas y después nos fuimos a una cascada.


Para comer el guía había contactado con unas amigas indígenas, las cuales nos hicieron comida en su casa.
Estuvimos con ellas y con sus hijas pequeñas pasando un rato agradable.

Cuando terminamos nos fuimos dirección Quilotoa para hacer noche en el hotel Cuello de Luna y al día siguiente llegar a la laguna.
Este hotel no fue el mejor en el que estuvimos, no obstante por la zona no había mucho donde elegir. Y sí que es cierto que lo tenía bien acondicionado. Bastante limpio y tenía mantas eléctricas para el frío. La comida eso sí, bastante cara. El no haber nada cerca condiciona los precios.
Nos dimos una ducha y a dormir.
