Cuando me desperté vi que en el móvil tenía un mensaje del guía. Concretamente me decía que si nos importaba que su prima viniera con nosotros a Quilotoa ya que se había separado y estaba triste y le vendría bien airearse. Mi teoría más bien, es que era una amiga con derecho a roce.
Evidentemente no nos parecía bien, puesto que habíamos contratado un tour privado y no nos apetecía, ni nos parecía normal, tener que compartirlo con alguien y encima pagándolo nosotros.
Decidí no contestarle (además que el mensaje lo mandó por la noche pero yo lo vi ya por la mañana) esperando que no trajera a esta persona.
Pues bien, se presenta con "su prima y la hija de ésta".
La verdad que si por algo nos gusta viajar solos y por nuestra cuenta, es por cosas así.
En fin...que en vista de que decirle algo era para estar de mal rollo, nos aguantamos y seguimos el viaje.
Llegamos a Quilotoa y enseguida notamos el cambio de temperatura. Se notaba bastante el frío.

Bajamos hasta la laguna por el camino de arena y piedra.
Estuvimos contemplando la laguna durante un rato y volvimos a subir.

Esta vez subimos con las mulas. A las niñas les hacía ilusión y el terreno era costoso para ellas.
Aunque lo cierto es que nos dio mucha pena. Si fuera ahora no lo volvería a repetir.

Comimos allí y ya cogimos dirección Quito.
El viaje se estaba terminando.
Llegamos a Quito y cenamos unas empanadas.