A media tarde llegamos a
PORTOFINO, lujo y glamour por los cuatro costados, el puerto más chic de toda la zona.
Lo de aparcar en Portofino es una utopía, y cuando viajas con una furgo de 5 metros, ni te cuento; pero en un momento se alinearon todos los astros. En el mismo puerto, con una cola infernal para aparcar en el único párking de pago de la ciudad, le pregunto a un policía muy amablemente si hay alguna plaza para movilidad reducida que esté libre, y automáticamente nos saca de la cola y nos guía hasta una, que curiosamente estaba a las puertas de la zona peatonal. No cabíamos en nuestro asombro. Empezaba nuestro recorrido por Portofino.
El nombre de la ciudad viene del Imperio Romano, y por lo tanto del latín: portus y delphinis, y es que parece ser que está documentado que en la zona hubo una gran población de delfines que habitaron en sus aguas.
Su pequeño pero lujosísimo puerto pesquero tiene unas casitas muy pegadas, de colores llamativos, que harían de Portofino una pequeña localidad pesquera, humilde, y con el encanto propio de estos lugares si no fuera por la cantidad de yates de lujos anclados en sus aguas.
Recorrimos todo el puerto, hasta llegar al último punto donde se puede atracar, y allí nos descalzamos, y metimos los pies en el agua mientras intentábamos adivinar de qué jeque árabe o de qué futbolista serían los yates que tenían hasta su propia vigilancia privada.
Deshicimos el camino, miramos los restaurantes para cenar y ante los precios desorbitados de incluso los helados, decidimos volver a nuestra furgo y seguir haciendo kilómetros para acercarnos a Francia.
Elegimos el área de Wolf Village, cerca de Cuneo, un área privada surrealista por completo. Coordenadas: 44º18'39.6''N 7º21'21.2''E
Llegamos con noche cerrada tras atravesar el Parque Natural Regional de Alpi Liguri, con sus curvas en su puerto, como es normal ya que es zona montañosa, su escasa iluminación, su límite de velocidad súper bajo...y cuando llegamos estábamos reventados de la kilometrada del día. Entramos y nos encontramos con una fiesta de la leche. Furgonetas, caravanas, disco móvil...y un montón de gente que nos da la bienvenida y nos invita a unirnos al jolgorio...de traca!!
Le decimos al dueño que solo deseamos descansar, que es tarde, venimos hartos de conducir y no son horas ni zona de ponernos a buscar otro área. Así que nos dice que nos vayamos a la otra punta del área donde cree que se oirá menos la música, y estaremos más tranquilos.
De hecho había otras dos caravanas en nuestra misma situación y aparcamos los 3 en el extremo opuesto a la fiesta que tenían organizada.
No sabemos en qué momento paró la música, caímos rendidos y la verdad es que dormimos de maravilla y al despertarnos descubrimos la belleza del lugar. Estábamos rodeados de montañas y prados verdes con bosques muy frondosos.
Tras desayunar, reorganizar la furgo y demás nos dirigimos a la recepción. Todos dormían la mona de la noche anterior, claro. El dueño nos cobró 10 euros por pasar la noche y nos pidió disculpas por el jaleo que habíamos encontrado.
Pasamos un ratito por allí paseando, Hugo dando de comer a las gallinas...y cuando nos pareció reiniciamos el camino.
Ahora el objetivo es la PROVENZA, hace unos años conocí a un chico por internet que es guía turístico en París, y que alquila su casa, junto a su pareja, en la zona de Luberon, en plena Provenza. Contacté con él un año que visitamos los campos de lavanda y desde entonces habíamos mantenido el contacto pero nunca nos habíamos visto. Así que organizamos un encuentro después de tantos años, pasamos un día maravilloso con ellos, y al atardecer nos hicimos un par de horitas de camino más y al día siguiente continuamos camino hasta Barcelona y de allí a León.
Os dejo la casa de mi amigo Gus, que es un paraíso:
VILLA MELINQUINA IN PROVENCE
Con esto termina el diario de nuestro verano, creo que a La Toscana se va una y otra vez, nunca se deja de ir, siempre echaremos el freno en alguna ruta por Italia, en alguna carretera, en algún punto de la campiña toscana o en algún ciprés para hacernos esa foto que nos falta de nuestro viaje.
Así que aquí quedan recogidas nuestras visitas, repetidas hasta la saciedad por todos los que algún día pisamos esta tierra, nos enamoramos de ella y hemos querido contarlo sin importarnos cuantos millones de veces se haya escrito sobre La Toscana, y es que la historia de esta región siempre será más extensa que nuestra curiosidad... Hasta la próxima!