Tenía muchas ganas de conocer este maravilloso país y que mejor manera de hacerlo que con un nativo, mi marido

Aquí conocimos a un señor que trabajaba para la compañía de aviones TAP Air Portugal. Con el tiempo nos hicimos amigo de él y fue el que nos sacó los billetes de avión y nos hizo todas las gestiones para el viaje. Nos costó 900 euros cada uno, hoy día me parece un pastizal, pero por entonces lo poco que habíamos mirado por internet, eran por el estilo. Recordar que en esta época no se estilaba tanto viajar por libre, era más usual hacerlo todo por agencias. Hoy día ya lo hago todo por libre y me lo gestiono yo todo. Bueno, como decía, este señor nos lo gestionó todo y llegó el día de partir, también deciros que nos costaría más caro el billete porque era época de carnaval, aunque cuando nosotros llegamos, ya había terminado uno o dos días atrás. No quisimos ir en pleno carnaval por el gentío, hoy día, quizás hubiese ido porque también le tengo muchas ganas a los carnavales, pero me echa para atrás tanta gente de la que en los últimos años voy huyendo, jajajajaja. Dicho todo esto, comienzo con el diario

El vuelo fue directo hasta Sao Paulo y de allí a Curitiba que es donde estaba parte de su familia y donde nos alojaríamos durante nuestra estancia, concretamente nos alojamos en la casa de su hermana. Llegamos sobre las 10h de la mañana del día siguiente (hicimos noche en el avión) al Aeropuerto Internacional Afonso Pena, que se encuentra en la vecina ciudad de São José dos Pinhais. Para que nos recibiera la familia, antes de salir de Madrid hicimos Ricardo y yo una serie de compras para su familia, entre ellas, estas gorras tan originales y con cuernos y las camisetas para ir haciendo patria, jajajajaja. La gente que había por dentro del aeropuerto no hacía nada más que mirarnos y reírse, no hacía falta decir de donde éramos, se nos veía a kilómetros


Nos fuimos a casa de la familia de Ricardo que está a unos 20km aprox. de distancia, en la localidad de Pinhais. Nos acomodamos, hablamos con la familia y después de comer, nos disponemos a conocer la ciudad de Curitiba. Os dejo mapa turístico cogido de www.researchgate.net/ ..._333685954 con los lugares más importantes que ver en la ciudad.

Nos acercamos al Barrio Santa Felicidade, un lugar donde se encuentran algunos de los más prestigiosos restaurantes de Curitiba, entre ellos el Restaurante Siciliano y el de Familia Madalosso. La historia de este restaurante es muy curiosa, pasó de ser un modesto restaurante que sólo tenía tres mesas con capacidad para 13 personas a servir a 4.500 personas, una locura de lugar, sólo con ver el exterior os podéis imaginar el interior, cuenta con varias plantas y su especialidad es algo tan simple como el pollo y la polenta, no hace falta grandes platos para triunfar. Familia Madalosso fue reconocido por el Libro Guinness de los Récords como el restaurante más grande del mundo. Empezó siendo un modesto restaurante familiar y hoy día continúan las siguientes generaciones con su comida tradicional italiana.


Al lado se encuentra el Restaurante Fadanelli que pertenece también a la Familia Madalosso, aquí trabajo mi marido varios años.

También hicimos patria con la bandera de Brasil, que dicho sea de paso, es junto con la bandera de España que más me gusta, sobre todo por sus colores.

Las cabinas de teléfono son muy curiosas.

En la zona también puedes ver algunas de sus bodegas como la de Campo Largo.

La más famosa es la Bodega Durigan, familia que llegó a Curitiba en 1845 y tuvieron que trabajar muy duro para llegar a lo que es hoy día la marca. A Curitiba llegaron muchos inmigrantes italianos, entre ellos la familia Durigan que venían de Treviso concretamente. Comenzaron a construir barracones donde poder vivir y cultivaron unos terrenos cedidos por Dona Felicidade Borges que en agradecimiento se los regaló y también donó su nombre al barrio, cosechando productos, poco a poco formaron este imperio en 1873.

Las bodegas son espectaculares tanto por fuera como por dentro. Fuera se puede ver unas estatuas a tamaño natural emulando a los trabajadores del vino y una pequeña cascada.


También hay diversos adornos relacionados con el vino como este carro-tonel donde posamos mi hermana y yo.

Entramos a la tienda y es una pasada de grande, venden todo tipo de productos, desde vinos tradicionales, espumosos, quesos, embutidos, chocolates, miel, mermeladas y todo lo que te imagines.




Además la decoración es chulísima y aprovechamos para hacernos fotos en todos los rincones.



Y terminamos nuestro paseo por Barrio Santa Felicidade en la puerta de entrada al barrio.

Ahora nos vamos a visitar el Jardín Botánico de Curitiba que se encuentra a 13km del Barrio Santa Felicidade. El Jardín Botánico es uno de los lugares más famosos de Curitiba, considerado la postal de la ciudad. Fue inaugurado en 1991, su nombre completo es Jardín Botánico Francisca Maria Garfunkel Rischbieter, en honor a la ingeniera Francisca Rischbieter. La superficie del Jardín Botánico es de 178.000 m². También cuenta con un inmenso Bosque de Preservación Permanente que protege a cientos de especies de fauna y flora, algunas de ellas en peligro de extinción como la araucaria y el cedro rosado. Os dejo mapa del Jardín Botánico cogido de internet.

El parque está abierto de 6h de la mañana a las 17:30h de la tarde todos los días y el acceso es gratuito.

En nuestro paseo por este precioso jardín, vemos algunas aves, dos de ellas pilladas infraganti



También vimos peces desde el puente que cruza para ir al Museo de Gerdt Hatschbach, un botánico, taxónomo y científico brasileño que fue Doctor Honoris Causa de la Universidad Federal de Paraná. Fue famoso por sus amplias recolecciones de flora en Brasil y en el exterior.

Alrededor del museo hay una pasarela de madera que va bordeando el lago.



Las vistas desde el lago con los edificios de Curitiba son muy bonitas, una zona preciosa para relajarse o pasear a su alrededor.


El barrio en el que se encuentra el Jardín Botánico lleva el mismo nombre que el Jardín pero hasta 1992, era el Barrio Capanema, que en lengua tupi significa zarza mala. El barrio de Capanema cambió mucho con la industrialización en Curitiba en el siglo XX. Aquí fue construida la estación ferroviaria y el Estadio Durival Britto e Silva. En la década de 1950 se fueron construyendo casas ilegales que pertenecían a la Favela do Capanema, la mayor favela de Curitiba. Más de 700 familias vivían en esta favela (unas 3000 personas), la mayoría vivían a orillas del río Belem. En 1976, la Compañía de Vivienda de Curitiba (Cohab) desalojó a buena parte de los habitantes de la Favela do Capanema y los "invitaron" a alojarse en Cajuru, Boqueirão y Uberaba. En 1980, el Ayuntamiento hizo urbanizable la zona y muchas personas se mudaron aquí convirtiéndose en una comunidad de 8.500 vecinos.

Donde se encuentra hoy día el Jardín Botánico, fue durante muchos años un basurero y un lugar conocido como un barrio pobre y peligroso y no tenía buena fama. Tanto es así, que poco tiempo después de la implementación del Jardín Botánico en 1992, apareció un plebiscito popular para cambiar el nombre del barrio de “Capanema” a “Jardim Botânico”. Una vez superado el estigma, solo restaba borrar de la historia la existencia de la favela en la ciudad. Hoy día, luce maravillosamente este pulmón en la ciudad de Curitiba



El mayor atractivo del parque es un invernadero botánico de 458 m², inspirado en el Crystal Palace de Londres pero yo le veo más parecido al Palacio de Cristal de El Retiro de Madrid. El invernadero tiene tres bóvedas y está revestido con casi 4.000 piezas de vidrio y tiene dos pisos.




El jardín exterior es de estilo francés, se divide en líneas geométricas llenas de flores y arbustos. Se pueden ver distintas aves comiendo o paseando tranquilamente. Si quieres verlo con más flores, tendrás que visitarlo en plena primavera


En el centro del paseo se puede ver una réplica de la Estatua Amor Materno, del polaco John Zaco Paraná e inaugurada en 1993 en el Día de la Madre, la obra original se encuentra en Río de Janeiro. En el cartel reza la frase “Homenaje de la comunidad polaca a todas las madres paranaenses que, generando vida, dan alma al Tricentenario de Curitiba”.

En el interior del invernadero, se pueden ver cientos de especies de plantas que caracterizan la Mata Atlántica.


Una vez finalizada la visita al Jardín Botánico, ponemos rumbo al Parque Tanguá que se encuentra ubicado en los barrios de Pilarzinho y Taboão. Fue inaugurado en el año 1996 donde antiguamente se encontraban dos canteras que dejaron de funcionar en 1970. Dejo un mapa cogido de internet.

Tiene una extensión de 235.000 m² y garantiza la conservación de la cuenca norte del río Barigui. Tiene dos lagos y un túnel artificial. También dispone de un muelle, carril bici, pista de jogging, snack bar y dos aparcamientos y lo más llamativo es su impresionante cascada cayendo al lago.

En la zona superior se encuentra el Jardín Poty Lazzarotto, inaugurado en 1998 y es donde nos encontramos nosotros.

En el parque hay cuatro fuentes, una al principio redonda, otra en el centro alargada con chorros de agua, dos en los laterales y otra al final, junto al mirador.





El Parque Tanguá está abierto todos los días de 6h de la mañana hasta las 20h de la tarde y es de acceso gratuito.

Al final del parque se encuentra el Mirador del Parque Tanguá donde podrás contemplar unas excelentes vistas del lago y de la ciudad. La caseta que se ve junto al lago es un bar de copas donde poder tomar un refrigerio rodeado de naturaleza.

Intentando ver el salto de la cascada al lago inferior que tiene una altura de 65 metros.


Y hasta aquí nuestro primer día en Curitiba, una ciudad preciosa, que nos ha sorprendido gratamente y que os iré descubriendo en las próximas etapas

