Nos despertamos temprano porque hoy nos espera un día intenso. Queremos subir al teleférico de Brasov y ayer ya estaba cerrado cuando llegamos, así que tenemos que subir temprano porque luego nos tenemos que ir corriendo a hacer una excursión.
Hemos dormido con dos chicas, una de ellas con la alarma a las 6 de la mañana nos ha despertado pero estábamos tan cansadas que hemos seguido durmiendo una hora más sin darnos cuenta. Dejamos la maleta lista y nos vamos. Justo en frente del alojamiento tenemos un Luca, un panadería donde compramos dos cafés y un covrig con Nutella (una especie de “pretzel” relleno con Nutella. Pagamos 13 lei (2.62€) por las tres cosas.
Vamos con tiempo al teleférico, de camino pasamos por strada Sforii, la calle más estrecha de la ciudad. El teleférico abre a las 9 pero hemos leído que hay cola y llegamos sobre las 8.45, siendo de las primeras. A las 9, cuando abren, ya hay una cola importante. Menos mal que hemos ido un poco antes. Pagamos 25 lei (5€) cada una por ida y vuelta. Subimos en el primer viaje. No tengo vértigo pero me da un poco de impresión. Vemos a gente que sube andando, pero es mucho más alto que Rasnov y no sabemos cuánto rato puede llevar hacerlo a pie. Cuando llegamos arriba, caminamos unos 5 minutos y llegamos a la famosa zona detrás de las letras de la ciudad, pero no se pueden apreciar ya que por la perspectiva no se pueden ver por delante. Las vistas de la ciudad son una pasada.

Volvemos al teleférico y bajamos prácticamente solas, ahora ya no da tanta impresión y disfrutamos del trayecto.

Al bajar, volvemos al alojamiento a por las maletas y vamos al coche. Nos dirigimos a hacer la excursión del cañón de los 7 escalones (Canionul Sapte Scari), ya que nos apetece descubrir la zona de los Cárpatos por esos bosques. No sabemos muy bien cuánto tiempo nos llevará, porque hemos leído desde 3 horas hasta 5 horas… esperamos que sea más 3, porque después de ahí tenemos que llegar a ver el castillo de Bran antes de que nos cierren…
Llegamos sin problema a la zona desde donde empieza la excursión y volvemos a aparcar en una de las calles paralelas al parking. Desde ahí empezamos la ascensión por la montaña, cruzando ríos por troncos, zonas de piedras y zonas de tierra, rodeadas de arboles altos y donde se respira aire puro. Hay bastante gente haciendola, ya que es sábado. Después de 1 hora, llegamos a una especie de caseta donde te cobran para seguir adelante, ya que empieza la zona de los escalones. Hacen descuento para estudiante y se nos ocurre probar a decir dos estudiantes, y solo mirando mi carnet nos cobran 20 lei a las dos por acceder. En esa zona ya hay más cola ya que en los escalones hay atasco al ir de uno en uno. Hay una zona donde se bifurcan dos rutas, la del oso es más larga y algo más complicada, y nosotras seguimos con la que estábamos haciendo. Hay zonas de barro y las bambas nos resbalan un poco. No vamos muy preparadas, ya que viajábamos sin maleta facturada y hemos ido con solo un par de bambas que no son de montaña. Mi amiga va con pantalones de deporte, pero yo voy con tejanos. Es decir, no es una excursión extremadamente difícil, pero si hay zonas un poco más complejas en las que nos damos cuenta que podríamos ir más preparadas. En total, estamos 3 horas justas en el recorrido. Como vamos “bien” de tiempo, al bajar encontramos unas mesas y unas barbacoas donde paramos a comer. Probamos las mici, una especie de salchichas de carne picada, y unas costillitas con chistorra, con unas patatas, dos panes de pita y dos refrescos, pagamos 81 lei (16.34€). Comiendo nos damos cuenta de lo cansadas que estamos, pero hay que seguir.


Vamos hacia Bran, y al llegar alucinamos con la cantidad de gente que hay. Las tiendas que rodean el castillo, las paradas de souvenirs… por algo el castillo de Drácula es el símbolo en el que todos pensamos cuando decimos Rumanía.
Aquí ya vamos más justas de tiempo y con tanta gente no parece tan fácil aparcar en cualquier calle, así que decidimos usar el parking, a 6 lei la hora, e ir rápido hacia el Castillo. Aquí vuelve a haber una diferencia muy grande entre el ticket de adulto y el de estudiante, y los tickets se sacan en unas máquinas de auto compra, así que, siendo muy españolas, sacamos dos billetes de estudiante por 60 lei (12.1€). Le pregunto al chico que hay controlando si el carnet se lo enseño a él y no le da mucha importancia, así que viendo que no lo controlan entramos con esas entradas y nadie nos pide el carnet.
Hay bastante cola para entrar y nos da cosa que cierren el castillo y nos echen antes de acabar de verlo, pero para nada. Al entrar, casi no podemos mirar las salas de la cantidad de gente que hay. Además vamos detrás de un grupo y no podemos adelantarlos por que es bastante estrecho. Nos agobiamos un poco. El sitio es precioso, tiene muchas explicaciones de las salas y mantiene un estilo bastante fiel al original. El patio interior es muy bonito, pero otra vez con tanta gente no lo podemos casi disfrutar. Dudamos si pagar el extra por ver la exposición de tortura, pero al final decidimos que no porque parece que van a ir cerrando. Salimos y vemos el castillo desde el jardín…. Es muy bonito.

Desde lo alto del castillo hemos visto que en la zona de atrás había una especie de feria y música rumana, así que sacamos el coche del parking (pagamos 12 lei = 2.4€) y vamos hacia la zona. Es una feria gastronómica y hay un escenario con gente cantando en rumano y muchos puestos de comida y bebida. Nos damos una vuelta y nos sorprende ver como a tan solo unos metros estaba petado de turistas y aquí no hay ni uno, son todo locales.
Volvemos al coche y ponemos rumbo a Sighisoara, donde haremos noche. La mujer me ha escrito que estaba hasta las 20 en la recepción, pero como vamos a llegar más tarde de esa hora, nos da los códigos para hacer el auto check-in aunque este alojamiento no lo hemos pagado por booking. Quedamos a la mañana siguiente en la recepción para pagar (que confiados, otra vez!).
Al llegar a la ciudad, que es más pequeña que Brasov, aparcamos fuera de la zona peatonal en zona azul pero al ser sábado después de las 20 no se paga y el domingo tampoco (qué suerte!). El alojamiento está también muy bien situado, se llama Burg Hostel y hemos pagado 26.6€ por una habitación triple para las dos, con baño compartido (de nuevo, no encontramos a nadie en el baño nunca). Dejamos las maletas y nos vamos a buscar algo para cenar antes de que cierre todo, ya que son casi las 22 de la noche. Al final tenemos que pecar y parar en un sitio de pizza y pasta, porque todo lo demás está muerto. Compartimos una pizza y nos tomamos dos cervezas por 52 lei (10,4€). Bueno… una cerveza y una radler, ya que ponía cerveza con sabor a frutos rojos y pensaba que era una sidra pero al traerla veo que es una 0.0. El sitio donde cenamos tiene mucho encanto, en una de las calles peatonales con las mesas encajadas en la pared y con paraguas de colores en el cielo, todo con lucecitas. El sitio se llama Mimoza.
Callejeamos un poco y vemos la torre, que está en obras. En eso no estamos teniendo mucha suerte. Ducha y a dormir, que hemos tenido un día intenso.

Total dia = 57.97€ (29.43€ p/p)
Total dia con alojamiento = 84,97€ (42.48€)