Tras el correspondiente desayuno irlandes, sobre las 10:15 salimos hacia el castillo de Ross. Aquí empezamos a disfrutar de este parque nacional maravilloso, lástima no haber dedicado la tarde anterior a recorrer los sitios que nos dejamos. Desde el castillo salen barcos que dan una vuelta por el lago y otros que te llevan a una isla para ver unas ruinas.



Fuimos andando hacia la Crawford Art Gallery y buscamos sitio para comer por allí. Encontramos lo que después vimos era una cadena de hamburgueserías baratas con una alta calidad, Bunsen. Tienen una carta reducidisima, cabe en una tarjeta de visita, pero están expectaculares. También las diferentes tipos de patatas, cuidado que las raciones de patatas son grandes. Sitio y barato para comer hamburguesas (43€).
Tras la comida, subimos al Elizabeth Fort, cuya visita gratuita es de lo poco que nos gusto de Cork. Al lado está la catedral de dimensiones gigantescas. La verdad que las vistas de Cork desde el castillo no nos dijeron mucho. Supongo que durante el curso escolar es otra ciudad, con la animación de los estudiantes, pero en verano no merece mucho la pena.
A las 16h pusimos rumbo a Cobh para ver su calle típica con las casas de colores. En media hora estabamos allí, dejamos el coche en un parking al lado de la catedral (2€/h) pero hubiera sido suficiente parar en el aparcamiento en lo alto de la calle, si se pone ESB Charging Station en el navegador te lleva. Desde allí son las mejores vistas para ver las casas de colores, dimos una vuelta intentando hacer la foto con la catedral detrás pero fue imposible.

Fanad House (135€) es un B&B cerca de la ciudad con aparcamiento que está muy bien. El gerente es un cachondo y te vacila constantemente. Nos dijo un par de sitios para cenar.
Eran las 19:30 cuando salimos la busqueda de un sitio para cenar. Cuando llegamos al centro, vimos el castillo por fuera. Fuimos al primer sitio y a las 19:50 nos dijeron que ya no daban cenas. Nos fuimos al segundo sitio, que directamente tenia un cartel donde decia que a partir de las 20h no se podía cenar. Los sitios estaban llenos de gente escuchando la música en directo mientras se bebían unas pintas. Finalmente cenamos en The Playwright, donde el camarero me estuvo enseñando todos los grifos de cerveza que tenían. Probamos un par de pintas de cervezas locales con un sandwick de salmón, ensalada césar y fish and chips. Todo rico (61,20€). Tuvimos la anecdota del idioma, al pedir ketchup, nos trajeron la cuenta. Nos miramos estrañados y es que la camarera había entendido Check. Nos echamos una risa nosotros 3 y la camarera.

