Hemos dormido con las cortinas corridas para recibir una sorpresa al amanecer. Y así es, al abrir los ojos, desde la cama podemos divisar el maravilloso paisaje. A las 6 de la mañana hay una clase de Tai chi, pero no llegamos a tiempo; el relax de la bahía y el crucero se ha adueñado de nosotras. A las 7:15 comienza el desayuno y queremos llegar puntuales para poder hacer la excursión a las cuevas a las 8:15.
El desayuno es también estupendo y muy variado, con opciones continentales y asiáticas, para todos los gustos. Hoy el día está más nublado y el paisaje de la bahía tiene un encanto diferente y muy especail. Nos dirigimos a la recepción del crucero donde cogemos el trasbordador que nos lleva a las casas flotantes. Una vez allí, nos montamos en pequeñas barcas de bambú en grupos de 6 personas, guiadas por lugareños y lugareñas que nos llevan remando a las diferentes cuevas, como la Dark-Bright. Se trata de un paseo súper agradable y relajante.
Al regreso al crucero tenemos que recoger la habitación para dejar las maletas a las 10:30. Es el momento de nuestro baño en la bañera del camarote, para despedirnos de este rinconcito que ha sido nuestro hogar durante 24 horas y nos ha enamorado. Dejamos preparado el equipaje y salimos a darnos el último baño en la piscina-jacuzzi.
A las 10:30 se ofrece un almuerzo temprano pero no tenemos hambre. Sin embargo, se nos da la opción de llevarnos algunas cositas para tomarlas más tarde y eso es lo que hacemos. Son las 11:30 cuando abandonamos el crucero para dirigirnos al puerto de Tuan Chau. Nos da muchísima pena pues ha sido una experiencia preciosa. La verdad es que se nos ha hecho corto y no nos hubiese importado habernos quedado una noche más. Pero nuestro nuevo destino nos espera. A nuestra llegada nos recoge el bus que nos lleva a Tam Coc, siendo este el trayecto más largo de día, algo más de 3 horas.
Son algo más de las 15:30 cuando llegamos a Tam Coc y el bus nos deja en la parada principal. Tenemos unos 15 minutos andando hasta el hotel, que a esas horas, con el calor y las maletas, se nos hace un poco duro.
El Tam Coc Dibi Villas nos recibe con sus farolillos de colores y un cocktail de mango de bienvenida. La habitación de madera tiene mucho encanto y se respira tranquilidad. Tomamos la comida que llevamos en la terraza de la habitación y deseamos refrescarnos en la piscina, pero antes queremos informarnos de los horarios de las actividades a realizar, por si nos diera tiempo de hacer alguna en el día de hoy. Nos gustaría ir a la pagoda Bich Dong que está muy cerca del hotel, pero el chico de recepción nos dice que cuando lleguemos la estarán cerrando, ya que cierra a las 18:00, como la mayoría de monumentos. Por una parte nos da pena, pero por otra no nos importa pasar un rato refrescándonos en la piscina y decidiendo cómo organizar nuestros dos días en Tam Coc.
Por la noche salimos a conocer el pueblo y buscar un sitio para cenar algo ligero pues hemos comido tarde. Realmente se trata de una calle principal con numerosos restaurantes, bares, centros de masaje, casas de cambio y mini market. Se percibe que es un lugar muy rural y sencillo. Finalmente optamos por sentarnos en un local un poco escondido en una bocacalle de la principal, donde nos reciben superbién y disfrutamos de un rato tranquilo antes de ir a dormir.
- Na´s cafe: tostas de aguacate, zumo de piña, smoothie de fruta de la pasión: 4,5€.