El desayuno del Tam coc Dibi Villas es sencillo como el mismo hotel. A las frutas, zumos, tostadas y bollería variada les acompañan arroz, rollitos y la opción de huevos fritos o revueltos hechos al momento. Nosotras nos mantenemos en el desayuno occidental al que estamos acostumbradas pero cogemos algunas delicias asiáticas para degustar esta noche.
Tal y como acordamos ayer por la tarde, a las 9:00 nos recogerá el conductor para llevarnos a visitar la parte más lejana de la provincia de Ninh Binh en una excursión privada. Cuesta 50USD/persona pero incluye todas las entradas y la comida en un restaurante local.
La primera parada es el paseo en barca de Trang An; al llegar, el conductor nos compra las entradas que se nos entregan con un folleto explicativo, donde leemos que podemos elegir entre 3 itinerarios. Todos hacen un recorrido en barca entrando en cuevas y haciendo paradas en templos, de 3 horas de duración. Nosotras optamos por el recorrido Nº1, que nos ha recomendado nuestro guía, por ser el más completo. En la barca vamos 4 personas y nosotras nos montamos con una pareja joven de Madrid, con quienes entablamos una buena relación y vamos muy a gusto. A pesar de que en el comienzo del trayecto se ve muchísima gente montándose en las barcas de bambú, enseguida cada barquita se dispersa por diferentes recorridos y hacemos el camino prácticamente solos. Esto mantiene el encanto del lugar, que es realmente precioso, por lo que disfrutamos de 3 horas de recorrido con sus paradas, pagodas, cuevas y solo el sonido de las aves del lugar, además de la barquera autóctona, que solo sabe decir "hello hello" y son sus palabras para tratar de darnos cualquier indicación.
Al finalizar escribo un whatsapp al chofer para que se acerque a la salida. Son algo más de la 1 y nos propone hacer la parada para comer. Nos lleva a un restaurante local y muy autóctono con mesas alargadas y sillas de madera, adornos vietnamitas y lo que parecen cacharritos de jugar a las muñecas donde se encuentran los palillos, servilletas y demás. Y allí, en ese sitio tan peculiar, tomamos una excelente comida vietnamita: rollitos vietnamitas fritos y noodels con verduras y pollo, acompañados de una bebida refrescante de coco, que es lo único que pagamos pues la comida está incluida en la excursión.
Nos dirigimos a la ciudadela de Hoa Lu, una ciudad fortificada y antigua capital de Vietnam durante las dinastías Dinh y Le (años 968 y 1009). Los restos más importantes que ver en esta antigua ciudad son dos templos, que visitamos con un calor abrasador y tratando de refugiarnos entre los árboles y bebiendo mucha agua.
Son las 4 de la tarde cuando llegamos al complejo de templos budistas de Bai Dinh, localizado en una montaña. El recinto es enorme, por lo que un carrito dá la opción de llevarnos al comienzo del recorrido y no dudamos en montarnos. En el folleto que nos han dado con la entrada aparecen indicados los diferentes templos a visitar en un mapa, lo que es de gran ayuda en un complejo tan grande. Comenzamos por el corredor de Arbat, de 3 Kilómetros llenos de estatuas de budas a lo largo de los dos pasillos laterales que rodean el complejo; se trata del corredor más largo de Asia. Entre las visitas, nos llama la atención el templo con uno de los budas más grandes de Asia, de bronce, y la campana más grande de Vietnam, también de bronce. Para terminar, nos encanta subir (en ascensor) a la enorme pagoda desde la que podemos asomarnos a divisar el precioso paisaje con todos sus templos y budas entre las montañas. Son las 6 de la tarde cuando abandonamos el complejo, felices pues hemos disfrutado mucho de esta visita, al caer la tarde y sin apenas calor.
Al llegar al hotel, nos damos un baño en la piscina, sin prisa. Ha sido un día intenso y no vamos a salir. Tenemos sobras de la comida y el desayuno, por lo que nos hacemos una estupenda cena vietnamita en la terraza de la habitación: rollitos fríos vegetales y rollitos fritos de carne, acompañados de un yatekomo vietnamita que hay en la habitación. Maravilloso final para un día espectacular.