Tras el último maravilloso desayuno en el hotel Zest Villas, nos despedimos de Hoi An con muchísima pena. Además, hoy si decimos adiós a Vietnam, un país que nos ha parecido ESPECTACULAR y ha superado nuestras expectativas.
A las 8:45 nos recoge el conductor que nos lleva al aeropuerto de Da Nang, el aeropuerto más cercano a Hoi An, al que tardamos unos 40 minutos en llegar. Ahora si, tenemos que despedirnos de Vietnam. ¡Qué pena! Este país nos ha atrapado: sus gentes, sus paisajes, su cultura, su gastronomía, sus colores...
Nuestro vuelo de Air Asia a Kuala Lumpur sale puntual a las 11:20. Son casi 3 horas de viaje así que aprovechamos a pedir un tentempié para llegar comidas a KL y no perder tiempo allí:
- Air Asia: 2 noodles pack y una bebida: 3,5€.
Son las 15:10 cuando estamos aterrizando en el aeropuerto de Kuala Lumpur. El control de pasaportes es más rápido esta vez y enseguida estamos en la salida, decidiendo cómo llegar al centro de la ciudad. El año pasado fuimos en el tren Klia Express (10€/persona), que nos dejó en la KL Sentral, donde cogimos el monorraíl gratuito y nos bajamos en la parada 8, muy cerca de nuestro hotel. Este año vamos a un hotel que no tiene tan cerca la parada de monorail y nos planteamos coger un taxi. Al salir encontramos un chico de Grab al que, al decirle a dónde vamos, nos hace le cálculo con su aplicación de móvil allí mismo y vemos que nos sale a 30€. Decidimos aceptar por comodidad, ya que vemos que la diferencia de precio es pequeña. Vamos a estar 24 horas escasas en la ciudad y queremos aprovecharla al máximo.
A las 17:00 estamos haciendo el check in en el hotel Ceylonz Starlight Suites, un hotel moderno de 39 plantas con vistas al skyline de Kuala Lumpur. Nuestra habitación en la planta 23 es preciosa, con cristaleras con vistas a la ciudad, un baño muy completo, todo limpio, nuevo y cuidado. Nos aseamos para salir, dedicando antes un buen rato a inspeccionar el hotel. En algunas plantas hay miradores con columpios desde donde divisar la ciudad. En la planta 37 está la increíble piscina, con las mejores vistas de la Torre Menara y en la planta 39 un mirador, con plantas, desde el que vivenciamos en ese mismo instante un atardecer precioso entre rascacielos.
Vamos caminando al templo de Sri Maharmriaman, el templo hindú más antiguo de Malasia, construido en 1873, con una fachada de 23 metros totalmente cubierta por las figuras de 228 dioses bellamente coloreados. El templo en su exterior nos llama muchísimo la atención, pero cuando entramos nos parece aún más bonito. Hay que descalzarse y taparse las piernas, para lo que a mi hija le prestan una túnica. Dentro hay un ambiente muy bonito pues se está celebrando un acto y hay un grupo de percusionistas acompañando el momento. Uno de los laterales está lleno de ofrendas de frutas y si el templo es colorido, con todo esto se ve aún más llamativo.
A la salida ya es de noche y pasamos por Chinatown, uno de los barrios característico de KL que a esas horas está lleno de gente regateando en sus puestos o tomando algo en alguno de los numerosos restaurantes.
Nosotras queremos ir a cenar al barrio de Jalan Alor, famoso por sus puestos de comida callejera. Tenemos un paseo de casi media hora hasta allí pero no nos importa pues merece mucho la pena recorrer la calle llena de puestos y decidir en cuál sentarse a cenar. Está la cosa difícil pues hay muchísima variedad, pero finalmente optamos por un puesto de pinchos de verdura, carne y pescado, en el que te dan un plato para que vayas cogiendo los pinchos que desees y se los entregas al cocinero para que los haga al momento. Se toman en unas mesitas en las que hay botes de diferentes salsas típicas para acompañarlos. Nos cuesta elegir entre tanta variedad, pero finalmente todos son acertados y la cena resulta estupenda por 5€. Al finalizar nos dirigimos a un puesto de frutas y zumos que nos ha llamado la atención al principio de la calle y nos compramos un zumo de lichis enorme y totalmente natural por 3€.
La idea era ir a ver las torres Petronas como el año pasado, pero tememos llegar tarde a la piscina y estamos deseando darnos un baño nocturno. Así que finalmente optamos por el baño y ver las torres desde la piscina. Vamos dando un paseo al hotel, al que llegamos en 10-15 minutos. Nuestra piscina nos espera. Espectacular el baño con esas vistas a los rascacielos iluminados, acompañadas por la suave música del bar de la planta 37 del Ceylonz. No queremos irnos de allí. A las 12 de la noche nos recogemos.