Sábado 1
Nos despertamos sin apenas sueño a las 5:30h de la mañana. Ya había luz, así que acabamos de descubrir que nuestros días en México empezarían a esa hora siempre.
Desayunamos unos bocadillos de pan de molde y jamón que habíamos comprado en un 7 Eleven de una gasolinera y nos fuimos a las ruinas mayas (www.inah.gob.mx/ ...a-de-tulum).
En México, la mayoría de ruinas mayas están gestionadas por el INAH (Instituto Nacional de Antropología e Historia). En algunos sitios, como Cobá, esto genera conflictos de los que hablaremos más tarde. Para apaciguar los ánimos, la Guardia Nacional (¡con armas largas!) recientemente custodia el orden público de estas zonas.
El acceso a las ruinas está muy bien señalizado, en la misma carretera federal 307 pero en dirección Playa del Carmen, a mano derecha. Cuando llegas, enseguida te encuentras a gente que te ofrece aparcamiento; en nuestro caso, después de aparcar nos dijo que él nos vendía un paquete con aparcamiento, visitas y que nos acompañaba a comprar las entradas a las ruinas porque así “haríamos menos cola y no nos molestaría la Guardia Nacional”. ¡Quieto!, no, no….aparcamos y ya vamos nosotros a comprar las entradas. Nos cobró 100 MXN por el aparcamiento (sospechamos que infló un poco el precio porque no le compramos el resto de servicios) y fuimos a las taquillas. Y digo taquillas porque hay que comprar dos entradas: primero la tasa del INAH de 90 MXN y después la propia entrada a las ruinas de 60 MXN.

Y aquí vamos a hacer un inciso, el México es habitual poder pagar con tarjeta pero en sitios más apartados como cenotes o ruinas, hay que pagar en efectivo. Y estas actividades son relativamente caras, vaya...tienen precio europeo.
Pues nos adentramos en las ruinas y vimos que habría sido interesante contratar un guía, ya que de esta forma se entiende mucho mejor lo que visitas. No lo hicimos porque no sabíamos como lo llevaría Guillem, así que por esta vez, hicimos visita por libre.
Tulum está construído sobre el antiguo asentamiento maya de Zamá, y era un importante punto marítimo de partida y de llegada de mercancías procedentes del resto de la costa. Las vistas son espectaculares, ya que combinan ruinas con playa y selva. También podréis ver a alimañas como pajarracos e iguanas.


A la entrada de las ruinas encontraréis un montón de tiendas de souvenirs a precio de guiri y también varios bares donde hacer un primer contacto con las bebidas tropicales. Yo me estrené con una michelada, que es una curiosa bebida que lleva cerveza, limón, tabasco, soja y sal. Todavía no he decidido si me gusta o no….lo que no me gustó son los 200 MXN que me cobraron. Los zumos de limón a 140 MXN tampoco eran baratos, a pesar de lo enorme que era el vaso. Bueno, aquí está la cultura XXL mexicana y yo con mi michelada:

Desde las ruinas mirando las playas vimos en persona a nuestro esperado amigo: el sargazo. El sargazo es una macroalga flotante, marrón y apestosa. Desde hace unos años está invadiendo las costas caribeñas y es un auténtico problema para las playas. Quedan hechas un asquito y retirarlo es costoso en términos de tiempo y dinero. Algunos resorts de Cancún o Playa del Carmen los retiran de sus playas privadas, pero en el resto el sargazo permanece. Si el fenómeno continúa empeorando, puede ser el fin del turismo playero del Caribe, con el desastre económico y medioambiental para países como Cuba, República Dominicana o México. No se habla mucho de ello en Europa, creemos que se trata de ocultar, pero cada vez son más los turistas que vuelven y lo cuentan.

Esta fue una de las razones por las que renunciamos a hacer playa en la costa de la Riviera Maya y lo dejamos para Holbox, donde -de momento- por su orientación parece que hay menos. Haberlo lo hay, pero menos.
Bueno, tras este rollo y de disfrutar con nuestro primer contacto con los mayas, fuimos a Tulum a buscar algo para comernos en el apartamento. Nos fuimos al Tropitacos, un sitio súper recomendable que está en la calle principal de Tulum al lado del supermercado Akí. Los tacos para tres nos salieron a un precio ridículo: 240 MXN. Muy ricos.
Y aquí es un buen lugar para explicar como es una ciudad mexicana, al menos como son las que vimos durante el viaje. En México el transporte público no existe, a excepción del autobús, así que todo el mundo se mueve en coche y moto. Eso hace que la circulación sea complicada, aunque civilizada. Todo es muy grande: carriles, coches, sitios para aparcar...así que nunca tuvimos problemas para dejar el coche. Un asunto curioso son los supermercados. Hay un montón de supermercados pequeñitos de las cadenas Waldo, Oxxo o 7 Eleven...aunque no esperéis encontrar ahí algo sano para comer. Son badulaques donde hay bebidas (muchas cervezas y a buen precio), galletas XXL, patatas fritas XXL , caramelos y una pequeña nevera con algun paquete de jamón. En los supermercados más grandes, como los Akí, sí encontrarás de todo pero la sensación de desorden, colocación de productos sin ninguna lógica, pasillos estrechos y cajas a medio vacíar es constante.
También hay montones y montones de farmacias y gasolineras. Lo curioso es que sobre las primeras, muchas se anuncian como Productos Similares (¿genéricos?) y pudimos ver que era fácil comprar sin receta (en un momento dado, como dijo Cruyff, tuvimos que comprar algo parecido a Tóbrex).
Así que nos fuimos a casa, disfrutamos de la alberca (piscina, hay que ir acostumbrándose al vocabulario local) y comimos ahí.
Por la tarde, nos estrenamos con nuestro primer cenote. ¿Qué es un cenote? No es una cena con mucha comida, un cenote es un pozo de agua que se llena con las lluvias y por las corrientes de los ríos. En origen, todos son pozos subterráneos, pero tras miles de años, algunos techos se han desplomado formando cenotes al aire libre. Así que encontraréis cenotes abiertos y cerrados.
Para los mayas, eran pozos sagrados, así que os recomendaría que os bañéis con respeto y sin demasiado alboroto. Esto es complicado porque muchos de ellos se han convertido en mini parques acuáticos con toboganes, tirolesas (tirolinas) y bares. Nosotros intentamos evitar éstos e ir a los más tranquilos. Por cierto, la mayoría tienen nombres acabados en Ha, como Zacil Ha, Choo Ha o Tajma Ha, y es que Ha significa agua en maya. En todos se paga entrada (en efectivo, por supuesto) y se recomienda el uso de chalecos salvavidas...en algunos incluídos en el precio, y en otros tiene cargo extra. A veces, hay que pagar también el aparcamiento.

El cenote elegido fue Zacil Ha, que es un cenote abierto y que tiene unas piscinas al lado. Nos fuimos cuando nos echaron, alrededor de las 18h, pero acordaos que llevábamos en pie desde las 5:30h.

Apartamento, duchas y para Tulum. Teníamos que poner gasolina y cambiar moneda; esta vez el cambio fue más favorable, a 1 EUR = 18.6 MXN. Llenamos el tanque en un Pemex por 980 MXN y, tal como habíamos leído, el gasolinero te avisa justo antes de de meter la manguera para que te cerciores que el marcados está a cero; esto es así porque se han dado casos en los que cuando empezaban a ponerte gasolina, el marcador ya marcaba 100 o 200 MXN que lógicamente no habías puesto. Tranquilos, esto se repitió en todas las gasolineras, y nunca hubo ningún problema.
Además, el gasolinero te limpia los cristales. No sé si buscando propina o no porque en ningún caso lo teníamos sucio y siempre le dije (por si acaso) que no era necesario.
Comimos en el Burrito Amor, ahí intentamos disfrutar de la cena más cara de todo nuestro viaje: tres burritos, dos aguas y una cerveza por 632 MXN, y digo intentamos porque Guillem se durmió en la mesa y tuvimos que pedir que nos metieran la comida en unas cajas para irnos.

No era muy tarde, y ya oscurecía. Como estábamos muertos, nos fuimos al apartamento y a dormir.
Domingo 2
Otra vez nos despertamos sin sueño hacia las 6. Hoy iba a ser un día fantástico porque ¡ nos íbamos a la laguna de Kaan Luum ! Esta laguna está (un poco) escondida en la selva y se accede a ella por la carretera federal 307 en dirección a Chetumal y a mano izquierda. Si seguís las indicaciones de Google Maps os la pasaréis de largo unos metros, como nos pasó a nosotros...pero no os desesperéis...se da media vuelta a lo loco y si os fijáis más veréis un cartelito pequeñito que lo indica:
La laguna es un sitio espectacular por su belleza y por el color de sus aguas. Hay un aparcamiento y una garita donde nos cobraron 300 MXN por adulto y 160 por niño. Tras caminar pocos minutos se llega a una zona con toldos y tumbonas, por las que no hay que pagar, y ya puedes disfrutar a tope. Cuando llegamos casi no había nadie, pero el sitio se fue llenando poco a poco, sobretodo de mexicanos. Estuvimos ahí toda la mañana.


Como inciso, habíamos leído que no se permiten bloqueadores solares no ecológicos, ya que los industriales ensucian el agua de los cenotes. Hicimos los deberes y compramos un botecito de Organic Roots….que usamos poco porque jamás nos revisaron nada.

Nuestra idea era ir justo después a Muyil, que está un poco más al sur, pero nos pudo el hambre y nos fuimos al apartamento a comernos los burritos enormes que sobraron de la cena del día anterior. Ahí salío el cansancio…..y nos quedamos dormidos toda la tarde. Una lástima, porque cuando nos despertamos ya oscurecía y poco más pudimos hacer. Nos fuimos a una taquería cerca del apartamento y cogimos comida para llevar, unos 225 MXN.

Preparamos las maletas, porque al día siguiente nos íbamos a Pisté.