Día 5 de diciembre:
Me desperté bastante pronto, entre el sonido de algún gallo cantando y el de los fuegos artificiales que alguna persona tiraba por la próxima festividad de la Virgen de Guadalupe. Como no hay mal que por bien no venga, decidí salir a pasear por la ciudad a primera hora de la mañana antes de desayunar, así que antes de las 7:00 h de la mañana y estaba en la calle.

No tenía ningún plan previsto, pero tras salir del hotel me dirigí hacia la avenida Benito Juárez. Sin ver ningún monumento en especial, me entretuve viendo el colorido de las distintas casas, las calles empedradas. Todo estaba bastante tranquilo, apenas si pasaba gente andando por la calle y no muchos coches tampoco, lo que me facilita va bastante hacer fotos.
Llegué hasta el andador de Guadalupe, una de las calles peatonales De San Cristóbal de las casas más turísticas, por el número de agencia de viaje, restaurantes y alojamientos que hay en ella, aunque a esa hora de la mañana todavía no están visibles. Me fui andando por esa calle en dirección hacia la Iglesia de la Virgen de Guadalupe, contemplando sin más el colorido de las casas.


Cuando acabó la zona peatonal me di la vuelta y fui hasta la plaza principal , llamada plazo 31 de marzo. Me dio tiempo hacer alguna foto de la plaza y de la cercana Iglesia de San Nicolás, tras lo cual me volví al hotel porque ya era la hora de desayunar.
A las 9:00 h de la mañana le tenían que recoger de la agencia Itzaa Viajes para hacer la excursión a las comunidades indígenas, San Juan Chamula y Zinacantán, por 300 MXN. Cuando ver que se aproximaba la hora y qué me recogió me empecé a mosquear y pedí al recepcionista del hotel que llamase a la agencia. Efectivamente, habían tenido una confusión y me están esperando en el hotel Sombra del Agua. No sé cómo habían llegado a la conclusión de que me estaba alojando en ese hotel, porque si bien es cierto que es uno de los hoteles en los que había dicho que tenía una reserva, posteriormente les había confirmado en qué hotel me iba a hospedar y además la noche anterior me habían dejado en el hotel tras la excursión del Cañón del Sumidero.
A las 9:00 h de la mañana le tenían que recoger de la agencia Itzaa Viajes para hacer la excursión a las comunidades indígenas, San Juan Chamula y Zinacantán, por 300 MXN. Cuando ver que se aproximaba la hora y qué me recogió me empecé a mosquear y pedí al recepcionista del hotel que llamase a la agencia. Efectivamente, habían tenido una confusión y me están esperando en el hotel Sombra del Agua. No sé cómo habían llegado a la conclusión de que me estaba alojando en ese hotel, porque si bien es cierto que es uno de los hoteles en los que había dicho que tenía una reserva, posteriormente les había confirmado en qué hotel me iba a hospedar y además la noche anterior me habían dejado en el hotel tras la excursión del Cañón del Sumidero.
Por fin a las 9:30 h salimos hacia San Juan Chamula, pueblo situado a más de 2200 m de altitud en la zona conocida como Altos de Chiapas. Este pueblo de población indígena, conserva su cultura maya y hablan un idioma llamado tzotzil.
A la entrada del pueblo paramos cerca de la iglesia antigua, en cuyo exterior, en el cementerio, se estaba celebrando algún tipo de evento religioso. No bajamos de la furgoneta ni nos acercamos a hacer fotos porque había bastante gente.
Tras dejar la furgoneta en el aparcamiento habilitado, nos dirigimos a pie hacia la Iglesia San Juan Chamula, atravesando el mercadillo que se estaba realizando ese día por ser domingo.
A partir del aspecto de la gente autóctona del lugar, me llamaba la atención la vestimenta que llevaban. Las mujeres llevaban una falda de pelo de oveja de color negro llamada nagua, mientras que los hombres llevaban una especie de camisola también de pelo de oveja y de color blanco llamada chuj.
En cuanto al mercadillo, me pareció que no era especialmente turístico sino pensado para la gente del pueblo. Ahí se podían ver animales como gallinas, ollas, sandalias y otros zapatos, frutas, etc... Estaba a tope de gente y nadie llevaba mascarilla.
Tras otra visión del mercado llegamos a la plaza lo que se alza la Iglesia de San Juan Chamula, de 1524. Debido a la próxima festividad de la Virgen de Guadalupe había algunos hombres tirando fuegos artificiales allí mismo sin ningún tipo de protección. Me resultó un alivio cuando se fueron de allí.
A la entrada del pueblo paramos cerca de la iglesia antigua, en cuyo exterior, en el cementerio, se estaba celebrando algún tipo de evento religioso. No bajamos de la furgoneta ni nos acercamos a hacer fotos porque había bastante gente.
Tras dejar la furgoneta en el aparcamiento habilitado, nos dirigimos a pie hacia la Iglesia San Juan Chamula, atravesando el mercadillo que se estaba realizando ese día por ser domingo.
A partir del aspecto de la gente autóctona del lugar, me llamaba la atención la vestimenta que llevaban. Las mujeres llevaban una falda de pelo de oveja de color negro llamada nagua, mientras que los hombres llevaban una especie de camisola también de pelo de oveja y de color blanco llamada chuj.
En cuanto al mercadillo, me pareció que no era especialmente turístico sino pensado para la gente del pueblo. Ahí se podían ver animales como gallinas, ollas, sandalias y otros zapatos, frutas, etc... Estaba a tope de gente y nadie llevaba mascarilla.
Tras otra visión del mercado llegamos a la plaza lo que se alza la Iglesia de San Juan Chamula, de 1524. Debido a la próxima festividad de la Virgen de Guadalupe había algunos hombres tirando fuegos artificiales allí mismo sin ningún tipo de protección. Me resultó un alivio cuando se fueron de allí.

En cuanto a la Iglesia, se pueden hacer fotos en el exterior siempre y cuando no se fotografíe gente expresamente. En dicha Iglesia se celebra una vez al año durante el día de San Juan una misa oficial católica. Durante el resto del año, tienen lugar ritos de un sincretismo religioso entre el catolicismo y las creencias mayas.
El suelo estaba lleno de hojas de pino y de velas encendidas y un montón de gente allí rezando o haciendo sus ofrendas. Por lo visto sus ritos incluye el sacrificio de algún animal, como por ejemplo retorcer el pescuezo a una gallina, pero personalmente yo no vi nada de eso.
Tras ver la iglesia nos fuimos al siguiente pueblo, que era Zinacantán, que por lo que contó el guía se iba a tratar de la parte comercial de la excursión. Este pueblo, que también es de la zona de los altos de Chiapas, pese a su cercanía a la anterior, contar con población indígena y hablar el mismo idioma, tiene otro tipo de tradiciones. Pasamos a ver una casa típica maya donde nos explicaron en qué consistía la función de mayordomo, nos enseñaron el altar religioso típico de las casas donde vive un mayordomo, así como trajes típicos de estos y de los novios. Básicamente, por lo que entendí, el mayordomo es la persona que se encarga de los cuidados de la iglesia.
El suelo estaba lleno de hojas de pino y de velas encendidas y un montón de gente allí rezando o haciendo sus ofrendas. Por lo visto sus ritos incluye el sacrificio de algún animal, como por ejemplo retorcer el pescuezo a una gallina, pero personalmente yo no vi nada de eso.
Tras ver la iglesia nos fuimos al siguiente pueblo, que era Zinacantán, que por lo que contó el guía se iba a tratar de la parte comercial de la excursión. Este pueblo, que también es de la zona de los altos de Chiapas, pese a su cercanía a la anterior, contar con población indígena y hablar el mismo idioma, tiene otro tipo de tradiciones. Pasamos a ver una casa típica maya donde nos explicaron en qué consistía la función de mayordomo, nos enseñaron el altar religioso típico de las casas donde vive un mayordomo, así como trajes típicos de estos y de los novios. Básicamente, por lo que entendí, el mayordomo es la persona que se encarga de los cuidados de la iglesia.

Nos dieron a probar también un licor llamado posh, que se trata de una bebida destilada a partir de piloncillo (obtenido de la caña de azúcar) y maíz. Según la mujer que nos estaba enseñando la casa, había ayudado el año anterior a un hombre que estaba enfermo de COVID-19 a curarse. En fin.
Seguidamente fuimos hasta la habitación dónde una serie de mujeres estaban tejiendo y aquí nos enseñaron cómo se utilizaba el telar de cintura. Muy interesante, pero como era de esperar, nos preguntaron varias veces si queríamos comprar algo, hasta que vieron que no iban a sacar mucho.
A continuación, entramos en la cocina donde había dos señoras preparando tortillas de maíz, que es su plato básico de la alimentación. Aquí pudimos tomar unas cuantas tortillas rellenas de puré de frijoles, pepitas de calabaza o queso, por ejemplo.
Por último el guía de nuestra excursión nos dijo que si queríamos podíamos salir al huerto donde unos niños pequeños nos podían dar una explicación sobre las flores que se cultivaban allí. La explicación era birriosa y automatizada, como si se hubiese aprendido de memoria. Por supuesto era para pagar una propina a continuación. Espero que al menos esos niños vayan al colegio durante los días lectivos.
Nuestra última parada en el pueblo antes de regresar a San Cristóbal fue para ver la Iglesia de San Lorenzo Zinacantán. Esta Iglesia es del siglo XX con aproximadamente 100 años de antigüedad y es totalmente católica, a diferencia de la que vimos anteriormente.
Seguidamente fuimos hasta la habitación dónde una serie de mujeres estaban tejiendo y aquí nos enseñaron cómo se utilizaba el telar de cintura. Muy interesante, pero como era de esperar, nos preguntaron varias veces si queríamos comprar algo, hasta que vieron que no iban a sacar mucho.
A continuación, entramos en la cocina donde había dos señoras preparando tortillas de maíz, que es su plato básico de la alimentación. Aquí pudimos tomar unas cuantas tortillas rellenas de puré de frijoles, pepitas de calabaza o queso, por ejemplo.
Por último el guía de nuestra excursión nos dijo que si queríamos podíamos salir al huerto donde unos niños pequeños nos podían dar una explicación sobre las flores que se cultivaban allí. La explicación era birriosa y automatizada, como si se hubiese aprendido de memoria. Por supuesto era para pagar una propina a continuación. Espero que al menos esos niños vayan al colegio durante los días lectivos.
Nuestra última parada en el pueblo antes de regresar a San Cristóbal fue para ver la Iglesia de San Lorenzo Zinacantán. Esta Iglesia es del siglo XX con aproximadamente 100 años de antigüedad y es totalmente católica, a diferencia de la que vimos anteriormente.


Una vez en el hotel, salí de nuevo a pasear dirigiéndome en esta ocasión por la calle Prado Moreno hasta el andador Miguel Hidalgo. En la esquina con la Avenida insurgentes me encontré con la Iglesia de San Francisco, que no pude visitar al estar cerrada. Allí mismo había una especie de autobús turístico para recorrer los puntos de interés de la ciudad, pero no me informé de los horarios.

Seguí callejeando un poco más hasta llegar al arco y templo del Carmen. El arco, del siglo XVII, era una de las puertas de entrada a la ciudad.

El andador Miguel Hidalgo a esa hora del día era un hervidero de gente.

Aproveché para ir a comer a un patio interior que había en esa calle con varios restaurantes de comida internacional. El que yo elegí era uno de comida tailandesa que se llamaba Bangcook, donde pedí lo siguiente:
- Ensalada de papaya verde
- Pad thai tradicional
- Ensalada de papaya verde
- Pad thai tradicional

No estuvo mal y el precio fue bastante barato, por tan solo 275 MXN.
Cuando acabé de comer fui a una pastelería que estaba al lado de nombre Oh La La. Se supone que es una pastelería de estilo francés. Pedí una tartaleta que llevaba fresas, por 43 MXN. Hay mesas en el interior, pero estaba bastante solicitado y había que esperar.
Seguí caminando hasta la plaza 31 de marzo para tomar alguna foto más de los soportales.
Cuando acabé de comer fui a una pastelería que estaba al lado de nombre Oh La La. Se supone que es una pastelería de estilo francés. Pedí una tartaleta que llevaba fresas, por 43 MXN. Hay mesas en el interior, pero estaba bastante solicitado y había que esperar.
Seguí caminando hasta la plaza 31 de marzo para tomar alguna foto más de los soportales.

Como la agencia Itzaa Viajes estaba muy cerca, decidí acercarme para tratar de confirmar la excursión privada a la cascada de Las Nubes y las lagunas de Montebello para el día siguiente, pero a diferencia de lo que me había dicho el guía por la mañana, me encontré con que estaba cerrada.
Volviendo a la plaza principal me acerqué hasta la catedral, pero lamentablemente estaba cerrada temporalmente, por obras al parecer. Esta catedral se empezó a edificar en 1528, pero debido a diferentes desastres naturales no se pudo completar hasta casi 3 siglos después. Pese a todo, debido a nuevos terremotos, se tuvo que restaurar nuevamente durante el siglo XX.
Volviendo a la plaza principal me acerqué hasta la catedral, pero lamentablemente estaba cerrada temporalmente, por obras al parecer. Esta catedral se empezó a edificar en 1528, pero debido a diferentes desastres naturales no se pudo completar hasta casi 3 siglos después. Pese a todo, debido a nuevos terremotos, se tuvo que restaurar nuevamente durante el siglo XX.

Desde la explanada de la catedral me fui andando por el andador 20 de noviembre. Otra calle peatonal muy turística, que estaba llena the tiendas de souvenirs, tiendas de ropa, puestos ambulantes o tiendas de artesanía caras. Al final de la parte peatonal de la calle se encontraba el templo de la Caridad, que también quería visitar.

El jardín en el que se encontraba estaba ocupado por otro mercadillo por lo que realmente tampoco sabía muy bien por dónde acceder a la iglesia. De todas formas me pareció verla a lo lejos y la encontré como muy sucia por fuera y no me apeteció acercarme a ver si estaba abierta. Al final del mismo parque estaba también el Museo de los Altos de Chiapas, el ex convento de Santo Domingo y el Museo de la Medicina Maya.
Me hubiese gustado acercarme a visitarlos porque realmente estaban muy cerca, pero me encontraba bastante cansado y decidí volverme ya al hotel. Caminar por calles empedradas agota un poco.
Me hubiese gustado acercarme a visitarlos porque realmente estaban muy cerca, pero me encontraba bastante cansado y decidí volverme ya al hotel. Caminar por calles empedradas agota un poco.

A través del hotel, contactaron con un conductor para organizar la excursión a la cascada de Las Nubes y las lagunas de Montebello, por el mismo precio que me había dado la otra agencia. 3100 MXN. Nada barato, pero era lo que tenía no hacer una excursión estándar como cascada de Chiflón y lagunas de Montebello, que entonces sí que hubiese sido económico.
Una vez que estaba un poco más recuperado, salí a cenar hacia el andador de Guadalupe, donde elegí el restaurante del hotel Casa Lum, de comida mexicana más elaborada.
Pedí lo siguiente:
- Agua de papaya
- Crema de chipilín
- Mextlapique de camarón en achiote
- Crème brûlée de chocolate
Una vez que estaba un poco más recuperado, salí a cenar hacia el andador de Guadalupe, donde elegí el restaurante del hotel Casa Lum, de comida mexicana más elaborada.
Pedí lo siguiente:
- Agua de papaya
- Crema de chipilín
- Mextlapique de camarón en achiote
- Crème brûlée de chocolate

Todo estuvo muy bueno. La cuenta fue en torno a 430 MXN.
casalum.com/restaurante/
Sin perder mucho tiempo me volví al hotel, porque al día siguiente me recogían a las 5:00 h de la mañana para hacer la excursión.