Día 3 de diciembre:
El vuelo salía de la T1 a las 14:55, por lo que 3 horas antes salí de casa para coger el autobús en Atocha hacia el aeropuerto. Justo nada más salir el autobús, dio un golpe con otro vehículo, así que aunque que iban a cambiar el autobús me entró un poco de prisa y decidí que iba a coger un taxi.
Los trámites en el aeropuerto transcurrieron con normalidad, si bien, recuerdo que no me pidieron en ningún momento ningún documento relacionado con la COVID-19.
Durante el vuelo, estuve aprovechando el tiempo para ver películas (hasta cuatro), alguna serie y leer, por lo que al final no se puede decir que durmiera mucho. La comida no estuvo nada mal para tratarse de un avión.
Tras llegar al aeropuerto de Ciudad de México y pasar los trámites de inmigración me dirigí hacia el hotel NH Collection Airport T2, en el propio aeropuerto. El hotel es bastante grande, con las habitaciones a lo largo de un pasillo circular. Parece una plaza de toros.
La habitación que tenía asignada ciertamente era muy grande, pero hasta un punto que quedaba destartalada. Además, se veía como bastante usada. El cuarto de baño con una ducha era también bastante amplio.
El vuelo salía de la T1 a las 14:55, por lo que 3 horas antes salí de casa para coger el autobús en Atocha hacia el aeropuerto. Justo nada más salir el autobús, dio un golpe con otro vehículo, así que aunque que iban a cambiar el autobús me entró un poco de prisa y decidí que iba a coger un taxi.
Los trámites en el aeropuerto transcurrieron con normalidad, si bien, recuerdo que no me pidieron en ningún momento ningún documento relacionado con la COVID-19.
Durante el vuelo, estuve aprovechando el tiempo para ver películas (hasta cuatro), alguna serie y leer, por lo que al final no se puede decir que durmiera mucho. La comida no estuvo nada mal para tratarse de un avión.
Tras llegar al aeropuerto de Ciudad de México y pasar los trámites de inmigración me dirigí hacia el hotel NH Collection Airport T2, en el propio aeropuerto. El hotel es bastante grande, con las habitaciones a lo largo de un pasillo circular. Parece una plaza de toros.
La habitación que tenía asignada ciertamente era muy grande, pero hasta un punto que quedaba destartalada. Además, se veía como bastante usada. El cuarto de baño con una ducha era también bastante amplio.

Me acosté pronto, alrededor de las 10:30 h porque me tenía que levantar temprano para el vuelo de la mañana siguiente hacia Tuxtla Gutiérrez.
Día 4 de diciembre:
A la 1:00 h de la madrugada ya estaba despierto y no me volví a dormir hasta la hora de levantarme, que fue a las 4:30 h. A las 5:00 h de la mañana y estaba con la maleta preparada y dispuesto a desayunar. El desayuno era de tipo buffet, pero se indicaba al camarero lo que deseabas tomar y él lo ponía en la mesa. A esa hora de la mañana faltaban bastantes cosas por poner. Recuerdo que pedí algunos sándwiches, un yogur y no mucho más.
A continuación, me dirigí hacia la terminal de salidas que estaba una o dos plantas por debajo del hotel bajando en ascensor. El vuelo con Aeroméxico despegaba en principio a las 7:50 h, pero pude ver en el panel de salidas que se había replanificado para 20 minutos después. Esto no me hizo mucha gracia, porque tenía el tiempo más justo si aún cabe para poder hacer el tour del Cañón del Sumidero en modo compartido. Antes de pasar el control de seguridad sí que me pidieron esta vez el código QR. El vuelo transcurrió con total normalidad con una duración de apenas una hora. Tanto fue así que al final el avión aterrizó a las 9:30 h, 20 minutos antes de lo previsto. Salí del aeropuerto rápidamente y me encontré con el conductor que me tenía que llevar hasta el punto en el que me iban a recoger para hacer la excursión.
En la furgoneta íbamos 10 personas, 9 mexicanos y yo español. Los mexicanos, bastante ruidosos, eran de ciudades como Monterrey, Culiacán y Guadalajara. La primera parte de la excursión incluía visitar 3 miradores sobre el Cañón del Sumidero.
El Cañón del Sumidero es consecuencia de una falla, que se generó hace más de 12 millones de años, y a través de él fluye el río Grijalva. Un extremo del cañón está en Chiapa de Corzo y en el otro en el embalse artificial de Chicoasén.
Día 4 de diciembre:
A la 1:00 h de la madrugada ya estaba despierto y no me volví a dormir hasta la hora de levantarme, que fue a las 4:30 h. A las 5:00 h de la mañana y estaba con la maleta preparada y dispuesto a desayunar. El desayuno era de tipo buffet, pero se indicaba al camarero lo que deseabas tomar y él lo ponía en la mesa. A esa hora de la mañana faltaban bastantes cosas por poner. Recuerdo que pedí algunos sándwiches, un yogur y no mucho más.
A continuación, me dirigí hacia la terminal de salidas que estaba una o dos plantas por debajo del hotel bajando en ascensor. El vuelo con Aeroméxico despegaba en principio a las 7:50 h, pero pude ver en el panel de salidas que se había replanificado para 20 minutos después. Esto no me hizo mucha gracia, porque tenía el tiempo más justo si aún cabe para poder hacer el tour del Cañón del Sumidero en modo compartido. Antes de pasar el control de seguridad sí que me pidieron esta vez el código QR. El vuelo transcurrió con total normalidad con una duración de apenas una hora. Tanto fue así que al final el avión aterrizó a las 9:30 h, 20 minutos antes de lo previsto. Salí del aeropuerto rápidamente y me encontré con el conductor que me tenía que llevar hasta el punto en el que me iban a recoger para hacer la excursión.
En la furgoneta íbamos 10 personas, 9 mexicanos y yo español. Los mexicanos, bastante ruidosos, eran de ciudades como Monterrey, Culiacán y Guadalajara. La primera parte de la excursión incluía visitar 3 miradores sobre el Cañón del Sumidero.
El Cañón del Sumidero es consecuencia de una falla, que se generó hace más de 12 millones de años, y a través de él fluye el río Grijalva. Un extremo del cañón está en Chiapa de Corzo y en el otro en el embalse artificial de Chicoasén.

Las paredes del cañón llegan a alcanzar una altura de 1000 m sobre el cauce del río Grijalva en algunos puntos. Durante las 3 paradas que hicimos, pudimos contemplar las paredes del cañón y cómo fluía el río Grijalva en el fondo. Me llamó bastante la atención el color entre azulado y verde esmeralda del agua.

Después, continuamos en la furgoneta durante al menos 1 hora para llegar al embarcadero desde el cual íbamos a hacer el paseo en barca a lo largo del cañón. Yo suponía que iba a ser en un barco pequeño, pero resultó que íbamos a ir en una lancha.
Siendo a las horas centrales del día, teniendo en cuenta que tenía la gorra en la maleta y que la lancha no llevaba un toldo, daba por sentado que me iba a quemar la cabeza ya empezando el viaje.
Nos subimos a la lancha y nos dirigimos hacia un lado del embalse en el que había otra barca en la que vendían comida. A mí no me apetecía nada, pero me llamaba la atención los tipos de chucherías que compraban los mexicanos, y que me parecían un poco guarrerías, con picante añadido.
A lo largo del paseo de 2 horas por el río Grijalva hicimos diferentes paradas.
Al principio del recorrido se veían un montón de aves en el agua, paramos también junto a unas islas en medio del río en las cuales había también multitud de ellas.
Siendo a las horas centrales del día, teniendo en cuenta que tenía la gorra en la maleta y que la lancha no llevaba un toldo, daba por sentado que me iba a quemar la cabeza ya empezando el viaje.
Nos subimos a la lancha y nos dirigimos hacia un lado del embalse en el que había otra barca en la que vendían comida. A mí no me apetecía nada, pero me llamaba la atención los tipos de chucherías que compraban los mexicanos, y que me parecían un poco guarrerías, con picante añadido.
A lo largo del paseo de 2 horas por el río Grijalva hicimos diferentes paradas.
Al principio del recorrido se veían un montón de aves en el agua, paramos también junto a unas islas en medio del río en las cuales había también multitud de ellas.

El momento más interesante de hacer fotos fue cuando la lancha se empezó a internar entre las paredes verticales del cañón del Sumidero. En otro punto del cañón la vegetación había crecido de una forma bastante peculiar sobre la roca por lo que se conocía con el nombre de árbol de Navidad más adelante vimos también en algún punto algunos monos araña. Incluso en la parte alta de una pequeña gruta había un santuario dedicado a la Virgen de Guadalupe, en un sitio un tanto complicado de acceder. Ese lugar no me gustó tanto porque toda la basura se había acumulado en el agua en esa zona.


Siguiendo con la navegación llegamos al punto en el que las paredes del cañón alcanzaban su máxima altitud con respecto al nivel del río, alrededor de 1000 m.
El guía de la excursión también dijo que íbamos a ver cocodrilos. A mí la verdad es que eso me pareció una broma, como un comentario para asustar, pero no, sí que vimos varios cocodrilos que estaban tomando el sol en una orilla del río.
El guía de la excursión también dijo que íbamos a ver cocodrilos. A mí la verdad es que eso me pareció una broma, como un comentario para asustar, pero no, sí que vimos varios cocodrilos que estaban tomando el sol en una orilla del río.

A partir de ahí, fuimos saliendo del cañón hasta llegar a la ciudad de Chiapa de Corzo, donde terminó nuestro paseo.
Aquí era donde íbamos a hacer la parada para comer. Estuvimos en el restaurante buffet Casa Estuar, donde había cosas para comer como pollo en mole, una ensalada con camarones, pasta, arroz, plátano frito, verduras, etc... El precio era de 175 MXN$ mexicanos. Iba a pagar con tarjeta porque todavía no tenía dinero en efectivo pero por más veces que lo intente siempre indicaba que el pin era incorrecto, hasta hacerme a mi duda de si verdaderamente se me había olvidado. Me dio bastante apuro pero me tuvieron que pagar la comida los compañeros de la excursión.
A continuación me fui hacia la plaza principal, con el objetivo de hacer unas cuantas fotos de esa zona y tratar de sacar dinero en un cajero automático. Pude comprobar que la tarjeta no tenía ningún problema. Acabé, no obstante, cambiando dinero en una sucursal del Banco Azteca.
En cuanto a la plaza y a las calles colindantes me resultó llamativo los colores con los que estaban pintadas las fachadas de las casas, muchas de ellas de color blanco y un color entre rojo y marrón.
En cuanto a la plaza y a las calles colindantes me resultó llamativo los colores con los que estaban pintadas las fachadas de las casas, muchas de ellas de color blanco y un color entre rojo y marrón.

Había también bastante ambiente, porque en una de las calles había un mercadillo y a lo largo de la galería de la plaza se sucedía un puesto ambulante tras otro. El centro de la plaza estaba ocupado por la fuente colonial La Pila.

Sería quizás las 17 o las 17:30 h cuando continuamos hacia San Cristóbal de las Casas. El trayecto pudo durar entre una hora y 1:30 h. A mí particularmente lo que se me hizo más pesado fue la entrada a la ciudad, debido al tráfico y a que las calles estrechas y empedradas no permitían una gran circulación de coches. Entre las 19:00 y 19:30 llegué al hotel casa Santa Lucía.
Ubicado en la esquina de la calle Pedro Moreno y la Avenida Josefa Ortíz de Domínguez, en el casco histórico, es un alojamiento de tipo hotel boutique que se encuentra en un edificio histórico del siglo XVIII, registrado en el Catálogo Nacional de Monumentos Históricos Inmuebles.
Ubicado en la esquina de la calle Pedro Moreno y la Avenida Josefa Ortíz de Domínguez, en el casco histórico, es un alojamiento de tipo hotel boutique que se encuentra en un edificio histórico del siglo XVIII, registrado en el Catálogo Nacional de Monumentos Históricos Inmuebles.

Las habitaciones tienen detalles de la cultura chiapaneca en la decoración. Mi habitación era de categoría estándar y se accedía a ella desde una escalera en el patio del hotel. La decoración estaba dedicada a Chiapa de Corzo, ciudad donde destacan los laqueadores, talladores de madera y bordadores del traje regional chiapaneco. Ejemplos del lacado se podían ver por ejemplo en los cabeceros de la cama, la cómoda, el espejo del cuarto de baño. La decoración también incluía una cruz chiapaneca, máscaras y toles (vasijas). La habitación también contaba con TV plana, armario, plancha, también dejaban agua de cortesía.

El cuarto de baño era amplio y tenía una ducha grande con muy buena presión de agua. Entre los artículos de baño, gel, champú, crema hidratante y acondicionador, kit de costura, gorro de ducha, esponja para zapatos, algodones, secador de pelo, pañuelos de papel. Aparte de las toallas, había albornoz y zapatillas.
El desayuno se servía en el patio del hotel, muy bien decorado. El desayuno constaba de zumo, pan con mermelada y mantequilla, unos dulces y un plato caliente como por ejemplo huevos a la chiapaneca. El inconveniente es que el horario para desayunar comenzaba muy tarde, a partir de las 8, por lo que sólo iba a disfrutarlo 1 de 4 días debido al horario de las excursiones. Los otros 3 me tuve que conformar con un box lunch, que ya no es lo mismo, porque llevaba un sandwich, una pieza de fruta y una botella de agua.

El hotel no cuenta con servicio de almuerzo y cena, pero el servicio de habitaciones (hasta las 22:00) es ofrecido por el restaurante El Secreto del hotel Casa del Alma.
La señal de la wifi llegaba bien a la habitación.
Por último, daban buenas informaciones turísticas de lo que ver, restaurantes, sitios para escuchar música, pastelerías....sin preguntar previamente.
Para cenar la primera noche decidí dejarme llevar por una de las recomendaciones del recepcionista y elegí el restaurante Xut, en la calle Dr. Felipe Flores, 17-A. Es de comida mexicana tradicional y esto fue lo que pedí:
- Agua de jamaica con canela
- Tostones de plátano macho con quinoa, mole, aguacate y cebollas curtidas
- Pechuga de pollo con mole rosa
La señal de la wifi llegaba bien a la habitación.
Por último, daban buenas informaciones turísticas de lo que ver, restaurantes, sitios para escuchar música, pastelerías....sin preguntar previamente.
Para cenar la primera noche decidí dejarme llevar por una de las recomendaciones del recepcionista y elegí el restaurante Xut, en la calle Dr. Felipe Flores, 17-A. Es de comida mexicana tradicional y esto fue lo que pedí:
- Agua de jamaica con canela
- Tostones de plátano macho con quinoa, mole, aguacate y cebollas curtidas
- Pechuga de pollo con mole rosa
Todo me encantó. El total fue de 320 MXN

www.xut.mx/