Tal como nos temíamos, la lluvia de ayer también nos impide que hoy podamos visitar el Lower Antelope Canyon.
Sin embargo, el Upper, por algún motivo, sí que está operativo, pero no quedan plazas disponibles.
Encontramos un cañón alternativo, el Mystical Antelope Canyon, que tienen disponibilidad, pero resulta que también está inundado y debes hacer el trayecto entrando en el agua. No nos apetece.
Un poco tristes nos dirigimos a nuestro siguiente destino, Monument Valley.
Son unas 2 horitas y pico de carretera.
Ojo, que aunque seguimos estando dentro de Arizona, durante los meses de verano, la Reserva está en la zona horaria de Utah, así que hay que adelantar una hora el reloj.
Decidimos invertir el tiempo y dinero ahorrado con la cancelación del Antelope Canyon en ¡un tour a caballo!
Preguntamos en el Visitor Center y nos sugieren el Camping KOA.
Por 70$ disfrutamos de una hora cabalgando con el magnífico paisaje de puro oeste americano, con los buttes (se pronuncia “biuts”), estas formaciones rocosas tan curiosas, de fondo.
Es una experiencia super agradable. En el grupo somos nosotros dos, una familia de franceses, y dos guías, así que no está nada masificado.
El recorrido no pasa por la zona central del parque, sino por el otro lado de la carretera principal, pero el paisaje es igualmente fantástico.
Para comer en esta zona hay muy poca elección.
El restaurante de nuestro hotel solo sirve desayunos y cenas, así que vamos al auténtico Goulding’s Stagecoach, que sirvió de plató para varios westerns.
Nuestro hotel para esta noche es el mítico (y carísimo
Por suerte para nosotros, que viajamos con un presupuesto algo ajustado, hay algunas habitaciones sin vistas, que resultan más de 100$ más económicas que el resto.
Vale, no tienes balconcito desde el cual mirar la puesta o la salida del sol, pero nos basta con recorrer 100 metros de pasillo para salir a la terraza del hotel y disfrutar de las mismas espectaculares vistas.
En el parque hay un único sendero para caminar, se llama Wildcat Trail y da la vuelta al West Mitten Butte, la formación rocosa más cercana al hotel.
Hoy hace un calor tremendo y el parque hoy no permite ponerse a caminar a la solana antes de las 6 de la tarde.
Puntuales y con ganas de quemar suela, empezamos nuestro recorrido solitario disfrutando de todos los ángulos del butte, (con una altura de más de 260 metros) y de todos los puntos de vista del paisaje que nos rodea.
Tardamos casi un par de horas. Y aunque cuando acabamos el sol está muy bajo, aún así la temperatura es elevada, y estamos cansados.
Además, hay que considerar que el parque está a 1.700 metros por encima del nivel del mar y los pulmones tienen que trabajar más para conseguir el mismo oxígeno.
Sólo hay baños y agua en el Visitor Center. Regresamos justo para ver una preciosa puesta de sol.
Para cenar nos tomamos unos noodles que compramos ayer en el supermercado en la terraza del hotel, en la cual proyectan una peli de John Wayne, ¡muy apropiado!
Por fin esta noche el cielo está medianamente despejado. Obviamente todos los espacios exteriores del hotel están bien iluminados, pero conseguimos alejarnos un poco del parking y finalmente podemos disfrutar del cielo estrellado. Cosa que no volverá a suceder en todo el viaje.



