Hoy madrugar es obligatorio, estamos en uno de los parajes con mejores salidas del sol de la zona, así que nos ponemos el despertador, y en pijama salimos a la terraza comunitaria del hotel. Se está muy tranquilo y disfrutamos de los cambios de luz en el cielo y en las rocas.
Una vez duchados y vestidos vamos a desayunar. Está incluido con la tarifa de la habitación, aunque no lo ponga en la web ni en la reserva. Se puede desayunar al aire libre con las vistas impresionantes del parque.
Monument Valley tiene una única carretera de tierra, de 17 millas (o 27km) con un recorrido circular que pasa por los puntos más destacables del parque. Las condiciones del pavimento no la hacen recomendable para coches normales, pero sí para 4x4.
Para no machacar nuestro Toyota,
Nos ha parecido super recomendable porque el conductor-guía nos ha explicado varias curiosidades geológicas y además historia y costumbres de su cultura Navajo.
Durante cientos de millones de años esto era una cuenca en la que se fueron depositando capas de sustrato, convirtiendo la cuenca en una meseta.
En los últimos 50 millones de años, esta meseta se ha ido erosionando por el viento, la lluvia y el hielo, y allí donde la roca era más dura, se han quedado estos peñascos de piedra arenisca de formas variadas.
Obviamente es parada obligatoria el llamado John Ford Point.
El parque también tiene varios arcos. En uno de ellos el guía nos invita a reclinarnos en su roca y relajarnos con la melodía de una canción tradicional tocada en flauta.
Aprendemos de los Navajo su gran respeto por la Tierra y la Naturaleza.
Ha llegado la hora de abandonar uno de los paisajes más impresionantes que hemos visto en nuestras vidas.
Tomamos la carretera en dirección a Moab (Utah), no sin antes parar en el famosísimo Forrest Gump Point, a unos 20 kilómetros de la salida del parque. Sí, allí donde Forrest decide que está cansado de correr y da media vuelta.
Parecerá una turistada por la cantidad de gente que se pone en medio de la carretera para tomarse la foto de rigor, pero la verdad es que las vistas desde esta distancia son magníficas.
Paramos a comer en un restaurante auténtico del pueblecito de Bluff, a la sombra de las peculiares Twin Rocks y seguimos nuestra ruta.
Al pasar por la altura de Monticello, muy cerca de las Abajo Mountains, nos cae el diluvio universal.
Habíamos sopesado entrar hoy al Parque Nacional Arches, muy cercano, pero tenemos que hacer la colada, comprar comida y repostar, así que nos quedamos en el pueblo por la tarde.
Tiene una calle comercial céntrica y varios restaurantes y tiendas de souvenirs y ropa.
El motel de hoy es muy sencillo pero tiene servicio de lavandería gratuito. Aquí estaremos las dos próximas noches.