Plenos de ganas y emoción embarcamos en Barajas y llegamos en hora al aeropuerto de Nantes-Atlantique. ¡¡¡Albricias!!!
[align=center]CARTEL PUBLICITARIO DE NANTES

Allí, para acercarse a la ciudad propiamente dicha puedes tirar de taxi y demás pero nosotros optamos por la opción más económica del Bus Navette aéroport que tiene un coste de 9 euros persona/trayecto (lo han subido a 10 euros en 2023), una frecuencia de 20 minutos y siendo sus principales paradas desde el aeropuerto la Estación Gare Sud (Accès Sud), la torre LU (Lieu Unique) (parada Cite des Congrès) y en el centro de la ciudad (Centre ville, parada Commerce). Nosotros nos bajamos en la torre Lu y no llegó a 25 minutos lo que tardó. Los billetes se pueden adquirir en la planta baja del aeropuerto (tienda Relay en el hall 2), online o directamente al conductor del autobús, aunque en este último caso sólo se puede pagar con tarjeta. Nosotros, por aquello de pagar en efectivo, los compramos en la tienda Relay.

Si queréis más información y actualizada acerca del bus: www.tan.fr/fr/navette-aeroport.
Nos subimos al autobús e hicimos el trayecto en un periquete. En el mismo había un cartel informativo todo diversión (agarrarse bien para evitar caídas en modo divertido).

Tras bajar en nuestra parada, con las maletas a cuestas, llegamos al hotel en 10 minutos. El hotel Terminus es el típico del que suele estar en las inmediaciones de las estaciones de ferrocarril en el sentido de que es de lo más sencillo, anticuado y orientado a pasar no más de una noche. ¡En peores plazas hemos toreado….! Para lo que vamos a estar en la habitación nos vale….
Dejamos las maletas y rápidamente nos vamos a buscar sitio para cenar, rodeando el Castillo de los Duques de Bretaña para llegar a la zona de restaurantes del casco antiguo, habida cuenta de que es un martes cualquiera y estamos en Francia con sus horarios europeos de restauración.

Dejo aquí la chuleta que llevábamos con las mejores opciones para cenar las dos noches que íbamos a estar en Nantes en un radio próximo a nuestro hotel, por si alguien le puede servir como orientación (recuerdo que esto es de Septiembre de 2022):
. La Crêperie du Bouffay - Crepería
15 Rue des Petites Écuries.
creperiedubouffay.fr/carte-menu/
. Crêperie Fleur de Sel - Crepería
3 Rue de la Baclerie.
www.creperiefleurdesel-nantes.fr/ ...rie-nantes
. Le Voyage À Damas - Restaurante Sirio-Libanés
49 rue Marechal Joffre.
le-voyage-a-damas-restaurant.eatbu.com/ ...m/?lang=fr
. La Grillade du Bouffay – Especialista en parrilladas turcas
17-19 Rue des Petites Écuries.
La idea de esta noche era tirar de crepes-galettes y la primera opción era la Creperie de Bouffay pero, la primera en la frente, está cerrado por vacaciones. Al lado, la Grillade du Bouffay, también está cerrado y ya no sabemos si también por vacaciones o porque sí… Como la creperie Fleur de Sel cierra los martes, tampoco es opción, por lo que sólo nos queda Le Voyage a Damas y hacía allí nos encaminamos cruzando los dedos.
De camino, en una explanada junto a la catedral de Nantes, hay montada una feria con la música a todo trapo. Pero, ¿también aquí….? El reggaeton nos persigue y también ha llegado a tierras galas…. Huimos como alma que lleva el diablo y llegamos al restaurante. Bueno, más bien es el típico sitio de comida para llevar y unas pocas mesas y sillas a la entrada del local pero más auténtico, imposible. El que parece ser el dueño, además de cocinero y camarero todo en uno, nos pregunta amablemente si queremos sentarnos y nos insta a mirar la sencilla carta del sitio y a decirle qué nos cocina cuando sepamos qué queremos mientras él sigue a su rollo en la cocina y entregando pedidos a otros parroquianos que vienen a recoger su encargo.
La carta del lugar se “reduce” a una oferta de manaïches (una especie de “pizza” con base de pan pita especiado y guarniciones como queso, cordero o pollo) con acompañamiento de hummus, taboulé o crema de berenjena, entre otros. Todo tiene muy buena pinta y casero de verdad. Mientras el señor “estampa” los manaïches contra la pared del horno para que se hagan nos toma nota y sigue a lo suyo. Cuando la comanda está lista me acerco a recoger el “variadito” que hemos pedido para probar un poco de todo y nos chupamos los dedos. De postre, el señor nos ofrece una variedad de dulces tipo baklava y también probamos varios tipos. Como se junta el hambre con las ganas de comer en el sentido de que el señor chapurrea lo justito de francés y nosotros tampoco es que andemos muy sobrados, la conversación es mucho de mímica y conceptos básicos pero nos entendemos bien al final.
Conclusión de la experiencia: local de comidas que atiende a los parroquianos del barrio, fuera del circuito de turisteo, y que nos dejó un muy buen sabor de boca a un precio bastante razonable.
Nos recogemos al hotel que mañana toca visitar Nantes.
Buenas noches.
Conclusiones que nos deja la jornada:
. Aunque uno crea llevar casi todo atado y bien atado siempre que hay dejar margen a la improvisación porque suelen surgir imponderables que hacen cambiar los planes preestablecidos. A adaptarse y ya está…
. Todo en Francia está más caro que en España y a ello no es ajena la restauración. La oferta culinaria es amplia pero lo que es comida “francesa” no es apta para todos los bolsillos. Por eso, el tirar de crepes o comida llamémosle étnica puede ser una opción bastante buena para presupuesto ajustado.
. Y, por último, como dice el refrán, no hay que juzgar el libro por la solapa. En otras circunstancias, hablando del restaurante en el que acabamos, habríamos pasado de largo sin dudarlo por su apariencia. Después de la experiencia, no nos arrepentimos.[/align]