Estos días era muy frecuente que la niebla nos sorprendía por las mañanas. Nos despertamos, miramos por la ventana y vimos un ambiente opaco. El aire circundante no era transparente como habitualmente, estaba teñido de blanco y nos impedía ver más allá de unos cientos de metros. Parece que estamos dentro de una nube. Y es que lo estamos.
Salimos de Mar del Plata envueltos en la niebla de la mañana.

Ya teníamos proyectado nuestro viaje a Sierra de los Padres y fuimos igual. Más tarde se había despejado y disfrutamos el día.
Viajando por la verde y ondulante ruta 226, a sólo 16 kilómetros de la ciudad de Mar del Plata, se encuentra Sierra de los Padres, un destino sobresaliente no sólo por la calidad de sus recursos, sino por la calidad de sus servicios turísticos, el bello entorno natural y su inmejorable acceso.

Sus más de 600 hectáreas están compuestas por ambientes con una gran biodiversidad. Allí se ubica un espejo de agua denominado “Laguna de los Padres”, lugar donde habitan una importante cantidad de especies de aves como: patos, garzas, gaviotas y cisnes. Además, otros de sus habitantes son los coipos, los sapos y las ranas criollas.
Se trata de un lugar único para acampar. La ventaja clave es que, al estar rodeado de frondosos montes y barrancas, siempre se puede encontrar un lugar tranquilo y al reparo de las inclemencias del tiempo. La oferta en campings es diversa y cuentan con múltiples servicios.

Alrededor de la laguna se puede hallar la Reducción Jesuítica Nuestra Señora del Pilar de Puelches. Realizada con los materiales y métodos de aquella época y la disposición edilicia original, consta de tres ranchos de adobe y una capilla misionera. Se puede visitar la ambientación de las celdas o domicilios de los misioneros, muestras de sus obras y la capilla, que impacta por su austeridad.

Cuenta la historia que un matrimonio que no podía concebir llevó una imagen de la virgen de Luján a las grutas. Le pidieron que les cumpliera el deseo de ser padres, ataron dos pañuelos como muestra de fe, ya que parece que no tenían flores para dejarle. A los meses, la mujer quedó embarazada y volvieron a poner más. La historia se fue corriendo de boca.

Sierras, campo, una espectacular laguna, biodiversidad, una extensión soñada por todos la que la visitan.
Te adelanto ya unas estrellitas