DISNEY, THE MAKING OF
¿Quién me iba a decir a mi, que nunca me había hecho mucha gracia la compañía de Mickey Mouse, que iba a estar planeando mi tercer viaje con los niños y el quinto en total a Disney World? Poco a poco le he ido cogiendo gustillo y la verdad es que es una escapada que se ha ido convirtiendo en uno de mis destinos favoritos.

Ya llevábamos un tiempo sin visitarlo e iba siendo necesario poner remedio a eso.

En la última ocasión, lo mantuvimos en secreto para darle una sorpresa a los niños y esta vez queríamos repetir, pero no iba a ser tan sencillo. Con 3 años más, los chicos estaban más espabilados y era más difícil llevar a cabo la misión, pero había que intentarlo, porque esas caras cuando se enteran, no tienen precio. Para liarlo más, sospechábamos que si intentábamos repetir lo de la última vez, se lo iban a oler más o menos rápido, así que tocaba planear algo diferente.

Aprovechamos la más que probable escala en Lisboa para ir dejándoles caer que haríamos una escapada de dos o tres días a Portugal y se lo tomaron bastante bien. Comenzó así lo que podría llamarse: Misión Imposible: Operación Bacalao.

Todo debía guardarse con el máximo secretismo y eso incluía borrar conversaciones sospechosas de WhatsApp, emails delatores o imágenes comprometedoras donde se vieran o intuyeran las orejas de Mickey Mouse.

Como además compramos varias cosas para organizar el viaje, había que tener también extremo cuidado con las cookies que nos podían jugar una mala pasada en cualquier momento al saltar de repente en algún anuncio en alguna aplicación. Es como llevar una doble vida en toda regla. Como un espía de mercadillo. Afortunadamente, contar con tu pareja para meterte en semejante berenjenal fue de gran ayuda para que fuese un éxito.

La lista de la compra incluía unos libros de firmas y unas camisetas personalizadas, un par de termos para llevar a los parques, unas tarjetas de regalo, disfraces, orejas, mochilas… Vamos, que el AliExpress va a poder enviar a sus niños a la universidad.
En general, los precios de todo lo relacionado con el viaje habían aumentado bastante con respecto a experiencias anteriores y se nos había empezado a salir de nuestro presupuesto, pero aún quedaba mucho tiempo por delante y confiábamos en que se volvieran a estabilizar.

Por temas de trabajo de mi pareja y nuestras incompatibilidades vacacionales, las fechas estaban claras desde un principio: teníamos que aprovechar al máximo la semana blanca malagueña. Desde el sábado 24 de febrero al domingo 3 de marzo.

Comenzamos buscando vuelos de Málaga a Miami del 24 al 2 (con llegada a España el 3) y yo esperaba que no superasen los 1500€, pero eso nunca llegó a suceder. De hecho, para esas fechas, era más normal verlos por 1850, 2000 o incluso 2100€. Un día, jugando un poco con los días, vimos que si adelantábamos el de regreso al 1 de marzo, los 1540€ que nos salía se ajustaba bastante a nuestra idea inicial, pero en ese momento yo todavía no tenía confirmadas mis vacaciones y era demasiado arriesgado, así que decidimos esperar un poco más. Esos vuelos también subieron y, aunque se mantenían siempre en torno a 100 o 200€ más baratos que los del día 2, seguían fuera de lo que teníamos en mente.
A eso, había que sumarle que los precios de las entradas de Disney para 2024 no estaban aún disponibles en la página europea. Había ofertas de 14 días al precio de 7 en la irlandesa, pero yendo 6 noches no pensamos que nos saliese a cuenta.
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Pasaban los días y todo seguía igual, así que a finales de julio decidí llamar a un teléfono gratuito de Disney para ver cuando iban a salir los precios de las entradas para días sueltos en 2024 en Europa. En principio te atienden en inglés, pero puedes solicitar un traductor al inicio de la llamada para que te ayude con las gestiones necesarias.

La chica que me atendió me dijo que seguramente los precios saldrían a finales de agosto o principios de septiembre.
Cómo sabía que en la página americana ya estaban disponibles, hice una comprobación usando la app Melón para acceder mediante VPN (si no te redirige a la europea) y digamos que se me quitó el hipo para el resto de mi vida.

2900$ se alejaban mucho de los 2000 o 2100€ que esperábamos encontrar. Nuestro gozo en un pozo, pero aún había una pequeña luz al final del túnel. ¿Y si comprábamos la oferta irlandesa que salía por 2500€ pero que incluye la Memory Maker, los parques acuáticos y el Park Hopper?

En ese momento pensamos que si no lo hacíamos, ese precio también acabaría subiendo y al final tendríamos que renunciar al viaje que tanto deseábamos. Y ahí fue cuando todo se fue definitivamente de las manos. Siempre he defendido que prefiero alojarme fuera de Disney por el tema de precios y porque las ventajas de quedarme dentro (cada vez menos), no me parecen suficiente motivo para pagar la diferencia económica, pero también entiendo que quedarse en un hotel Disney hace la experiencia más completa. Digamos que creo que es algo que por lo menos hay que hacer una vez en la vida. En nuestro caso, para Ana era su primera visita y con las entradas acabó cayendo también el hotel. 6 noches en el All Stars Movies Resort más entradas de 14 días por 3664.00€. En este precio se incluyen una tarjeta regalo de 100$ para merchandising y otra para comida de 252$. El precio total era bastante más de lo que habíamos pensado, pero no sabíamos si habría más visitas, así que había que hacerlo. Seguro que no nos íbamos a arrepentir.
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Seguíamos sin tener vuelo ni coche ni nada más, pero podíamos dar oficialmente por comenzada nuestra aventura.

Bienvenidos a: Operación Bacalao

Fueron pasando los días y seguía sin aparecer un vuelo que mereciese la pena, así que pasábamos las horas muertas jugando con las fechas y los destinos, aunque la flexibilidad fuera muy poca. Así, a principios de septiembre vimos algo que llamó nuestra atención: ¿y si vamos directamente a Orlando?.

Había una oferta interesante que no alteraba apenas nuestro presupuesto y que, aparte de ser más cómodo, nos permitía quedarnos un día más allí. Tuvimos que darle unas cuantas vueltas y hacer un poco de encaje de bolillos, pero definitivamente iba tomando forma. La escala sería en Londres, pero por no liar a los niños, seguimos manteniendo que el destino final era Lisboa.

Los billetes de avión los tuvimos que comprar sueltos, es decir, el vuelo de Málaga a Londres por un lado, el de Londres a Orlando por otro, y la vuelta igual, ya que los vuelos estaban operados por compañías low cost y las reservas se debían de hacer directamente a través de su web.

Primero fue el turno del de Málaga a Londres con Vueling y, después de meter todos los datos de los pasajeros, me dio error en el pago.

Lo intenté con el de Londres a Málaga con Easyjet y ahí no tuve problema, pero se volvió a repetir el problema del primero y mi corazón cada vez se aceleraba más. Lo intenté un par de veces más e incluso cambié de tarjeta, pero seguía saliendo lo mismo. Al final parecía que lo que pasaba era que la página de mi banco estaba de mantenimiento y por eso no funcionaba, así que tuve que esperar unas horas antes de volver a intentarlo.

En el siguiente intento, con Vueling ya no hubo ningún problema, pero en la página de Norse que era quien operaba al vuelo largo, seguíamos igual. y al final lo conseguí pagando con la tarjeta virtual de Revolut aunque la primera vez que lo intenté con esta forma de pago, también salió denegada, pero porque “el comercio no había realizado un control 3DS” (que no se exactamente qué es). La app de Revolut te deja marcar esa página como de confianza para que se pueda proceder al pago y por fin se solucionó todo.

El siguiente paso era rellenar el formulario de ESTA para poder entrar en USA, y tampoco se nos iba a poner fácil. Ahora hay que enviar una foto de cada pasaporte que, a priori parece sencillo, pero después de meter los datos de los tres primeros viajeros, el cuarto documento se atravesó. La foto era igual que las anteriores, aunque hecha para un viaje anterior a Nueva York, pero no hubo forma de que la reconociese. Tuvimos que repetirla y aun así, nos costó todavía un rato que la aceptase.
Por suerte, una vez terminados todos los trámites, la autorización quedó aprobada en tan solo una hora.

Ya solo nos quedaba sentarnos a esperar que llegase la fecha señalada.

Unos meses antes del viaje, mi peque se empezó a aficionar a Harry Potter y nos pareció un poco cruel estar tan cerca y dejarle con la miel en los labios que al final decidimos cambiar uno de los días de Disney para ir a Universal Orlando. Que no se diga…