Comienza una nueva jornada en Ubud con las maletas preparadas para el cambio de aires: vamos a Lovina, en el norte de la isla, y de camino, como buenos turistas, haremos algunas paradas de rigor.
Es el día grande de las fiestas de Kalungan y Kuningan, lo que significa extra de ofrendas y adornos, ya por si abundantes en puertas y altares. Hoy Putu (Putu Adnyana, +62 821-4594-0933) trae el coche engalanado y también vemos pequeños adornos hechos con hojas de palma hasta en las motos. Muchas familias visitan hoy los templos a presentar las ofrendas, vestidos con la ropa tradicional. Nos consideramos muy afortunados de tener la ocasión de ver esta celebración.
Nuestro conductor nos lleva al primer destino del día: la cascada Leke Leke. Llegamos a la misma después de una caminata poco exigente de 15- 20 minutos por un sendero bien señalizado, aunque un poco embarrado. Por suerte, a nuestra llegada apenas hay turistas, porque el acceso final a la cascada es estrecho y con poco sito para dejar las cosas. Recomiendo visitarlo temprano.
¡Qué belleza escondida! La cascada es alta y el torrente de agua no es muy ancho, por lo que el agua cae con muchísima fuerza. Salvando las rocas uno puede bañarse muy a gusto, aunque acabamos empapados igual por la nube de llovizna y humedad del torrente. El camino de regreso se hace más difícil porque toca subida. La visita merece la pena totalmente.

Putu nos recoge en el parking y nos lleva al 'Hidden Garden', una plantación especializada en cafe 'luwak'. Este café es muy típico de Bali y se realiza a partir los granos que expulsa la civeta en sus excrementos. La visita es gratuita y guiada, una joven muy amable nos fue explicando el proceso de limpieza y tostado del café hasta su presentación final, también de algunas especias autóctonas y tes.
No es una plantación de café como tal y civetas solo vimos una cría que tenían para mostrar. El lugar es más bien una mezcla entre jardín y huerto no muy grande, con un mirador y rincones para hacerse fotos. Finalmente te ofrecen una degustación muy completa que consiste en un surtido de tés y cafés para que compares sabores y pidas alguno si te gusta. Nosotros nos pedimos un café de coco y un té de rosella riquísimo. También tienen tienda con precios muy turísticos, por si se les antoja algo.

Siguiente parada: templo de Ullun Danu, con su torres típicas, enseña del país. El recinto nos recibe atiborrado de turistas y de fieles en este día de fiesta y con unos estupendos andamios en su torre principal. Lejos de desanimarnos, el lugar nos encantó. Es bastante grande, cuenta con varios templos en su interior, zona de restaurantes y esparcimiento para los niños, también para actividades acuáticas.

Estuvimos aquí más de hora y media y nos fuimos corriendo, porque rompió a llover y nos cayó el diluvio universal. Parada para comer en un restaurante de cordero cercano, la comida sabrosa y el lugar, regular de limpio.

De camino al norte, la visita obligada es las puertas de Handara. Las puertas son una vista colosal repleta de indios lunamieleros esperando hacerse la foto típica, un sistema perfectamente organizado por números y cronometrado bastante rentable. Muchos en la espera ensayaban sus mejores poses porque dan poco tiempo para las tomas. Nosotros teníamos delante más de cincuenta números y no estamos para perder el tiempo, así que hicimos nuestras fotos de siempre y sin complicaciones.

El viaje continua hasta el destino final, el hotel Suma de Lovina. Ahí nos despedimos de Putu con tristeza, ha sido un gran compañero de viaje y hemos aprendido muchas cosas del país con él. Aún así, seguimos en contacto porque el chófer de los siguientes días es un conocido suyo y estuvo pendiente de nosotros hasta último día. El tour y el traslado al norte nos costó 800.000k.
El hotel Suma nos encantó. Debo decir que la playa fue una decepción por los plásticos que hay en la orilla, si bien el agua se veía limpia y con peces. La trasera del hotel da aun templo, por lo que la vista desde la piscina es el enorme Ganesha de la entrada y las torres del templo de al lado. Macetas y plantas por doquier y un servicio excelente. Las habitaciones y el baño son espaciosas y pagamos por noche algo más de 20€ con desayuno tipo bufé. En la calle hay más hoteles y bastantes restaurantes para elegir, también sitios donde contratar una excursión de avistamiento de delfines, la salida estrella de la zona. Casi enfrente del hotel hay un supermercado pequeño.
Después de disfrutar de la piscina cenamos en uno de los restaurantes de la calle y a descansar. Entonces no lo sabíamos, pero la jornada del día siguiente iba a ser bastante exigente.
