De Guatemala pasé a Belice, donde estuve 8 días bajando hasta Livingston en Guatemala. El día anterior de esta etapa viene de AQUÍ
Me marcho para Guatemala. La mujer del hostal me dijo de tomar la lancha de las 10 para luego el bus de las 11, que llega a Punta Gorda a las 12:30, para coger la lancha a Livingston de las 14:00. Dice que es la única opción... Pues o está equivocada por desconocimiento o me ha querido vender la lancha con la que está asociada.
Al final, como he madrugado como siempre, he cogido la lancha de las 7:45 (que ha salido a las 7:30), he llegado a Independence y he cogido el bus de las 9 (que ha salido a las 8:45). Belice es el único país en donde se adelantan a la hora que tienen fija. He llegado a Punta Gorda a las 10:30 y resulta que a las 11 sale una lancha a Livingston. Así que a las 12:15 he llegado a Livingston.
Volver a Guatemala da gusto. Lo que hace el idioma para que todo sea más fluido. Este fin de semana son las fiestas garífunas y el pueblo está hasta arriba. Con la mochila, he pasado por 5 hostales y todos llenos. Uno me ha ofrecido habitación compartida hoy por 6 euros y acampar en el jardín mañana por 3. Al final, he encontrado un hostal de mochileros con habitación por 17€. Es mucho más caro que lo otro, pero si puedo evitar acampar con este calor es preferible. Además, este tiene ambientazo y está a la orilla del mar con su muelle y todo, el otro tenía pinta de ser de traficantes de órganos.
He dejado las cosas y me he ido a dar una vuelta por el pueblo y comer algo. El pueblo se nota que es garífuna. Hay bastante población negra, pero lejos de la cantidad que hay en Belice. Aquí predomina más la población latina, pero el ambiente es igual que en los pueblos garífunas de Belice. Lo peor es la cantidad de perros que hay y en las condiciones en que están. Es una pena tremenda, perros absolutamente famélicos, atropellados o con las patas rotas rebuscando en la basura. Lo llevo fatal. Es lamentable y, la verdad, para vivir así lo mejor sería un servicio de zoonosis para que sacrificaran a estos perros de forma digna y castraran a los que están en condiciones. No entiendo cómo los países con este nivel de desarrollo siempre tienen este problema con los perros. Entiendo déficit de infraestructuras, pero un servicio de zoonosis tampoco es que exija un presupuesto inalcanzable. También es verdad que no hay ni servicio de limpieza en las calles y hay basura para regalar, así que a esta gente lo del control de los perros les sonará a excentricidad europea.
Por la tarde me he vuelto al alojamiento a echar el rato en el muelle. Aquí he conocido a un chaval del País Vasco, Pablo. Se dedica a tours de avistamiento de pájaros en España y está aquí después de venir de una feria de pájaros en Estados Unidos. Buen personaje. A la noche me he ido a cenar un burrito en un sitio local y se ha unido. Hemos estado echando cervezas y cuando ya iba yo animado se ha tenido que ir porque me dice que se va a comprar una caña de pescar y que mañana ha quedado con un pescador a las 4:30 de la madrugada para irse a pescar. Pues nada, para aficiones colores.
Me he pasado por la zona de la fiesta en donde están preparando conciertos y montando una especie de verbena, como si fuera la fiesta de cualquier pueblo en España, pero todos garífunas y con música de tambores. Viendo que para que se anime la cosa aún queda y que soy el único turista mareando por ahí, me vuelvo para el hotel. A ver si mañana el vasco no tiene que pescar y se anima a venir a la fiesta de los tambores porque el ambiente es bastante chulo.