Este día fue uno de los mejores en Ubud. Todo indicaba que iba a ser un desastre porque llovía a cántaros. Jordi queria esperar o cambiar de planes pero le convencí de arriesgar un poco. Cuando nos vieron los del hotel cogiendo la moto salieron a darnos unos chubasqueros...
Nos llovió durante una media hora y luego paró. De camino arrozales por doquier, nada que envidiar a los más turísticos.
La primera parada la hicimos en Gunung Kawi. Se trata de un templo hindú y complejo funerario del siglo XI descubierto en 1920 que se extiende a ambos lados del río sagrado Pakerisan y que están conectados por un puente. Son 10 santuarios tallados en la roca de unos 7 metros de altura. Se cree que están dedicados a un rey de la dinastía Udayana y a sus reinas favoritas. En el lado este hay 5 santuarios que estarían dedicados al rey Udayana, a su reina Mahendradatta y a sus tres hijos. En el lado oeste se cree que están dedicados a las reinas menores o concubinas del rey.


No se han encontrado restos de huesos ni cenizas por lo que se cree que no son tumbas reales. Sobre la puerta falsa de cada una hay inscripciones la mayoría ilegibles que se cree que fueron nombres o títulos.
Nos flipó mucho Gunung Kawi. Hay que verlo. Más de 300 escalones en descenso, avisados quedáis.
A muy poca distancia en moto fuimos seguidamente a Tirta Empul. Se trata de un templo de agua hindú balinés donde hay fuentes sagradas que los devotos usan para realizar un ritual de purificación. Nos pareció una pena la masificación de turistas realizando el ritual por la foto. Me parece un sitio curioso pero prescindible.


Deshaciendo el camino nos perdimos por los arrozales del norte de Ubud. Íbamos parando aquí y allá, en zonas preciosas donde no había nadie. Pudimos volar el dron en varios puntos.

Comimos en un warum cualquiera y el camino nos llevó hasta la entrada de los arrozales de Tegalalang. Nada más entrar solo oíamos gritos y chillidos...estábamos un poco que no entendíamos nada...y claro...al final vimos que eso era un auténtico parque de atracciones lleno de tirolinas, columpios y bicicletas voladoras. Las vistas des de los miradores de arriba son bonitas, eso es innegable.

Nos volvemos al hotel y siesta.
A las 19.00h tenemos reserva para cenar en el Café Lotus. Yo le había vendido a Jordi que íbamos a ver la danza balinesa...pero cuando nos sentamos había un grupo de militares y una entrega de medallas...justo habíamos reservado el único día de la semana que no había espectáculo...mala suerte la nuestra.