Nos tomamos el desayuno con calma ya que no vamos a salir de la ciudad. Nuestro primer destino es la Ciudadela de Saladino, nuevamente utilizamos Uber y unos 20 minutos nos deja en la puerta.
Empezamos por la Mezquita de Muhammad Ali, o Mequita de Alabastro, desde la terraza que hay junto a la salida hay unas bonitas vistas de la ciudad. En el interior el patio es muy bonito y destaca algo un tanto extraño, un gran reloj la curiosidad es que este artilugio fue la moneda de cambio que se utilizó por el obelisco de Luxor que hoy está en la Plaza de la Concordia de Paris. El artilugio nunca llegó a funcionar, parece que los franceses ganaron con el trueque.
El interior de la mezquita es puramente otomana, quienes conozcan Estambul reconocerán el estilo. La pena es que tendría que estar un poco mejor conservada, sobre todo la fachada en la que el alabastro no está en su mejor estado, la conservación de los monumentos no es mejor cualidad de los egipcios.

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Continuamos por la Mezquita Sultan Al Nasir Muhammad, en la que destacan sus arcos con colores, en algún momento de la historia llegó a utilizarse como establo.

Hay unos cuantos museos en la Ciudadela, como el militar o el de la policía, creo que con muy poco interés, al menos para nosotros y alguno otro cerrado por obras.
Nuestro siguiente destino era la Mezquita Ibn Tulum y el museo Gayer Anderson.
El Uber nos dejó en la puerta en unos 10 minutos. La Mezquita es la más antigua de la ciudad, lo primero que llama la atención es la doble muralla que la rodea, dándole un aspecto mas de fortaleza que de edificio religioso, en el patio destaca su minarete en espiral, al estilo del del Samarra en Irak, el cual visitamos hace unos cuantos años; la sala de oración está bastante deteriorada y había algunos andamios que parecía indicaban trabajos de restauración, pero no vimos a nadie trabajando. El museo Gayer estaba cerrado y no nos supieron decir si era ese día o por más tiempo, esto es Egipto.

Nuestra siguiente parada era el Museo de arte islámico, es un espacio con una estructura museística muy actual con muy buenas piezas, algunas con representaciones figurativas, algo muy poco frecuente en el islam, cerámica, alfombras, fuentes, tumbas, talla en madera, etc. Todo ello con buenas explicaciones.
Continuamos hacia la Mezquita de Al -Azahar, la entrada es gratuita, las mujeres para entrar tenemos que estar completamente cubiertas y no se puede entrar con pantalones, aunque sean largos; en la entrada te prestan ropa para cumplir con las condiciones establecidas.
El edificio, que sea ido ampliando a lo largo de 1000 años es impresionante, el mármol blanco de su patio interior brilla con el sol cairota de forma increíble, sus minaretes construidos en los siglos XIV, XV y XVI son preciosos.
Es la mezquita en la que vimos más gente con gran diferencia se nota que es centro del estudio de teología junto con la universidad del mismo nombre que es una de las más antiguas del mundo.



Paramos a comer en un restaurante justo en la entrada del Khan Al Khalili , es un sitio sencillo Fatatry el Hussein Egyptian pancake, nos comimos una especie de empanada-pizza de masa brick rellena de carne que esta de muerte, junto con un par de botellas de agua bien fría fueron 5€.
Con el ánimo repuesto, nos dispusimos a descubrir el bazar; creo que ha sido mi única decepción de todo el país, me pareció una sucesión de puestos llenos de productos, en general de muy baja calidad, poco atractivos y muy repetitivos, si nunca has visto un bazar árabe te puede parecer atractivo, pero si llevas unos cuantos, como es nuestro caso, nos dejó muy fríos. La sensación que tuvimos es que estaba encaminado a los visitantes con poco tiempo que tiene que solucionar sus compras rápido y sin posibilidades de comparación. Me imagino que habrá mucha gente a la que le guste, pero no fue nuestro caso.
Regresamos al hotel a descansar un rato y preparar las maletas ya que al día siguiente nos esperaba Luxor.