Habíamos quedado con Mustapha que nos recogía en hotel a las 8 de la mañana, nos dijo que el no podía venir y que sería su hermano Hisar el conductor, nos mandó una foto para que supiéramos quien era, lo de hermanos o primos sustituyendo parece que es muy habitual por estos lares, jajaja.
Fue muy puntual, Saqqara nos espera, el camino es tranquilo por zonas rurales y con unas carreteras no en demasiado buenas condiciones, pero aceptables, en algo más de una hora estábamos en la entrada del sitio arqueológico, comprobación de nuestros pases, que nos permitían entrar en todos los sitios arqueológicos a visitar hoy, y nos adentramos para empezar a ver lo que esconde el desierto.
Empezamos por el Bubaasteion, uno de los templos dedicado al dios Bastet y alguna de las tumbas del imperio nuevo, concretamente la de Nemtymes, la de Maya y la de Raia. Son tres pequeñas tumbas, siendo las primeras que veíamos nos encantaron, además no había nadie estaba la zona para nosotros dos solos lo que era una gozada, dos de ellas estaban cerradas con el guardián correspondiente que nos pidió su propina., fue de los pocos en todo el viaje


Continuamos hacia la pirámide escalonada, el símbolo de Saqqara,, la tumba sur y la Mastaba de Ti. El calor empezaba a hacer de las suyas pero tomándoselo con calma se podía hacer

Continuamos por la tumba de Mehu, estaba la puerta cerrada pensábamos que no la podríamos ver, pero uno de los trabajadores que estaban en la zona nos llamó y abrió, pensábamos que buscaba la consabida propina, pero no fue así, simplemente nos sonrió y nos dijo que si nos había gustado; la tumba está bien conservada con unos colores preciosos. Seguimos un rato en la zona viendo alguna tumba más pequeña





El siguiente punto de partida fue el Serapeum, los destinatarios de estas tumbas no eran ni faraones, ni reinas, ni nobles, eran los bueyes sagrados, Apis, que se enterraron aquí durante unos 1500 años. Impresiona la amplitud de los pasillos y los enormes sarcófagos.


Continuamos la visita por la tumba de Mereuka, la de Kagemmi, y la Piramide de Teti, que, aunque exteriormente perece un montón de piedras y tierra merece la pena el esfuerzo de entrar, me encantó su techo estrellado.
Seguimos por el museo de Imhotep, está abierto hace poco tiempo, de hecho había alguna zona en la que estaban trabajando aún; la primera sensación es de agradecimiento por el aire acondicionado, fuera de bromas, es pequeño pero tiene piezas significativas, además si lo deseas tienes guías gratuitos que te explicarán lo que hay allí, eran un par de chicos jóvenes encantadores.





Volvimos al coche, como se agradeció sentarse un rato. Nuestro siguiente destino era Darshur, aquí nos vamos a encontrar nuevamente con pirámides: la acodada, la roja y la negra; de esta última apenas queda un gran montículo de ruinas, la acodada o romboidal llama la atención por su forma y la roja por su similitud con las de Guiza, de hecho, es su precursora.
Se puede entrar en las dos últimas, aunque el acceso no es sencillo y requiere un esfuerzo importante, por lo que creo que hay que valorar mucho si se entra o no, nosotros solo entramos en la roja, y personalmente creo que el machaque físico no me mereció la pena, pero eso es una opinión muy personal, si se tiene interés entrar en alguna pirámide esta puede ser una buen opción, ya que hay mucha menos gente que en Guiza.
Nuevamente al coche, bendito aire acondicionado, Menphis nos espera.
La gran estatua de Ramsés nos recibe, es una autentica preciosidad, merece la pena fijarse en los detalles tallados, como por ejemplo en la mano., continuamos por el pequeño museo al aire libre con la esfinge y algunos restos más. Está bien pero si hay que prescindir de algo para mi sería de esto.



Bastante cansados, pero encantados de lo visto, nos vamos a comer, el conductor nos llevó a un restaurante, que ya nos imaginábamos que sería un tanto caza guiris y así fue. La comida simplemente correcta, pero me molestó especialmente que la persona que nos atendió nos repitió como 20 veces que la propina no estaba incluida, lo que dio lugar a que la cantidad que dejamos en este concepto fuera mínima; creo que es el único lugar de todo Egipto en el que tuvimos la sensación de ser billetes de euro andantes.
Volvemos al Cairo, hoy la piscina nos va a saber a gloria.
La cena la solucionamos en un sitio de comida rápida, el cansancio hizo estragos.