Nos hemos pegado el primer madrugón del viaje. Vamos a ver los lagos de Plitvice y lo suyo es ir a primera hora para evitar las famosas multitudes. Estamos a veinticinco minutos de los lagos y hemos salido a las siete. El día está decente. Hay nubes, pero todo lo que no sea lluvia ahora mismo nos vale.
El parking de los lagos ya se intuye que está dimensionado para una multitud. Llegamos con apenas seis coches aparcados. Dejamos el coche y andamos hacia la entrada.
Antes de entrar hay una zona con bares y tiendas de regalos. Para entrar enseñas un código QR y listo. La entrada lo suyo es comprarla por internet previamente, no se ni si se puede comprar en físico la verdad. Nada más entrar te topas de lleno con la cascada más alta del parque. No había visto ninguna fotografía de los lagos y me ha sorprendido muchísimo. Es una cascada muy alta con otras cascadas que van cayendo río abajo. Muy bonita. La senda baja hasta el mismo río para ir andando por tablones que te llevan a los pies de la cascada alta. Solo esta cascada ya merece la pena la visita. Hasta nos ha salido un poquito de sol incluido.
De la cascada alta se sigue por tablones pasando por otras lagunas y cascadas más pequeñas hasta llegar a una zona de descanso desde donde salen los barcos. Apenas hay gente y se está especial con la tranquilidad que reina. Madrugar solo tiene ventajas.
Desde la zona de descanso puedes coger un barco que te lleva a la otra punta del lago para ver los lagos intermedios. El paseíto en barco está bonito. Está incluido con la entrada.
La zona de lagos intermedios es muy chula. Quien descubriera esto por primera vez tuvo que alucinar. Se anda nuevamente por tablones, pasando a los pies de muchas cascadas. Son como anfiteatros de agua, uno al lado del otro. Se van recorriendo los minilagos hasta finalmente volver al lago principal. Aquí por fin hemos abandonado los tablones y hemos podido sacar a la perra para volver andando. Por los tablones la pobre apenas puede andar pues se le cuelan las patitas. Hemos vuelto andando bordeando el lago. Unos cuatro kilómetros que la perra se ha hecho como una campeona. Un par de traspiés con raíces pero muy digna. Le queda aún espíritu senderista de antaño. La ves andando tan puesta y me acuerdo que la perra se ha hecho La Sagra por el embudo, el Camino de Santiago, Monte Perdido, todas las montañas de Murcia, Cazorla, se ha recorrido portugal, ha hecho toda la costa urciana andando, el Mulhacén... Una bestia parda ahora en Croacia con 16 años.
Hemos llegado a la zona de descanso sobre las doce. Si al principio era idílico, sin un alma, ahora es un drama absoluto. Está todo lleno de gente. Incluso hay una cola tremenda para subir al barco. Esto o madrugas o es imposible disfrutarlo con la romería que se junta. La vuelta la hemos hecho un tramo a contracorriente de gente y un sin dios de grupos turísticos chinos, tailandeses, españoles, franceses, grupos siguiendo banderita... Hay que ver cómo cambia la experiencia de andar los lagos en soledad a rodeados de gente. Esto en verano, con el calor y con el gentío, es para pensárselo dos veces.
Hemos terminado de ver los lagos a la una. Es todo llano, pero aun así nos hemos cascado catorce kilómetros. Volviendo al parking uno entiende de dónde viene la romería. El aparcamiento prácticamente lleno y una fila de ocho autobuses de donde salen turistas a mansalva. Una pena como se lo come todo el turismo masivo. No se si se habran planteado limitar el aforo pero como consejo no puedo mas que recomendar madrugar para entrar al parque en la primera hora posible que haya, aunque sean las 7.
Nos hemos ido de allí camino a Zadar, parando a comer en un restaurante Serbocroata en un pueblo de paso. Nos hemos comido una ensalada típica y una especie de hamburguesa típica de la zona de Serbia, pljeskavica. Por veinticinco euros ha estado bastante decente.
De los lagos a Zadar son algo menos de hora y media. Hemos pillado una tormenta importante casi todo el camino. Afortunadamente al llegar a Zadar ha parado y ha vuelto el sol. En Zadar hemos pillado un alojamiento nuevo. Nos la hemos jugado porque apenas tenía críticas, pero aceptaban perro y era bastante barato. Un éxito. Unos apartamentos recién estrenados junto a unas viviendas en las que se ven las marcas de la guerra en la fachada en forma de impactos. El apartamento tiene de todo, Netflix incluido, así que hoy cenamos aquí.
Ya acomodados, para las cinco nos hemos cogido a Cosita y hemos ido a ver Zadar. Zadar ha sido una sorpresa. No tenía ninguna expectativa porque tampoco contaba con verla, pensando que llegaríamos tarde de los lagos. Es una ciudad en un cabo, nuevamente. Está amurallada y el casco antiguo son callecitas bonitas con su iglesia y restos romanos, junto a un paseo marítimo larguísimo y muy bien cuidado. Al final del paseo se encuentra lo que llaman el órgano de Zadar, una especie de aberturas que han hecho en el paseo marítimo y que con el viento hacen música parecida al de un órgano. Muy bonito y con muy buen ambiente. Gente viendo el atardecer, música en la calle, panaderías, tiendecitas... Lo típico. Un paseo agradable y con sol se agradece más después de lo que nos ha estado cayendo estos días atrás.
Ya atardeciendo nos hemos vuelto para el hotel. Hemos pillado cuatro cosas para cenar y capitulito de Netflix en la tele mas a gusto que nadie
Mañana visitamos el parque de Krka, primo hermano de las Lagunas de Ruidera, y por la tarde vamos a Šibenik.