Acabada la pitanza nos planteamos qué hacer. Mi acompañante manifiesta que casi que se va a echar una siestecita antes de que vaya el cabinista a hacer la habitación y yo voy a aprovechar para hacer una visita cultural al gimnasio para no perder la rutina y, de paso, rebajar el gramaje o más bien kilaje acumulado desde ayer.
A la entrada de la proa de la cubierta 6, donde comparten ubicación el gimnasio y el spa, hay un equipo de tripulantes a la caza del pasajero para vender tratamientos, experiencias y productos. Digo que nones con una sonrisa y continúo mi camino. Esto me recuerda parte de un monólogo de Leo Harlem relativo a los gimnasios y en el que sus compañeros metrosexuales le preguntan a su cuerpo serrano si se echa cremas, a lo que él responde preguntando si la sobrasada es crema. Equipo Harlem, siempre.
Accedo a la sala y aquello es enorme y correctamente dimensionado, dentro de lo que hay, conforme al pasaje a bordo.
[align=center]GIMNASIO DEL ALLURE OF THE SEAS
A la entrada de la proa de la cubierta 6, donde comparten ubicación el gimnasio y el spa, hay un equipo de tripulantes a la caza del pasajero para vender tratamientos, experiencias y productos. Digo que nones con una sonrisa y continúo mi camino. Esto me recuerda parte de un monólogo de Leo Harlem relativo a los gimnasios y en el que sus compañeros metrosexuales le preguntan a su cuerpo serrano si se echa cremas, a lo que él responde preguntando si la sobrasada es crema. Equipo Harlem, siempre.
Accedo a la sala y aquello es enorme y correctamente dimensionado, dentro de lo que hay, conforme al pasaje a bordo.

Apenas hay gente por lo que puedo hacer mis rutinas con tranquilidad. Avisado de que los pesos en las máquinas están en libras y no en kilos me dirijo a la prensa de piernas, calculo más o menos lo que manejo habitualmente y engancho las barras acorde con ello. Empiezo la serie y no me muevo un milímetro.... Tanta limonada debe haberme producido un efecto Sansón después del rapado de Dalila o he calculado mal. Salto a la placa anterior y tampoco hay forma. Me entran sudores fríos por la involución experimentada en un par de días pero se me enciende la bombilla, aplico el conteo del peso como si fueran kilos y, ¡voilå!: esta máquina funciona con kilos y estaba intentando mover casi el doble de lo acostumbrado. Para la siguiente máquina hago un test previo para no quedarme con cara de tonto y ésta, por contra, está regulada en libras. Por tanto, durante toda la sesión me toca verificar una a una cada máquina antes de usarla. Cosas que pasan...
Como todavía me sobraba algo de tiempo bajé a la cubierta 5 al exterior, a la pista de andar y correr, y me di unas vueltas contemplando el perfil de la costa de Palma. También aproveché para recorrer alguna zona más y echar unas fotos del arte conceptual que adorna los descansillos de las escaleras.

El tiempo mejora por momentos por lo que le voy a proponer a mi acompañante que pasemos una tarde de piscina a falta de la playa de la mañana.
Dicho y hecho, subimos a cubierta, cogemos tumbonas y como tenemos las toallas de esta mañana y sin usar pues nos ahorramos un viaje. ¡Al agua, patos! y a remojo en el jacuzzi de manera consecutiva.

Mi mirada se posa en los toboganes de agua, los cuales han sido instalados en el barco tras el dique seco. Me llaman con insistencia y no me resisto a acercarme a probarlos. Denominados “ the perfect storm”, la naviera los describe tal que así: Es momento de demostrar tu valentía, porque hay muchas emociones preparadas para ti. Prepárate para enfrentarte a giros espeluznantes, vueltas y diversión que subirá tu adrenalina en The Perfect Storm℠, los toboganes acuáticos más audaces en alta mar. Estos toboganes son Cyclone, Typhoon y SuperCell. Cyclone y Typhoon son toboganes acuáticos de carreras donde dos participantes pueden competir entre sí o contrarreloj y SuperCell cuenta con un cuenco de champán, donde los participantes se arremolinan antes de su último chapuzón.
Tras subir la larga escalera la inmensa estructura se aprecia en toda su extensión.

Cyclone y Typhoon son muy parecidos aunque tienen sus variaciones propias a lo largo de su trayecto pero el que presenta más originalidad es el Supercell con su discurrir en algo parecido a una copa de champagne. Pruebo los dos primeros y la experiencia es satisfactoria al no dar demasiado canguelo. A continuación pruebo el Supercell y aquí el monitor nos advierte a los allí estamos que este tobogán presenta algunos problemas por lo que puede que nos quedemos encallados en la parte de la copa y que lo que tenemos que hacer es empujarnos con las manos para embocar el agujero y continuar el recorrido.
Me lanzo a continuación, aterrizo en la zona mencionada de la copa y empiezo a girar de manera vertiginosa. Llega el momento de embocar a la base de la copa y, efectivamente, debe haber un error de diseño porque el cuerpo no entra directamente en el agujero, pasa por el mismo y se queda en la parte trasera por lo que toca desplazarse manualmente hasta embocar. El problema es que puede suceder, que me pasó en dos ocasiones, que se te quede el cuerpo medio atravesado y la fuerza del agua te ponga embocando la cabeza en vez de los pies y caigas de mala manera en el último tramo, que es el más pronunciado. En ambas ocasiones tuve los reflejos de agarrarme fuerte al plástico para no descender y moverme lentamente para dirigir los pies al agujero y seguir la marcha. No diría que es peligroso pero la situación se vuelve tensa y la caída de cabeza puede ser desagradable.
A pesar de que te dicen que te desplaces con las manos, en una ocasión, desde arriba, vimos a un chaval que se levantó y se puso de pie en la base de la copa. Le vieron los monitores y le echaron una bronca importante porque se ve que el peso de una persona de pie no le va a bien a esa zona de PVC.
Después de varias subidas y bajadas me allego a la tumbona y casualmente, a nuestro lado, hay un señor con el que he coincidido en la cola de los toboganes. El señor me reconoce, me pregunta por la experiencia y, a continuación, nos suelta que tienen un Presidente loco (crazy, crazy, no para de decir) y que se llama Donald Trump, que ganó las elecciones haciendo tongo en el voto telemático y no sé cuántas cosas más. Habla inglés muy rápido y pillamos la mitad de lo que cuenta pero le da un buen repaso a su Comandante en Jefe. Como ve que no le seguimos el hilo ni le damos más palique que nuestros asentimientos por ser educados, finaliza con un “dejemos la Política, que estamos de vacaciones”, nos mostramos de acuerdo y cada uno a lo suyo. ¡Cómo está el patio…!
El resto de la tarde transcurrió helado va, helado viene, jacuzzi va, jacuzzi viene, piscina va, piscina viene, mientras disfrutamos de una buena temperatura, un solecito muy agradable y una buena música que acompaña el momento. El Allure of the seas va abandonando de manera paulatina la costa mallorquina y enfila las aguas mediterráneas en dirección a tierras italianas.
Con el cambio del turno de cena nos vemos obligados a ir a ver la función del teatro de esta noche en la primera sesión, la de las 20:00 por lo que llegado el momento nos retiramos al camarote a arreglarnos y ponernos informales, tal y como sugiere el código de vestimenta del día. Cuando llegamos Kogman ha cumplido lo prometido y sí está la habitación hecha.
Nos acercamos al teatro Amber, cogemos buen sitio y nos aprestamos a asistir a “Blue Planet – Home”, la representación del día de hoy.

La naviera presenta este show tal que así: Celebra la Madre Tierra durante un espectáculo único con un fuerte mensaje medioambiental: Blue Planet te transportará de cumbres montañosas al fondo del mar con una música potente, voces majestuosas, bailes enérgicos y acrobacias aéreas que quitarán el aliento a toda la familia.
El espectáculo nos muestra a Dora, la exploradora, discurriendo por escenarios inspirados en las diversas partes del planeta Tierra. Hay partes muy conseguidas, otras no tanto pero el conjunto total es notable y merece la pena asistir a la función. No cuento más detalles para no destripar la experiencia a futuros viajeros.

Dejamos el teatro y pasamos un momento por cubierta para intentar contemplar la horabaixa balear pero ya se ha hecho casi de noche. Marchamos por tanto para el restaurante a cenar y experimentar lo que dé de sí el resto de la noche y que será contado en la próxima e indescriptible, seguramente, etapa.[/align]