Despierto poco antes de las seis de la mañana, como siempre, el primero de la habitación. Salgo sigilosamente, me visto afuera, tomo un café soluble cargado a tope y saco el coche de la estrecha cochera.
Es domingo, llueve levemente, y espero que haya muy poco tráfico para salir de la caótica Tbilisi. Lleno el depósito en una de las decenas de gasolineras que hay saliendo de la ciudad. Esta ciudad es la ciudad de las gasolineras y las casas de cambio, las cuentas por decenas. Decir que he ido utilizando la Revolut y dinero en efectivo. Llegué a cambiar euros a laris a mejor cambio que pagaba con la Revolut.
La Military Georgian Highway es una carretera muy famosa en Georgia. Es la que conecta la ciudad con el norte de Georgia hasta la frontera con Rusia. Es el principal motivo por el que alquilé el coche, quería descubrir esa carretera al detalle.
La primera parada fue en un lugar que ni había pensado que iba a visitar, aunque había leído que es popular entre los turistas. En el mapa que llevaba descargado de la carretera, me aparecía ese punto como algo digno de visitar, y allí que me fui.
Mishketa y su monasterio de Hvari. Fue todo un acierto, ya que pude disfrutarlo yo solito, hasta que llegó un sacerdote que me regaló una foto muy chula. Está enclavado en lo alto de una colina, desde la que se ve toda la carretera , el pueblo y unas montañas espectaculares. Me tiré allí más de media hora disfrutando de ese monasterio antiquísimo medieval.


Y ya sobre las 9:20 am llego a Ananuri, ahí se me acabó la suerte. La de gente que había ya y eso que era temprano. Ananuri es un castillo medieval situado frente a un lago, lo que hace que la estampa del lugar, sea muy cautivadora. Puedes visitarlo por dentro sin pagar un duro, es lo bueno de visitar Georgia, que entrar en los sitios, no cuesta dinero. Media hora allí, subiendo a las torres y echando un rato en la antigua iglesia, y me marcho, que los rusos me engullen.
Ya tengo bastante hambre, pero no quiero desayunar con tanta gente, así que me voy para el siguiente marcador, que es una estación de bus con un mosaico antiguo. Allí no hay nadie y mientras me tomo leche con avena, llega una abuela georgiana por la carretera y echamos un ratito ahí a base de gestos y risas.


Y ya llego a otro de los famosetes, el monumento a la Amistad entre Rusia y Georgia. Bueno ,bueno, bueno, eso era un feria en toda regla. Decenas de personas allí, música a tope de perreo, una cosa de esas que da vueltas para hacerte el video en circular, no me lo esperaba para nada así, era un disparate disfrutar de un sitio con un entorno tan bonito, en esas condiciones. Encima me valió 3 laris el aparcamiento, que estaba la policía allí, y no pude hacerme el loco y aparcar en otro lado. Al final les di 2 por la decepción.
Atravieso un pueblo de esquiadores y como allí, en un supermercado. Comida calentita georgiana, que estaba muy buena para el sitio que era.
La carretera es ya una pasada, con decenas de camiones a pesar de ser domingo. Llegué a un punto, donde ellos debían pararse esperando el turno para pasar la frontera, y la fila de camiones aparcados entre el arcén y media carretera, era de más de 15 kms, alucinante! Vi a muchos camioneros, esperando pacientemente mientras jugaban su partida de cartas, otros, fumando, deporte nacional en Georgia, hablando entre ellos.

Y así, con mucha calma, ya que es lo mejor que podéis hacer, ya que los georgianos son auténticos kamikazes conduciendo, vosotros a lo vuestro y facilitando el adelantamiento. Llego a Sno, pueblo ya muy cerca de Kazbegi, que es mi destino final. Visito este pueblo porque tiene una colección de cabezas gigantes de piedra a estilo Isla de Pascua.

Y ya casi las 20:00 horas, llego a mí destino, Kazbegi, allí llamado Stepantsminda. Será mi punto de partida para el gran trekking del día siguiente al glaciar.