Hoy tenemos uno de los días más completos de nuestro roadtrip noruego. Me levanto de primero y desayuno. Nuestro apartamento está a unos minutos caminando del acuario de Alesund que está situado en la playa de Badestrand. Me acerco allí disfrutando del sol 😎 de la mañana. De vuelta inmortalizó nuestra residencia en Alesund.
A las 9:30 a.m. estoy de vuelta. Levantamos a los niños y desayunan. Tras la tradición diaria de cargar el equipaje, dejamos las llaves en el cajetín y nos despedimos de la ciudad.
Como había comentado hoy recorreremos algo más de 250 kms, lo que, incluyendo un ferry y el famoso crucero por el fiordo de los sueños, se traduce en cerca de seis horas de ruta.
maps.app.goo.gl/sFKxqooz6S7YaAGb8
Lo primero es el avituallamiento. Tenemos un Kiwi a unos cientos de metros del apartamento. Allí paramos y nos compramos unas ensaladas para comer y pasta rellena para cenar. Solucionado el problema alimentario nos encaminamos hacia el primer hito del día, embarcarnos en el Magerholm fergekai. La rutina cafetera la de todos los ferrys, el paisaje increíble 🫢
Tenemos billete para el crucero por el fiordo a las 3 p.m por lo que nos sobra el tiempo para buscar un paraje agradable para comer. Sobre las 12 estamos a la altura de un lago, e Fitajavatnet. Nos acercamos a la orilla y aparcamos el coche para dirigirnos por un sendero a buscar la sombra a la orilla del agua. Desde aquí hasta Hellesyt el navegador nos marca 35 minutos de ruta, por lo que disponemos de un par de horas de tiempo libre. Los niños juegan con un caballo, atravesamos la cerca y nos preocupamos de cerrarla.
Llegamos a una zona que cumple con nuestras condiciones y me vuelvo al coche a por la comida y a por unos bañadores, tocará segundo remojón en las frías aguas nórdicas???
Parece que un valiente se atreve. El remojón es rápido. Tras el toca secar al sol y comer.
Entre una cosa y la otra el tiempo pasa volando. Tenemos que volver al coche y salir pitando para tomar el ferry en Hellesyt. Ahora el GPS marca 45 minutos y disponemos de una hora, bastante justos, más cuando el billete dice que hay que llegar 15 minutos antes. Teníamos pensado parar en Ljøen utsiktspunkt, un mirador que hay antes de Hellesyt pero quedará para otra ocasión.
Bordeando los límites de velocidad llegamos al pueblo y nos dirigimos al primer barco que vemos que resulta ser un crucero. El nuestro está a unos cientos de metros, volamos hasta allá cuando pasan de las 2:45 p.m., enseñamos la entrada y embarcamos sin problema. Por cierto, no nos escanearon el código del móvil ni nada, simplemente lo miró el operario y nos dejó subir
Pagamos 2438,700 NOK por el pasaje, es decir, 206 € al cambio (escoger 1 coche + conductor y resto miembros de la expedición -2 adultos y 1 niño en nuestro caso), compramos los billetes un par de días antes, pero por la ocupación del ferry no hubiese habido problemas para comprarlos el mismo día. Dejamos el coche y subimos a la cubierta inferior, poco después cambiamos a la superior en donde casi todos los pasajeros disfrutan de sol y del paisaje.
El barco surca tranquilamente las aguas del fiordo y ante nuestros ojos se suceden altas paredes, cascadas, granjas de acceso imposible, el azul del mar y el verde de las montañas se funden con el cielo despejado dejándonos un recuerdo imborrable.
Una hora de trayecto que se hace corta y desembarcamos con nuestro coche en Geiranger. Allí reina el caos, la afluencia de gente es, por primera vez, agobiante. Cruceristas desnortados, minicoches de alquiler, motos, autobuses y caravanas se mezclan en una especie de marabunta. Salimos rápido de allí hacia el primero de los miradores que nos esperan.
Llegamos en unos minutos al Mirador del Águila-Ørnesvingen, a través de una estrecha y virada carretera. Arriba reina un caos similar al de hace unos minutos. Conseguimos aparcar colándonos entre autobuses y llegar al mirador sin ser atropellados
Bajamos por donde habíamos subido y dejamos atrás el bullicio de Geiranger en busca del siguiente mirador, el Flydalsjuvet. Recomiendo parar en el primer aparcamiento y dirigirse sobre las piedras hacia la derecha. Allí se encuentra la Queen's Chair, que te hará sentirte como una ídem.
El último mirador de la jornada es el más espectacular, Dalsniba, para llegar a el tenemos que tomar una carretera de peaje que sube hasta los 1476 msnm a los que se encuentra el mirador. Coches y motos pagamos 150 NOK, aunque nosotros, gracias al Autopass sólamente tenemos que preocuparnos de pasar cuando se levanta la barrera. Son unos puñado de kilómetros y la carretera está en muy buen estado y de un ancho estándar, las vistas del lago que hemos dejado atrás son muy bonitas.
Arriba tenemos una vista de 360 grados sobre el paisaje, alcanzamos a ver, en el fondo del valle Geiranger y el crucero que se ve como una manchita blanca, la carretera por la que hemos subido serpentea a traves de laderas montañosas, hacia atrás la nieve cubre las cumbres. Destacar que parte del mirador está colgado sobre el vacío y una rejilla que deja ver bajo nuestros pies que sólamente esta nos sostiene para no caer unos cientos de metros.
Aquí arriba, además del mirador y del amplio aparcamiento hay un edificio con servicios, tienda de recuerdos y una espectacular cafetería panorámica, no pudimos tomar nada porque eran las 6 p.m. y estaban cerrando, pero si que pudimos ver el interior cuando fuimos a los servicios.
De un refrigerio no pudimos disfrutar, pero yo y el peque nos refrigeramos mutuamente a base de bolas de nieve primavera, hasta que nos dolían las manos del frío. Decir que la temperatura arriba era agradable porque no había ni gota de viento.
Tras la batalla llega la calma y nos volvemos al coche, todavía nos quedan unos cuantos kilómetros para terminar la jornada pero aún nos quedan un par de paraditas para que el viaje no se haga tedioso. Dejamos atrás el lago Djunvatnet y no podemos resistir la tentación de fotografiar el paisaje que queda a nuestras espaldas y el que nos falta por recorrer.
Seguimos ruta descendiendo hacia Lom, pasamos ahora por una zona de bosque de montaña y dejamos atrás la localidad de Donfoss, en cuyo camping habíamos reservado en un principio, pero finalmente escogimos parar mas adelante para no tener que madrugar al día siguiente, uno de los mas especiales de nuestras vacaciones. Llegamos a la localidad e Lom, en donde cambiamos de rumbo para dirigirnos hacia el Oeste. Aquí está nuestra última visita del día, la iglesia de madera de la localidad, rodeada como otras de su cementerio, además está rodeada de una muralla que se franquea por una portada, también de madera. Como de costumbre, la iglesia ya ha cerrado, el entorno es muy bonito y está muy bien cuidado.
Lom es una localidad bastante grande, con múltiples servicios, un buen lugar para parar si necesitamos algo. Como veis, el día ha resultado mas que completo. Sólo resta llegar al alojamiento, Storhaugen gard, que está a unos 20 kms de la iglesia. Se trata de un complejo formado por tres edificios de madera en donde se alquilan apartamentos y habitaciones. Por el nuestro pagamos 152,00 € y reservamos con booking. El apartamento es muy amplio, con capacidad para 7 personas pero escogimos este porque tenía baño y cocina propia. En recepción damos nuestro nombre y nos indican el número de apartamento y nos dan las llaves. Pagamos en ese momento. Se accede en un desvio señalizado desde la carretera F55, el último kilómetro es por una pista forestal, pero no os asusteis, está en muy buen estado de conservación y no presenta ningún problema. La ubicación es muy tranquila, en el medio del bosque y al lado de una estación de esquí.
Cenamos los pasta que habíamos comprado por la mañana en Alesund y descansamos de una jornada larga y muy fructífera. Estamos teneiendo una suerte increíble con el tiempo, el día de mañana dan algo de cielo cubierto, pero, mientras no llueva, puede ser hasta beneficioso para el día que tenemos planeado





























