Nos levantamos con un día radiante en Stryn. Desayunamos en las mesas que hay frente a la cabaña, en la orilla del lago escuchando el trinar de los pajaritos, después, los chavales recuerdan sus tiempos de columpios.
Nuestra ruta diaria tiene solamente una parada antes de llegar a Alesund y consta de 160 kms de trayecto con un ferry por el camino, lo que nos llevará unas 3 horas.
Ruta compartida: maps.app.goo.gl/ ...a7?g_st=ac
Comenzamos retrocediendo hasta cerca de Loen para hacer la ruta de senderismo que cambiamos de día por la subida de ayer en el teleférico. Tomamos dirección Loen y un par de kilómetros antes de llegar debemos de tomar un desvío a la izquierda que indica Oppheim 3. Es un estrecha carretera que en esos 3 kms nos dejará en el parking desde el que parten varias rutas señalizadas, tiene varias curvas de herradura y hay que ir atentos porque tiene apartaderos cada cierto tiempo por si se cruzan dos coches.
El parking es de pago, se pagan 85 NOK por día aunque sólo aparques un par de horas. Hay bastantes coches y gente comenzando las rutas, una de ellas lleva a la base superior del teleférico de Loen. La que elegimos nosotros es sencilla, verde y son, en teoría 900 metros de ida y otros tantos de vuelta, se llama Rakssetra.
Salimos del 🅿️ y subimos dos rampas de grava cortas pero muy empinadas, caminamos unos metros por la carretera y encontramos el cartel del principio de la ruta, por lo que yo añadiría mínimo otros 200 metros a los 900 iniciales.
Desde aquí se tiene una vista muy chula del fiordo.
Comenzamos a ascender a través del bosque y vamos aprovechando la sombra porque el sol pica bastante. Estamos en la parte dura de la caminata, pese a estar considerada como fácil, tiene un tramo de empinadísimas cuestas de grava que, aunque no deben de llegar a los 500 metros nos hace afrontarla con calma y parar cada poco para tomar el resuello. Para ser una ruta fácil, conozco a muchos que a estas alturas ya hubiesen desistido.
Una vez superado este tramo, la ruta se suaviza, primero a través de pasarelas y escaleras de madera, después aunque continúa el ascenso, es mucho más moderado, a través de un sendero empedrado.
Al terminar el día en una ciudad hoy es el primer día que llevo pantalones vaqueros en lugar del desmontable de trekking. Ya lo estoy echando de menos.
Estamos en la parte final, al fondo vislumbramos las cabañas que marcan el final del ascenso y el principio de un merecido descanso.
Llegamos a las cabañas, ubicadas a media ladera. Los senderistas descansan sobre la hierba, apenas se oye alguna conversación a muy poco volumen, llego sudoroso por lo que siguiendo el ejemplo de otros senderistas, presumo de pecho palomo
El descenso es mucho más rápido que la subida. La pendiente en la zona de grava es tal que hay que bajar con cuidado para no patinar y bajar rodando.
Sigue subiendo gente, resoplando como nosotros hace un rato
Hoy no tenemos ninguna parada programada. Sobre las 3 pm paramos a la orilla del lago Hordindalsvatnet y comemos un poco tarde pero no encontramos antes ningún sitio que nos gustase. Un poquito más adelante paramos en el Spar de Hornindal y nos compramos unos dulces de postre y la cena para esta noche, unas bases de pizza rectangulares con muy buena pinta e ingredientes para cubrirla. Por 28,00 € tenemos postre, cena y desayuno para el día siguiente.
Hasta el ferry de Festoya solamente hacemos una paradita en Hjartåberget Rest Stop para estirar las piernas y tomar una foto del fiordo. Sobre las 5:30 p.m. estamos subiendo al ferry. El recorrido es más largo que los que habíamos tomado hasta entonces. Después del cafetito de rigor, desembarcamos a apenas media hora de nuestro apartamento.
Los alrededores de la ciudad están muy poblados. Al igual que pasará en Bergen, hay que pagar por acceder en coche, las cámaras leen las matrículas y el Autopass se encarga de sumarlo a nuestra cuenta. Para llegar a nuestro apartamento cruzamos el centro de la ciudad, que a esta hora está repleto de cruceristas. Llegamos sobre las 6:15, aparcamos en el lugar que nos han indicado a través de Booking y conseguimos las llaves de la cajita que hay a la entrada con el código que nos han enviado.
El apartamento está ubicado en la parte baja de un edificio de un barrio residencial de la ciudad. Ha sido el más caro del viaje, casi 190,00 € pero se nota en cada detalle el porqué del precio. Está muy nuevo, decorado con gusto y tiene un montón de detalles, desde el recibidor con mobiliario diferenciado para zapatos, abrigos, etc hasta la calidad de electrodomésticos y el lujoso cuarto de baño.
Preparo las pizzas y las dejo listas para hornear, ahora volvemos al coche para visitar la 🏙️. Como estamos algo alejados decidimos coger el coche y plantarnos en unos minutos en la primera visita. Aparcamos en el famoso mirador del monte Aksla que se sitúa en un parque, se puede acceder caminando desde el centro de la ciudad pero son algo más de 500 escalones, pero, por esta vez, preferimos subir cómodamente en el coche.
La vistas de la ciudad son espectaculares
Disfrutamos unos largos minutos tirados al sol, el tiempo es maravilloso y las vistas de la ciudad y del océano son una pasada. Además, podemos disfrutar del enclave casi en solitario, los cruceristas ya deben de estar de regreso en sus barcos y el mirador está casi en exclusiva para nuestro disfrute.
Bajamos en coche hasta el centro de la ciudad, aparcamos en donde teníamos previsto, al lado de la oficina de turismo (Skateflukaia) y, como ya pasan de las 4:00 p.m. no es necesario pagar en las máquinas habilitadas.
La ciudad de Alesund está edificada sobre 7 islas y es conocida por su arquitectura modernista. Un poco de historia; la noche del 23 de enero de 1904, Ålesund sufrió uno de los incendios más devastadores ocurridos en Noruega; prácticamente toda el área central de la ciudad fue destruida y su población tuvo que abandonarla en apenas unos cuantos minutos. Si bien solo una persona murió en el incendio, más de 10 000 personas quedaron sin casa en el duro invierno noruego. ras un periodo de planificación, la ciudad se reconstruyó entre 1904 y 1907 en piedra y ladrillo, siguiendo los ideales del Art Nouveau.
Paseamos por las calles mas reconocidas y céntricas de la ciudad disfrutando de sus bonitos edificios. Si bien es cierto, que la ciudad está ya bastante vacía de gente aunque todavía no son las 7:30 p.m.
La ciudad es muy bonita aunque este un poco muerta a estas horas :twisted:. Paramos en una tienda de recuerdos que permanece abierta y compramos unos recuerdos para la abuela y para las compis de mi mujer.
Llegamos a la zona que mas nos gustó cruzando el Hellebrua, caminamos por el canal y llegamos hasta la Fiskergutten, conocida estatua dedicada a los pescadores.
A cada paso nos encontramos con la ciudad más vacía, pero decidimos seguir caminando por la Kirkegata (calle de la iglesia) con la esperanza de encontrarnos con la Alesund kirke, famosa por su estilo modernista. Sería un verdadero milagro, porque todas las iglesias de madera que encontramos por el camino cerraban temprano. La iglesia está cerrada, mala suerte
Visto lo visto deshacemos el camino andado, vamos teniendo hambre, por Skansegatta, viendo los veleros amarrados en el centro de la ciudad llegamos al punto de partida.
Ya en el apartamento encendemos el horno y en quince minutos estamos disfrutando de las pizzas calentitas, que, la verdad, están muy ricas






























