Nos levantamos mas temprano que ningún día, sobre las 8 a.m., queremos salir temprano porque la actividad programada requiere que estemos a las 12:30 en el parking del glaciar Nigardsbreen que está a 2 horas y 20 minutos de nuestro alojamiento. Antes haremos alguna parada ràpida.
Hoy es, seguramente, el día más esperado de las vacaciones. Apenas recorreremos 160 kms por las carreteras noruegas, pero tenemos programado un trekking por el glaciar Nigardsbreen y hacia allí nos dirigimos después de cargar el equipaje en el coche y devolver las llaves en la recepción.
maps.app.goo.gl/bhWGr91dwBxuK4odA
Un poco antes de las nueve comenzamos el camino.
El primer tramo discurre por el fondo del valle, pegados al río Leira que baja a veces alegre y saltarín, a veces con aguas mas calmadas.
Esas montañas nevadas del fondo son las que tenemos que superar, la carretera comienza a ascender, circulamos por la conocida Sognefjell Road, preciosa carretera de montaña en la que no podemos dejar de hacer un par de paradas, la nieve hace acto de presencia y bastantes ciclistas luchan contra el frío y el viento dejando a sus costados cumbres nevadas y lagos congelados.
Tras la montaña bajamos por una fuerte pendiente, la carretera es sinuosa, delante circula una furgoneta de alquiler que va a ritmo de tortuga. Después de unos cuantos kilómetros circulando pegados a la furgo y visto que no podemos adelantarla debido a la estrechez de la carretera decidimos parar a respostar en la localidad de Fortun. Continuamos ruta y no volvemos a encontrar la furgo, seguramente se habrá desviado

Seguimos camino sin detenernos hasta la localidad de Gaupne y aquí giramos dirección norte para encaminarnos por el valle del río Jostedola, llama la atención el color blanco - azulado de sus aguas. Antes de llegar al parking está el peaje que hay que pagar si queremos entrar con el coche en el Parque Nacional, no nos preocupamos porque el Autopass se encarga de todo.
Nos dirigimos a la caseta en donde nos esperan los guías de la empresa que hemos contratado www.bfl.no/ . Después de dar nuestros nombres nos piden los números de pie y nos entregan el material, crampones, piolet, guantes (ya llevamos). También son necesarias gafas de sol, allí te venden unas provisionales por 50 NOK. Los clientes vamos llegando y la operación se repite con cada uno que se presenta.
Lo primero es atravesar el lago, se puede llegar a pie pero el precio del trekking incluye el cruzar el lago en la lancha que presta el servicio.
Una vez pasado el lago que forma el deshielo del glaciar aún tenemos que llegar al comienzo de la lengua de hielo. Primero por una zona llana a la sombra de los árboles, después vamos subiendo por el lecho rocoso a ritmo de sherpa, un nepalí que pasa el verano en Noruega trabajando como guía en el glaciar.
Nuestro guía camina con las manos bajo las axilas, aparentemente sin esfuerzo, algo inclinado hacia adelante. Pero menos mal que se detiene de vez en cuando para darnos explicaciones sobre el glaciar y su historia reciente, porqué si no, nos llevaría con la lengua de fuera.
Cada vez estamos más cerca, cruzamos un puente de madera que salva el río formado por el deshielo (va con mucha fuerza) y nos acercamos al río azul.
Calculo que llevamos una media hora de caminata cuando llegamos a unos cubos en donde guardan el resto del material, los arneses y las cuerdas para hacer la cordada en la que caminaremos. Al fondo, sobre el glaciar, se ven las hileras que forman otros grupos que vienen de regreso.
El sherpa es un tipo muy simpático, nos enseña a ponernos el arnés y los crampones. Una vez equipados nos engancha en la cordada y subimos al hielo. Antes de empezar nos dice como caminar con los crampones y nos da unas normas de como tenemos que pisar en diferentes circunstancias, así como la forma de sostener la cuerda (mano izquierda a la altura de la cadera), el uso del piolet.... Comenzamos la aventura.
Las fotos hablan por si solas, no podemos hacer fotos, nos las va haciendo el en los lugares más espectaculares. La subida se hace a buen ritmo, por lo que se agradecen las paradas. Como veis en la aproximación íbamos en manga corta, sobre el hielo vamos con las cazadoras de esquiar, aunque vamos haciendo ejercicio los miles de toneladas de hielo 🧊 bajo nuestros pies hacen que no tengamos ningún calor. El día está nublado, lo que ayuda a que la temperatura sea fresquita.
Cuando llegamos a la parte más elevada de la ruta estamos cansados. Hacemos una parada de unos minutos para beber y comer, nos podemos desencordar ya que está parte es llana. Al rato comenzamos la bajada, durante la cual nos hace alguna foto y vídeo más de recuerdo.
Como podéis imaginar la bajada es más rápida y cómoda que la subida. En un rato llegamos a la zona de roca. Nos quitamos el equipo y dejamos parte de el en los bidones. Toca deshacer el camino andado hasta el aparcamiento.
La experiencia ha sido espectacular, nos despedimos del guía agradecidos de su simpatía y paciencia. Volvemos en coche hasta Gaupne y de ahí a nuestro apartamento en Marifjora. En total media horita de camino más la parada en el super de Gaupne a comprar unas pedazo salchichas para la cena.
Llegamos sobre las 6:15 p.m., cansados pero felices. El apartamento lo reservamos por B&B y nos ha costado 160,00 € pagados en el momento de la reserva. Nuestro anfitrión nos recibe y se muestra dispuesto a ayudar en lo que necesitemos. Nos da las instrucciones del check out y se despide.
El apartamento está en el bajo de una casa de campo, es amplio y está muy bien equipado, con la temperatura adecuada y una terraza exterior que aprovechamos para descansar hasta la hora de la cena
Las salchichas están de vicio. Antes de dormir repaso la ruta del día siguiente y se la envío al WhatsApp familiar, como todos los días. Mañana viajaremos en el famoso Flamsbana en nuestro penúltimo día en este maravilloso país.

























