Día 6 (8 de julio): Kazbegi (Treck Valle del Truso)
Mountain Freaks es una empresa autóctona que organiza un transfer hasta el inicio de la ruta. Se reserva en TripAdvisor. Precio 19€. Tenía dos horarios de ida y vuelta: a las 9:15 (regreso a las 16:30) y a las 11:15 (regreso a las 16:30). Como nosotros somos de dejarlo todo hasta el último momento, en este caso aún más justificado por problemas físicos de mi mujer que no sabía si podría hacer la ruta, nos quedamos sin opciones de reserva. Preguntamos en nuestro alojamiento. La opción era un vehículo privado que iría parando en los puntos de interés de la ruta. Aparte de muy caro, le quita toda la gracia a la experiencia. Nos acercamos el mismo día del treck a la tienda de Mountain Freaks por si había alguna cancelación de última hora. No hubo suerte. Así que preguntamos a una trabajadora de la tienda como veía utilizar nuestro coche de alquiler. Al ser un SUV, y por tanto un poco más alto que un coche normal, un conductor hábil podría hacerlo, nos dijo. Esta era una misión para mi mujer. Alquilamos dos bastones por 15 laris, que eran sendas castañas, más que nada para protegernos de los perros pastores (la trabajadora nos advirtió que tuviéramos cuidado con ellos).
Datos del treck:
- Es parecido a realizar la Ruta del Cares, para quienes la conozcan.
- Distancia: 22 km ida/vuelta.
- Duración: variable. Nosotros 6 horas y media (inicio a las 11:00 y final a las 17:30).
- Índice IBP: 82
- Utilicé un treck de Wikiloc, aunque no tiene pérdida.
www.wikiloc.com/ ...-185136560
- Lugares de interés: lago Abano, aldea Ketrisi, aldea Abano, fortaleza Zakagori.
La ruta se inicia en Kuemo Dkrokana, a 3 km de la carretera principal. Se llega por un camino de tierra de firme muy irregular no apto para coches utilitarios. Cuento la anécdota del “dominguero” que venía detrás de nosotros con un coche tipo Fiat Punto. El primer golpe de los bajos que escuché fue cuando bajé a hacer una foto, a unos 50 metros de distancia. Al pillarme de espaldas, me sobresaltó. El siguiente golpe fue instantes después. Y lo siguiente, el fulano caminando alrededor del coche.
Con nuestro coche, y con cuidado, no rozamos ni una vez los bajos. Es más. Después de realizado el treck, me atrevería a decir que podríamos haber llegado al final de la ruta con él. Pienso que el camino está mejor que el primer tramo que hicimos. Hay un par de pasos algo complicados, sobre todo un puente provisional de planchas de metal poco más ancho que un jeep y unos 10 metros de recorrido. Sobrecoge.
Para la ida fuimos caminando por el lado izquierdo, dejando a la derecha el bar que hay tras pasar un puente, debajo de una bandera georgiana en un mástil, y el lago Abano. Pasado este lugar tuvimos un encuentro con un rebaño de ovejas y su decena de perros. Con la presencia de los pastores (que iban a caballo), ningún problema. Por si acaso, nos parapetamos al lado de una furgoneta de neerlandeses que estaban haciendo un picnic, interrumpido por los perros que se acercaron a la mesa atraídos por la comida pero sobre todo por el cachorro de perro que acompañaba a estos turistas. A lo largo del camino encontraréis más rebaños de vacas y ovejas, algunos con presencia visible de perros.
La siguiente parada fue la aldea Ketrisi, donde encontraréis al borde del camino una construcción destartalada con el letrero de “Bar”. Daba toda la impresión de estar operativo.
El monasterio de los 12 Apóstoles, de reciente construcción. Se ve desde el camino. Sin más.
Aldea Abano. Aquí hay una especie de restaurante, a juzgar por las mesas de madera de su interior. Tienen zumos caseros, pan, queso ácido, y si se lo pides, te pueden hacer un khachapuri. Lo sé porque les intenté pedir un bocata de queso y entendió que quería un khachapuri, que tardaría 10 minutos en hacerlo. Disponen de un curioso sistema de pago: paga lo que tu quieras, aparece escrito en inglés en un cartel que hay sobre el mostrador. Así que por un trozo de pan y otro de queso le di 4 leris (a los 3 la mujer ya insinuó que era bastante). Mi pareja se quedó aquí, esperando a que yo regresará de la fortaleza Zakaguri.
Fortaleza Zakaguri. Lo mejor de la ruta, por las vistas que ofrece de ambos valles.


El regreso lo hicimos por la otra margen del río. Antes de cruzar el puente de planchas metálicas, ascendimos por el camino. En este trayecto nos acompañaba un cachorro perruno (el segundo de la jornada). Al cruzarnos con un rebaño de vacas, están empezaron a correr furiosas detrás del cachorro. Nos pilló de sorpresa, pues lo habitual suele ser que el perro espante a las vacas. Aún recuerdo la estampida que se dirigía hacia nosotros. El cachorro libró, porque se volvió a reunir con nosotros. Nosotros también. La foto es de momentos antes del suceso.

Lago Abano. En realidad no es un lago, sino una charca. Pero mola cuando la ves de cerca. Una charca azulada con burbujas y fuerte olor a azufre, de la que sale un riachuelo que torna el agua color anaranjado, todo en medio de una pradera verde. No despreciéis este pequeño espectáculo.
Antes de llegar al "lago", sumergí los pies en el río para refrescarlos. El agua, gélida. A partir de medio minuto, empieza a doler.

Café Truso. Continuando llegas al mástil con la bandera georgiana. Bajando por una escalera cuyos peldaños son neumáticos de coche rellenos de arena llegas a este café, donde tomé una cerveza bien fría de 0,5 l. 10 laris. No es dinero.
El regreso al coche desde ese punto se hizo largo. Vas por un camino ya transitado. En ese momento piensas ¡qué lástima no haber traído el coche hasta aquí!
De vuelta en Kazbegi, nos dio tiempo a devolver los bastones (la tienda cerraba a las 19:00). Compramos cena en un supermercado y a las 22:00 horas en la cama.