Salimos el día 23 en vuelo de Qatar Airways con destino a Nairobi, nos esperaban 11 horas de vuelo, con escala en Doha (Qatar) de 1h. 50 m., para llegar alrededor de las 13 h., hora local del día 24. Qatar es una compañía bastante decente, el espacio entre asientos es bueno y en el avión hasta Doha había pantallas individuales para cada asiento con bastante variedad de películas para elegir y un apreciable número de ellas en nuestra lengua.
La escala en Doha fue interesante porque el aeropuerto está bastante bien, sobre todo el Duty free tiene buenos precios y un lujo más que aparente. Eso sí tuvimos nuestro primer problemilla, mi hijo se olvidó la cartera con los carnets en el avión y tuvimos que reclamar en el aeropuerto, ni en esa escala ni en la de la vuelta apareció.

En el aeropuerto de Nairobi nos esperaban los que serían nuestros guías durante toda la semana; Samson y Larry y los chóferes, Salomon y Bonifaz de Dama Safaris compañía que habíamos contratado desde España por Internet. Fue fácil entenderse con ellos, aparte de hablar un buen castellano, son gente amable y muy educada y con un buen conocimiento de su país y de sus animales. Aunque quizás lo más importante es que tiene siempre unas enormes ganas de que lo veas y lo disfrutes todo.
El paso por la ciudad de Nairobi, es un continuo y catastrófico atasco de circulación rodada, como la mayoría de las grandes ciudades africanas

Nuestro camino pasaba por Nyeri, a la que llegamos después de tres horas de viaje, en sus aledaños está ubicado el hotel Treetops (Hotel del Arbol). Debe su nombre a que en tiempos fue una cabaña construida en lo alto de una Acacia africana, utilizada como refugio y observatorio. Esa fué su concepción inicial, mas tarde se construyó el actual edificio íntegramente en madera, el árbol original está conservado dentro del edificio, hoy día está seco solo sirve como elemento decorativa, las ramas se reparten por los pasillos y habitaciones, en algunos tramos están cubiertas con blancas y peludas pieles para proteger las testas de los más despistados que puedan tener desagradables encuentros con éstas ramas. Consta el hotel de tres plantas, la planta baja es diáfana y sin paredes, y la tercera la mitad es terraza, su distribución y espacios recuerdan los de un refugio de montaña. La noche en que murió el padre de la Reina Isabel II de Inglaterra, ella dormía en este hotel por lo que se considera que aquí fue elevada a la categoría de Reina en 1952, aunque ella se enterara algún tiempo más tarde.

Alrededor del edifico, protegido por alambrada electrificada, hay un gran espacio libre de vegetación con una charca de agua alimentada constantemente para que sirva de abrevadero a los animales salvajes que habitan en ésta reserva natural. Las apariciones de los animales en éste paraje suelen ser más frecuentes por la noche, a altas horas de la madrugada, por lo que te llaman con un sistema de timbre para que acudas a las ventanas o balcones para ver a los pobladores naturales de la selva: Bufalos, Rinocerontes, Antílopes, Zorros, Jabalies, Elefantes, etc. Esta noche hemos tenido poca suerte, solo acudió un rinoceronte, que se mantuvo alejado lo que dificultó su contemplación, un par de búfalos, algunos jabalís verrugosos.
[align=center]El lugar es bastante acogedor, existe un alto grado de humedad, y llueve con bastante frecuencia, estamos a más de 2000 m. de altitud y el verdor de la vegetación es espléndido. A las 6,30 de la mañana del día siguiente nos despertaron para salir en dirección al hotel base, situado en la ciudad de Nyeri, a unos 15 Km. de la reserva, dónde nos sirvieron un desayuno opíparo, acompañados por un Pavo real que buscaba las migajas.
Día 25 de Octubre
Después de reponer fuerzas en el Treetops hotel, nos embarcamos en los vehículos con destino a las reservas naturales de Samburu y Búfalo springs, situadas más al norte en dirección a Etiopia. Después de tres o cuatro horas de viaje, con una parada en lugar turístico dónde poder comprar recuerdos y cambiar aguas, éstas paradas serán frecuentes en cada desplazamiento, en ellos se pueden comprar muchas cosas pero hay que regatear a muerte, nosotros contábamos con avezados expertos que conseguían las cosas a la tercera parte de su valor inicial después de interminables discusiones, al final siempre acabamos amigo lo que indica que a pesar de la pugna, todos salíamos ganado, aunque seguramente ellos más.
Hicimos también una parada para fotografiar unas Acacias africanas que cubrían la carretera. Este árbol es con seguridad el más característico de las sabanas africanas. En este lugar eran auténticos paraguas que proporcionaban una magnífica sombra.

Los traslados por el interior del país, que se efectúan en coche, se hacen particularmente pesados por el mal estado en el que se encuentran algunas de las carreteras, hay largos tramos de pistas de tierra y grandes tramos en desvíos, que aquí llaman diversión, por obras en las mismas, también cuenta lo baqueteados que puedan estar los vehículos, porque los meten por sitios que nosotros no lo haríamos nunca. En nuestro safari empleamos dos furgonetas tipo vanete de la marca Mitsubishi con 6 plazas, el grupo somos 8 personas por lo que se han visto obligados a utilizar dos coches.
Hacia las doce del mediodía llegamos al poblado Samburu, nos reciben colocándonos collares y bastones de mando o tótems, cetros de madera tallados por ellos mismos, que algunos llegamos a comprar posteriormente, recorrimos el poblado mientras el jefe de la tribu nos cuenta, en un buen inglés, su forma de vida, las mujeres nos reciben con cánticos, van ataviadas con bonitas túnicas y collares de abalorios de vivos colores.

Ya dentro del poblado los hombres bailan danzas guerreras, lo más llamativo son los saltos que realizan al son de la melodía, lógicamente nos invitan a saltar, a pesar de nuestros esfuerzos no logramos quedar a la altura

Un paseo por el poblado nos hace descubrir las condiciones primitivas en las que viven, las chozas tienen forma de hongo, construidas con ramas y una pasta hecha con excremento de vaca y barro.

El excremento de vaca se emplea para ahuyentar a los reptiles, bueno a los reptiles y a cualquiera que pase porque se puede uno imaginar el olor. Encima a quien no ahuyenta es a las moscas que campan por sus respetos en todo el poblado.
Llama la atención que la techumbre está cubierta con restos de cartones y plásticos de sacos. Al acercarse la temporada de las lluvias refuerzan el techo de sus viviendas, con estos “nuevos” materiales. Constan estas chozas de tres o cuatro estancias según el tamaño de la familia, ahí se cocina, se duerme y se pasa el tiempo a abrigo de la climatología, todo el poblado está rodeado de una valla confeccionada con ramas de Acacia africana que posee unas espinas de unos 10 cm finas como agujas, para disuadir a los depredadores que pretendan entrar en al poblado a por el ganado.

Finalmente reúnen a los niños para que nos enseñen como son educados por una maestra tradicional, mediante canciones aprenden lo más elemental.

La visita no ha estado mal pero sorprende quizás el exceso de mercantilismo. La entrada no es barata, 25 dólares por persona, ya quisiera el Louvre, y pronto descubres que los collares, cetros y demás elementos que te dan en la entrada sólo tienen el objetivo de que luego se los compres. Por otro lado la situación estratégica del poblado, unos metros antes de la entrada del hotel, y esa estrategia comercial un tanto desarrollada arruinan bastante la impresión de que estás visitando un auténtico poblado tradicional.
Salimos del poblado para dirigirnos al hotel en éste parque natural, Sarova Shaba es su nombre, consiste en un resort de cabañas de 4 estancias cada una, dos arriba y dos abajo, amplias habitaciones y grandes ventanales.

Te da la sensación estar siempre observado por los monos Tota, pequeños simios de pelo verde pardo amarillento, bastante más claro que los Babuinos, que también rondan por allí, y cara negra que hay a centenares por los alrededores, aconsejan no dejar nada lejos de la mano, sobre todo comida, porque te lo roban en una maniobra tan rápida como inesperada. En el comedor hay un indígena Samburu típicamente ataviado y provisto de un tirachinas para espantarlos, los monos deben conocerlo bastante bien, en cuanto se mueve, va vestido de rojo intenso, salen despavoridos.

El hotel está junto al rio Ewaso, de aguas rojizas por la tierra que arrastra de tipo arcilloso, en la orilla descansan varios hipopótamos, nos dicen que también hay cocodrilos. Todo el recinto está rodeado de una valla metálica electrificada para impedir el paso de los animales salvajes. En general los enclaves en que se sitúan los hoteles son inmejorables, siempre hay una bonita vista donde contemplar un río o lago y si estás un rato siempre aparece algún tipo de animal a beber, te sientes como parte de la naturaleza.

Después de comer nos montamos en los coches para visitar la reserva natural de Búfalo Springs situada muy cerca, entramos desde la carretera por una pista forestal, al coche le habían levantado el techo para poder contemplar mejor todo lo que pudiésemos. Tres horas de visita a éste parque que debe el nombre de Búfalo Springs a que en dicho lugar, evidentemente hay mucho búfalo, y además a que hay zonas en las que el agua emana del suelo formando pozos y regatos con abundante vegetación verde dónde habitan gran variedad de animales.
Como no sólo de animales vive el hombre, lo primero que nos fijamos es en una especie de cactus gigante, del tamaño de un árbol llamado cactus candelabro.

También son muy espectaculares y específicas de esta zona las palmeras ramificadas. Nunca habíamos visto algo semejante.

Entrando en la reserva hay un monte que llaman de la tortuga por su forma semejante a este animal.

El primer animal que nos encontramos fue una familia de babuinos bebiendo en una charca lo que dio origen a una curiosa foto.

El siguiente espectáculo es más de muerte que de vida. Al parecer toda Kenia sufre una sequía que dura ya casi tres años, a consecuencia muchos animales están muriendo y se ven con cierta frecuencia, vacas, antílopes, búfalos muertos, eso, lógicamente eso hace que otros muchos animales se den un buen festín, como los buitres. También se observan buena cantidad de Marabúes en las cercanías. A pesar de su imponente presencia y el alargado aspecto de su pico, éste no les permite desgarrar la carne de los animales por lo que se tiene que aprovechar de lo que cogen los buitres para intentar arrebatárselo. El espectáculo, aparte de sangriento, es bastante animado ya que los buitres se pelean frecuentemente entre sí, lo que añadido a la permanente vigilancia de los Marabúes, que a nada que se descuidan les quitan el bocado, hace que no haya un momento de tranquilidad.

El primer gran animal que vimos fue un viejo elefante que caminaba cansina y pesadamente cerca de una poza, mas tarde apareció un Orix, antílope de grandes proporciones y de porte elegante y endémico de ésta comarca.

Por entre las copas de los árboles comenzaron a sobresalían las cabezas de las Jirafas reticuladas que parecen observarte con curiosidad. Estas jirafas son endémicas de esta zona y resultan diferentes a las que se pueden ver en otros parques como el Masai Mara, probablemente son las más bonitas de todas las jirafas.

Entre las jirafas pululan una tropa de Elefantes comiendo. La vegetación de las zonas húmedas es muy abundante.

Siguiendo el curso de un riachuelo, de muy buen caudal de agua que genera un manto de hierba verde brillante, encontramos un antílope muy peludo cuyo nombre es Cobo de agua.

Más adelante el conductor metió el coche por una especia de vado del rio que nos pareció algo muy complicado, luego no resultó serlo, la verdad es que son muy atrevidos al hacer pasar estos coches por sitios solo aptos para todoterrenos.

Pasado el rio cogimos una pista muy ancha y al poco rato divisamos un grupo de coches apelotonados junto a uno grupo de cactus, estaban observando una familia de Leones (Simba) que camuflados por la vegetación descansaban a la sombra, aunque con dificultad atisbamos a verles entre los tallos de las plantas. Seguimos adelante por la llanura y empezamos a ver gacelas en verdaderos rebaños, Gacelas de Grand, Thomson e Impalas.
Las Cebras de Grevy existen solo en Kenia y algo en Etiopia, tienen la característica diferenciada de las cebras comunes en las rayas de su piel, las Cebras de Grevy tienen las rayas muy finas y más juntas que las comunes, además tiene la panza completamente blanca, libre de rayas, al parecer, para soportar mejor el mayor calor de esta zona.

El primer plano de la cara de una cebra de grevy es toda una filigrana de rayas.

Concluida la visita volvimos al hotel alrededor de las 6 de la tarde, ya había anochecido, por cierto en esta zona de la Tierra los días duran 12 horas todo el año, estamos en el Ecuador por lo que la oscilación terráquea no repercute en la duración de la noche y el día.
Antes de ir a cenar nos informan que en el rio hay un empleado que se encarga de dar de comer a los cocodrilos, allí nos dirigimos cámara en ristre y efectivamente, un pinche de la cocina con restos de carne y huesos no aptos para elaborar la cena, se los estaba echando en la orilla, los cocodrilos salen del agua a buscar las piezas que les han lanzado, acude, además, una tortuga bastante grande unos 70 cm de larga que compite con uno de los cocodrilos por una pieza y consigue su botín, resultó muy curioso el espectáculo.
DIA 26 DE OCUTUBRE 2009
Este día lo dedicamos por entero a visitar de nuevo Búfalo Springs y el recinto natural de Samburu. Hicimos casi el mismo recorrido del día anterior, esta vez tuvimos algo más de suerte con los leones, de hecho vimos un joven león bebiendo en el rio, luego se levantó y con paso suave atravesó el rio dirigiéndose a la sombra de un árbol, donde finalmente se tumbó, y después de lamerse un poco las patas se acurrucó y a dormir.

Al otro lado del rio contemplamos un grupo de Elefantes que caminaban en procesión unos detrás de otros, como en la película del libro de la selva. Entre ellos hay alguno pequeñito que con gusto nos llevaríamos a casa.

Volvimos a contemplar todo tipo de antílopes y jirafas. Hay un tipo de gacela llamada Gerenuc que se distingue por tener el cuello muy largo, esto es debido a que se alimenta de hojas de árboles y/o arbustos, para acceder al alimento se pone de pié sobre las patas traseras y estira su luengo cuello para llegar a las hojas más altas de la planta.

Por supuesto que encontramos también búfalos

Estuvimos toda la mañana recorriendo la reserva natural de Samburu con escaso éxito, la sequía de esta comarca obliga a los animales a emigrar en busca de pastos hacia otras zonas, como ya comentamos es frecuente encontrar los cadáveres en descomposición tanto del ganado como de la fauna salvaje. Lo que sí es un espectáculo es el paisaje contemplado desde lo alto de una loma.

Volvimos al hotel para comer y tuvimos la tarde libre, la aprovechamos para tomar un baño en la Piscina, y contemplar la variedad ornitológica, pájaros de distintos tamaños y colores revoloteaban por las ramas y por el suelo buscando comida.

Pudimos hacer fotos de algunos monos, un Ibis, una gacela de curioso nombre, gacela jeroglífico, debe el nombre a los dibujos que tiene sobre los costados. En la parte posterior del comedor del hotel hay una charca artificial donde abundan los nenúfares, hay gran cantidad de peces y varias tortugas. Al final de la tarde se vió nadando en la charca un lagarto de unos 60 cm, que salió rápidamente del agua al percatarse de presencia humana, se escondió entre la maleza sin darnos tiempo a fotografiarle.