Es nuestro segundo día en Rouen, y empezamos por ver el Gros Horloge, un reloj astronómico del siglo XIV que se encuentra en un edificio renacentista que forma un arco sobre la rue du Gros Horloge, una bonita calle comercial peatonal.
Se puede entrar al interior del edificio, ver el mecanismo del interior y las vistas desde arriba, pero nosotros lo vemos simplemente desde el exterior.
Siguiendo la calle desde la catedral enseguida se llega a la place du Vieux-Marché, una histórica plaza que tras siglos y siglos, sigue acogiendo el mercado municipal.
En esta plaza fue donde se quemó a Juana de Arco, y a ella le han dedicado la moderna iglesia de Santa Juana de Arco.
Su construcción es de 1979 y desde el exterior parece la estructura de un barco cabeza abajo, tal como se solía hacer en las primeras iglesias cristianas, pero esta tiene una forma asimétrica y ondulante, reminiscente de las llamas que quemaron a la legendaria heroína.
Desde el interior se pueden apreciar los vitrales renacentistas pertenecientes a una cercana iglesia, ahora destruída, que se salvaron de los bombardeos de la II Guerra Mundial.
Es una mezcla sorprendente que encaja entre tradición y modernidad.
Las callejuelas de las inmediaciones están repletas de encantadoras casas medievales de vigas de madera de colores.
Posteriormente visitamos Museo de Bellas Artes.
Es de entrada gratuita y dispone de una buena colección.
Aunque quizás no destaca por tener muchas obras maestras, tiene una muestra bien representativa del impresionismo francés con pinturas de Renoir, Pissarro, Sisley y la joya del museo, varias pinturas de Rouen de Monet, entre ellas, las famosas fachadas de la catedral.
Se nos ha hecho un poco tarde para comer.
Finalmente encontramos Le Bouillon d’Or, un sitio muy elegante pero con unos precios super aceptables, en un ambiente clásico y con deliciosa comida tradicional.
Al lado del museo de bellas artes está el museo del hierro forjado, llamado Le Secq des Tournelles. También es de entrada gratuita y se encuentra ubicado en una iglesia.
Aunque no es un tema que nos apasione especialmente, es muy curioso ver tantas herramientas y decoraciones antiguas hechas con esta técnica.
Muy cerca está otra de las preciosas iglesias góticas, esta es la Abadía de Saint Ouen y es altísima y muy luminosa, con numerosos vitrales originales.
Las calles comprendidas entre Saint Ouen y Saint Maclou son peatonales y mantienen un encanto medieval. En concreto, la calle Eau de Robec, con un canal que pasa por la acera, en la que abundan terrazas para tomar algo.