La mañana amaneció espléndida: era la primera vez en Vietnam que veíamos un cielo tan azul, totalmente despejado. Hice unas fotos desde el balcón de nuestra habitación y otras desde el comedor donde se sirven los desayunos.


En el lobby del hotel, nos reunimos con nuestro guía. En vez de Linda, apareció un señor bastante mayor, que se presentó con una educación exquisita, saludándonos con un buen castellano aprendido en Cuba. Quang resultó ser una persona maravillosa, que nos enseñó muchas cosas y, además, con toda la paciencia del mundo.
Oficina de Correos de Hué.


Paseo en barco por el río Perfume.
En primer lugar, teníamos incluido un paseo en un barco tradicional por el río Perfume, desde el Puente Cau Trong Tien hasta la Pagoda Thien Mu. El barco lo manejaba una señora que tenía una auténtica tienda dentro. En fin, ya sabemos lo que son estas cosas, y no podíamos tirarnos al agua para eludirla
. La mujer no paró hasta que le compramos alguna cosilla. Era todo muy barato.



Aparte de eso, el paseo por el río fue una auténtica delicia, divisando las puertas exteriores y otros monumentos de la antigua Ciudad Imperial, como el Pabellón Luong Dinh, y pasando bajo varios puentes, de los que Quang nos contó sus historias.


El más moderno se llama Nguyen Hoang, cuya iluminación también habíamos divisado la noche anterior. Se encargó para celebrar el 50 aniversario de la liberación de Hué, con lo cual fue inaugurado el 26 de abril de 2025. Tiene una longitud total de 643 metros de largo (350 de tablero) y 43 metros de ancho. La parte central consta de dos arcos paralelos de acero, pintados en color amarillo, igual que los pilares decorativos coronados por paraguas que honran a los antiguos mandarines.

Complejo budista y Pagoda Thien Mu.
Tras un buen rato de entretenida navegación, llegamos al embarcadero que hay frente a la Pagoda Thien Mu, de la que se dice que es la más bonita de Hue. Su nombre puede traducirse como la Pagoda de la Dama Celestial y se halla en la colina Hà Khê, a unos cinco kilómetros de la Ciudad Imperial, en la orilla norte del río Perfume, cuyo recodo se puede contemplar desde un pequeño mirador.

Fue construida en 1601 por orden de Nguyen Hoang, por entonces gobernador de Thuận Hóa, la actual Hue. Más tarde, el complejo fue remodelado y ampliado por la dinastía Quing y la dinastía Nguyen durante los siglos XVIII y XIX.


Al fondo de unas empinadas escaleras, enmarcada por cuatro pilares, aparece la Torre Phước Duyên,, erigida en 1844 en ladrillo. Mide 21 metros, tiene forma octogonal y consta de 7 pisos, cada uno dedicado a un buda diferente. Hoy en día es el símbolo no oficial de la ciudad.

En los alrededores se pueden ver dentro de pequeños pabellones una campana de 1710, que pesa más de tres toneladas; una estela de piedra que cuenta la historia del templo y la ciudad; y una tortuga gigante de mármol que simboliza la longevidad y la sabiduría. Por eso se dice que trae buena suerte tocar su cabeza.


La puerta que conduce a la Pagoda está protegida por cuatro guerreros, uno negro. Da paso a unos preciosos jardines y a varias estructuras del templo, cuyo conjunto principal se erigió en 1714, dotado de diferentes santuarios.



En 1963, esta Pagoda se convirtió en un lugar de firmes protestas de los budistas contra la discriminación que sufrían por parte del entonces presidente Diệm, que derivó en la muerte de varios monjes.

En el templo, se conserva el coche Austin en el que un monje llamado Thich Quang Duc se quemó a lo bonzo en Saigón, siendo la primera de varias autoinmolaciones contra el régimen de Diem, lo que atrajo la atención internacional hacia la difícil situación de los budistas en Vietnam.

Un sitio, además de bonito, muy interesante históricamente hablando y que también es un importante lugar de culto y peregrinación para los budistas, según pudimos comprobar durante nuestra visita.

