En este diario relato la segunda parte del viaje de dos semanas que hice con tres amigas por Vietnam y Camboya durante el pasado mes de diciembre. Arriba os dejo el enlace de la primera parte, dedicada a Vietnam, en cuya etapa inicial comenté los preparativos comunes a todo el viaje, así que no me parece necesario repetirlo ahora, si acaso, dejo el enlace de la primera etapa por si alguien desea consultarlo:
Preparativos e itinerario.
Sin embargo, sí que voy a mencionar algunos detalles relativos exclusivamente a Camboya entremezclados con algunas fotos (todas de Camboya) para abrir boca o a modo de resumen para quienes se aburran y dejen de leer
.
Documentación para viajar a Camboya.
Además del pasaporte con fecha de caducidad de al menos seis meses posterior a la fecha de la entrada en el país, los españoles necesitamos un visado y la e-arrival (tarjeta de inmigración electrónica). El visado se puede obtener online o al llegar al aeropuerto de entrada en el país. La tarjeta e-arrival debe solicitarse dentro de los siete días anteriores a la fecha de llegada.

En nuestro caso, dos de nosotras llevábamos el visado descargado en el teléfono, pues lo habíamos solicitado con antelación a través de la página web oficial www.evisa.gov.kh (ojo, que hay otras que son un timo, ya que te cobran comisiones que no tocan). El trámite es bastante sencillo e intuitivo, con una pestaña de instrucciones en español, aunque la traducción no funciona en todos los apartados. Hay que adjuntar el pasaporte (escaneado) y una foto reciente, aunque en mi caso tomaron la misma del pasaporte sin requerirme más. Los datos personales que figuran en el pasaporte aparecen transcritos directamente en sus casillas correspondientes; solo hay confirmarlos. Otros apartados es preciso rellenarlos necesariamente, como el correo electrónico donde quieres recibir el visado. También permiten dejar pendientes datos de los que no se disponga en el momento de solicitar el visado para cumplimentarlos más adelante. Tampoco es obligatorio acompañar los billetes de avión, ni justificante de los hoteles u alojamientos, si bien puede hacerse de manera opcional. El visado tiene un precio de 30 dólares (el importe es el mismo que si se pide al llegar al aeropuerto) y al final del proceso te dirigen a una plataforma segura para el pago con tarjeta de crédito, similar a cualquier otra compra por internet. Para terminar, te facilitan un resguardo que te llega al correo electrónico. En mi caso, lo pedí una noche y un par de días después, a primera hora de la mañana, ya lo tenía disponible. Además de descargarlo en el móvil y hacer un pantallazo, recomiendan que lleves contigo dos ejemplares impresos. Este tipo de visado turístico es válido durante un mes y solo sirve para una entrada en el país.

La tarjeta e-arrival, también se obtiene online. Es gratuita. En este caso, la agencia se prestó muy amablemente a pedírnosla a las cuatro, no fuera que surgiese algún problema, pues para la fecha en que podíamos empezar a pedirla ya estaríamos en Vietnam. Unos días antes de nuestra llegada a Camboya recibimos en el correo electrónico la e-arrival, que en realidad es un QR.

Como dato adicional, comentar que también recibimos otro correo con un documento que deberíamos presentar en caso de salir del país por una frontera terrestre y no por un aeropuerto.

Dinero y tarjetas.
La moneda local se llama riel (KHR) y su equivalencia actual es de 4.678 rieles por un euro. Una barbaridad, pero no tan exagerada como la de Vietnam. De todas formas, apenas utilizamos rieles, pues los dólares circulan por todas partes tanto en Siem Reap como en Angkor. Mis amigas llevaban dólares. Yo iba con euros y unos pocos dólares que me sobraron de un viaje anterior, con la idea de cambiar allí según lo que viese. Las compis valencianas cambiaron dólares a rieles. Y no es que perdieran, pero tampoco ganaron nada. Ellos, naturalmente, prefieren dólares. Así que todos los precios (incluso en los puestos y mercadillos) están en dólares. Por supuesto, puedes pagar en rieles, pero entonces en muchos sitios sacan la calculadora y te hacen unas cuentas que no siempre entiendes. Si pagas en dólares y te tienen que dar cambio, el pico hasta completar la unidad te lo devuelven en rieles. En fin, un tanto peculiar todo. También aceptan euros, pero no interesa de ningún modo salvo que no haya otro remedio, pues equiparan un dólar a un euro. Naturalmente, esto no ocurre en las casas de cambio. En fin, cada uno que haga sus cálculos, aunque sí resulta muy conveniente llevar siempre encima dinero en efectivo, sobre todo dólares y en billetes pequeños, que son un seguro.

Las tarjetas las suelen aceptar en restaurantes y supermercados mientras que los vendedores de los puestos de la calle y los mercadillos solamente quieren efectivo. Se puede regatear, pero son duros de pelar, y no bajan demasiado, aunque a veces ceden al cabo de un rato, sobre todo si te llevas más de una unidad. En cualquier caso, hay que dominar ese arte, como una de mis amigas, a quien se le da de vicio. Personalmente, ni me gusta ni sirvo para ello.

Les encantan las propinan, incluso las esperan, pero tampoco suelen exigirlas descaradamente como en otros lugares. Es algo relativo y que depende de cada cual. Hay que fijarse porque en algunos restaurantes está incluido el servicio.

Mosquitos.
En Siem Reap vimos más mosquitos que en Vietnam, sobre todo al anochecer. Así que tuvimos que ponernos una buena dosis de repelente. He vuelto de este viaje sin una picadura.

Temperatura.
Aunque no faltaron algunas nubes, los cielos permanecieron azules la mayor parte del tiempo. Hacía calor, sobre todo a medio día, cuando apretaba el sol. Más de treinta grados y bastante humedad. Por la noche, se estaba muy bien. En cuanto a lluvia, ni una gota. En otra época del año, el calor puede resultar agobiante, hasta el punto de hacer imposible la visita de los templos a mediodía, por lo cual es muy recomendable alojarse en un establecimiento que disponga de piscina y, por supuesto, de aire acondicionado.

Adaptadores, enchufes y cargadores de pilas.
No hacen falta. Suelen tener enchufes con varios tipos de clavijas.
Hora.
Seis horas más que en España, lo mismo que en Vietnam. Durante la segunda semana de diciembre, amanecía a las seis de la mañana y anochecía sobre las seis de la tarde. Unas doce horas de luz, por tanto.

Comida y bebida.
Ningún problema: en Siem Reap hay absolutamente de todo, para todos los gustos y bolsillos. Fuera del casco antiguo hay sitios para comer más al estilo local, mientras que Pub Street se parece a cualquier zona de marcha occidental. Hay movida hasta pasada la media noche.

Seguridad personal y conflicto militar entre Camboya y Tailandia.
El origen del conflicto es una disputa histórica y recurrente por el templo de Phreah Vihear, situado en la frontera de ambos países, en territorio camboyano que reclaman los tailandeses. En 1962, la Corte Internacional de Justicia declaró que su posesión corresponde a Camboya. Tailandia no lo acepto, lo que provocó enfrentamientos armados que se iniciaron en 2008, cuando la Unesco declaró el templo Patrimonio de la Humanidad, repitiéndose las escaramuzas armadas en 2011 y nuevamente en el verano de 2025.

Durante el otoño, las desavenencias parecían en vías de solución, pero el asunto volvió a complicarse poco antes de nuestro viaje, lo que inevitablemente nos creó algo de incertidumbre, si bien en ningún momento nos planteamos cancelar, pues el lugar de los enfrentamientos está muy lejos de Siem Reap, incluso creo que el propio tempo está cerrado y el acceso a la zona cortado para los extranjeros. Una vez allí, no notamos tensión alguna, ni nadie comentaba nada al respecto y nuestro guía le restó importancia desde el punto de vista turístico. Así que sin problemas en ese sentido, al menos durante nuestra estancia; lo mismo que en cuanto a seguridad personal.

Itinerario completo del viaje.
Para no perder el hilo del diario anterior, decir que era un viaje organizado de dos semanas, al que fui con tres amigas. En Vietnam, el grupo estaba formado por siete personas: nosotras cuatro, un chico de Madrid y una madre y una hija de Valencia. El único componente masculino no hizo la etapa camboyana, así que en Angkor estuvimos únicamente las seis “chicas”. El itinerario del viaje completo fue el siguiente:
- Ho Chi Minh
- Tour por el Delta del Mekong
- Túneles Cu Chi.
- Hoi An
- Puente de las Manos
- Montaña de Mármol
- Hué
- Hanoi
- Crucero por la Bahía de Halong
- Camboya: tres días completos, los dos primeros con la ruta programada (Angkor, Lago Tonle Sap y Siem Reap) y el tercero, contratado por nuestra cuenta, incluía una excursión a Beng Mealea y Koh Ker.
- Ho Chi Minh
- Tour por el Delta del Mekong
- Túneles Cu Chi.
- Hoi An
- Puente de las Manos
- Montaña de Mármol
- Hué
- Hanoi
- Crucero por la Bahía de Halong
- Camboya: tres días completos, los dos primeros con la ruta programada (Angkor, Lago Tonle Sap y Siem Reap) y el tercero, contratado por nuestra cuenta, incluía una excursión a Beng Mealea y Koh Ker.


Unos pocos datos sobre Camboya.
Camboya es un país ubicado al sur de la Península de Indochina, en el Sudeste Asiático. Tiene fronteras con Laos al norte, Tailandia al noroeste, Vietnam al este y el Golfo de Tailandia al suroeste. Con una superficie aproximada de 181.000 km2, su población actual supera los diecisiete millones de habitantes. Su capital y ciudad más grande y poblada es Nom Pen, con más de 2.200.000 residentes. Su religión oficial es el budismo y su forma de gobierno, la monarquía constitucional parlamentaria.

Y, ahora sí, recupero el relato en el mismo lugar donde lo dejé al final de la última etapa del diario de Vietnam, es decir, en el aeropuerto de Hanoi, rumbo a Siem Reap.
