Los jardines de San Antonio, en Attard, son uno de los espacios verdes más antiguos y cuidados de Malta. Forman parte del complejo del Palacio de San Antonio, que hoy es la residencia oficial del presidente del país, aunque los jardines son públicos y se pueden visitar libremente.
Su origen se remonta al siglo XVII, cuando el gran maestre Antoine de Paule mandó construir el palacio como residencia de verano y creó estos jardines como parte de su finca privada. Con el tiempo se ampliaron y se transformaron en un parque abierto, pero aún conservan el aire elegante y tranquilo de un jardín histórico mediterráneo.
El espacio está lleno de caminos sombreados, fuentes, estanques con patos, esculturas y una vegetación sorprendentemente variada. Hay árboles muy antiguos, algunos con placas que indican su edad y procedencia, y zonas donde se cultivan plantas ornamentales y especies exóticas que se introdujeron en Malta hace siglos. Vimos algunos pavos reales.
Los jardines están justo pegados al muro del palacio presidencial. De hecho, cuando caminas por ellos, estás recorriendo los mismos senderos que formaban parte de la residencia de los grandes maestres de la Orden de Malta.
El Palacio de San Antonio, en Attard, es uno de los edificios históricos más importantes de Malta y tiene una historia larga y curiosa. Fue construido en el siglo XVII por el gran maestre Antoine de Paule, que quería una residencia de verano alejada del bullicio de La Valeta. Eligió esta zona porque era fértil, tranquila y estaba rodeada de campos, y levantó un palacio amplio, con patios interiores, corredores elegantes y jardines que con el tiempo se convirtieron en los actuales jardines de San Antonio. Desde su origen fue un lugar pensado para el descanso, la caza y la vida cortesana de los caballeros de la Orden de Malta.
Las malas lenguas decían que el Gran Maestre se enamoró de una mujer y allí se encontraban en secreto.
Acostumbrados a grandes parques y jardines puede parecer pequeño pero es enorme, teniendo en cuenta los graves problemas de Malta con el agua.
Con el paso de los siglos, el palacio cambió de función varias veces. Durante el dominio británico se utilizó como residencia de los gobernadores y se hicieron reformas que añadieron elementos arquitectónicos nuevos, aunque sin alterar demasiado la estructura original. Tras la independencia de Malta, el edificio pasó a ser la residencia oficial del presidente de la República, función que mantiene hoy.
Aunque el interior no está abierto al público por motivos de seguridad, sigue siendo un símbolo del poder institucional del país y un lugar donde se celebran recepciones oficiales, actos diplomáticos y eventos de Estado.
El exterior del palacio tiene un estilo sobrio, con muros de piedra caliza y una arquitectura que mezcla influencias barrocas y mediterráneas. Lo que más destaca es su relación con los jardines que lo rodean.
Los jardines de San Antonio eran originalmente parte privada del palacio, diseñados para paseos, descanso y cultivo de plantas exóticas. Hoy son públicos, pero mantienen la estructura clásica de un jardín histórico: caminos rectos, estanques, fuentes, árboles centenarios y zonas de sombra. Desde algunos puntos se puede ver parte de la fachada del palacio, lo que da una idea de su tamaño y de su importancia histórica.
La zona de Attard, Balzan y Lija, conocida como The Three Villages, se desarrolló en parte gracias a la presencia del palacio, que atrajo a nobles, familias acomodadas y órdenes religiosas que construyeron casas y conventos alrededor. Hoy sigue siendo una de las zonas más verdes y elegantes de Malta.