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VIAJANDO POR CANTABRIA. -Diarios de Viajes de España- Artemisa23
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Diario: VIAJANDO POR CANTABRIA.  -  Localización:  España  España
Descripción: Relato de nuestro viaje por Cantabria de finales de julio y principios de agosto. Voy a tardar unos días en terminarlo, pero prefiero ir subiendo etapas para avanzar.
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Etapa: ITINERARIO DE UN VIAJE DE 11 DÍAS POR CANTABRIA.  -  Localización:  España España
Descripción: En esta etapa figura el itinerario del viaje.
Fecha creación: 19/10/2019 20:03  
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Bien sabemos que la primera quincena de agosto no es la más recomendable para viajar a ninguna parte, pero como las vacaciones son cuando son y tampoco podíamos marcharnos lejos de casa por diversas circunstancias, se trataba, al menos, de buscar un destino donde no hiciese mucho calor y, además del típico turisteo, se pudiera disfrutar de paisajes y hacer alguna ruta de senderismo maja.



Aunque ya habíamos visitado algunos de sus lugares más conocidos en el curso de varios viajes cortos, Cantabria fue el lugar elegido. Sin embargo, el desorbitado precio de los alojamientos en esa época y la poca oferta que quedaba ya a cuando empecé a prepararlo, a principios de julio, no me facilitaron mucho las cosas a la hora de trazar un itinerario. Al final, mirando por aquí y por allá, salió lo siguiente:

Día 1. Madrid. Cervera de Pisuerga. Mirador de Piedrasluengas. Iglesia de Santa María de Piasca. Monasterio de Santo Toribio de Liébana y Potes. Alojamiento en Potes.


Día 2. Potes. Fuente Dé. Teleférico hasta Mirador de El Cable (sólo subida). Ruta senderista desde El Cable hasta Fuente Dé, pasando por los Puertos de Aliva. Mogrovejo. Noche en el Parador de Fuente Dé.



Día 3. Fuente Dé. Potes. Desfiladero de la Hermida. Iglesia de Santa María de Lebeña. Comida en Ciles. Cueva de Chufín. Carmona. Alojamiento en Ruente.


Día 4. Ruente. Cabezón de la Sal (bosque de secuoyas). San Vicente de la Barquera (almuerzo).
Oyambre. Comillas (no estaba en la ruta inicial). Cartes. Ucieda. Noche en Ruente.


Día 5. Ruente. Lamiña (ruta de las cascadas). Bárcena Mayor. Cascada del Pozo del Amo. Mirador del Ciervo. Fontibre (nacimiento del Ebro). Juliobriga. Noche en Liencres.


Día 6. Liencres. Costa Quebrada. Santander. Alojamiento en Santander.


Día 7. Santander. Día completo en Santander, incluyendo paseo en barco por la bahía.


Día 8. Santander. Santoña. Ruta senderista al Faro del Caballo. Laredo. Alojamiento en Ramales de la Victoria.


Día 9. Ramales de la Victoria. Cueva de Covalanas. Nacimiento del río Gándara y Mirador. Miradores de los Collados del Asón y del Nacimiento del río Asón. Ruta senderista desde Asón hasta el nacimiento del río. Puerto de Alisas. Liérganes. Noche en Ramales de la Victoria.


Día 10. Ramales de la Victoria. Castro Urdiales. Liendo. Valles Pasiegos pasando por el Puerto de la Sia y el Puerto del Portillo de la Lunada. Alojamiento en el Palacio de Soñanes de Villacarriedo.


Día 11. Villacarriedo. Puente Viesgo. Cuevas del Castillo y las Monedas. Regreso a casa.


En este recorrido no figuran lugares casi imprescindibles en cualquier visita a Cantabria, como Santillana del Mar o la Cueva del Soplao porque los conocíamos de antes. Ya que tengo publicadas las etapas correspondientes en el foro, en mi diario De Viaje por España, he pensado que, aunque se refieran a otro viaje, voy a incluir esas etapas en este diario cántabro, pues es su lugar más lógico y útil para otros viajeros. Sólo como breve referencia, pongo un esbozo de la ruta en GoogleMaps (no me permite más que diez destinos) para fijar un poco el recorrido; pero faltan muchos sitios que iré poniendo en la etapa correspondiente.

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Ver Etapa: ITINERARIO DE UN VIAJE DE 11 DÍAS POR CANTABRIA.




Etapa: PIEDRAS LUENGAS. IGLESIA STA. MARÍA PIASCA. MONASTERIO STO. TORIBIO. POTES.  -  Localización:  España España
Descripción: La primera jornada del viaje nos llevó a Potes, pasando previamente por Cervera de Pisuerga, el Mirador de Piedras Luengas, la Iglesia románica de Santa María de Piasca y el Monasterio de Santo Toribio de Liébana.
Fecha creación: 19/10/2019 21:57  
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RUTA DEL DÍA 1. MADRID/CERVERA DE PISUERGA/MIRADOR DE PIEDRAS LUENGAS/IGLESIA DE SANTA MARÍA DE PIASCA/MONASTERIO DE SANTO TORIBIO DE LIÉBANA/POTES. NOCHE EN POTES.

Aproximadamente, 435 kilómetros y 5 horas y media de viaje en coche.

Itinerario de la jornada según Google-Maps.

Detalle de la parte final del recorrido, ya en tierras cántabras.

Salimos de Madrid en torno a las 10 de la mañana. Hay varias formas de llegar a Potes. Nosotros optamos por tomar la A-6 a Tordesillas y luego la A-62 y la A-67 hasta Herrera de Pisuerga, donde ya se enfila hacia el norte por carreteras provinciales. Para almorzar, nos cuadró muy bien parar en la localidad palentina de Cervera de Pisuerga, después de 374 Kilómetros y algo más de tres horas y media de viaje. Tomamos el menú del día en un mesón del centro; luego dimos una vuelta por el pueblo y nos asomamos al río Pisuerga. El día era soleado y no demasiado caluroso, así que apetecía caminar. Tenemos la intención de volver a no mucho tardar por esas tierras, ya que nos apetece hacer alguna ruta en el Parque Natural de Fuentes Carrionas y Fuente Cobre para así conocer mejor los paisajes y las estupendas muestras de románico palentino que hay por la zona.


De regreso al coche, seguimos por la CL-627, que presenta bonitas vistas del valle y la montaña, si bien no precisamente en el supuesto lugar acondicionado, el Mirador de las Matas, pues como suele ocurrir muchas veces los árboles han crecido y tapan la mejor parte del panorama.


MIRADOR DE PIEDRASLUENGAS.

De camino hacia el Puerto de Piedrasluengas, atravesamos un pequeño pero atractivo desfiladero. En lo alto del puerto, en el Monte Hoyo Espedroso, hay un amplio mirador donde se contempla una estupenda perspectiva de la Comarca de Liébana, enmarcada por los Picos de Europa, la Sierra de Peña Sagra y la divisoria de aguas de la Cordillera Cantábrica. Pese a las nubes que aparecían al fondo aferrándose a los picos más altos, la verde panorámica lucía espectacular. Muy recomendable parar aquí.





IGLESIA DE SANTA MARÍA DE PIASCA.

En la carretera CA-184, ya por tierras cántabras, nos recibieron algunas nubes, si bien no resultaban preocupantes en cuanto a amenaza de lluvia. Hacía buena temperatura (unos 22 grados) y a tramos aparecía un tímido sol. En las proximidades de Cabezón de Liébana, nos desviamos a la izquierda para visitar la Iglesia de Santa María de Piasca, que junto con la Iglesia de Santa María de Lebeña y el Monasterio de Santo Toribio componen el trío de edificios religiosos más importantes de la comarca. El ascenso de un par de kilómetros depara paisajes muy bonitos sobre el valle.


Según la documentación encontrada, aquí existía ya un monasterio en el año 930, aunque se supone que hubo uno anterior, del siglo VIII. Actualmente sólo se conserva la iglesia que ahora podemos contemplar, cuya construcción se inició en 1172, en estilo románico de transición al gótico, con tres naves, tres ábsides y cuatro tramos, si bien fue remodelada varias veces, sobre todo en el siglo XV. Lo más destacado son las portadas y la decoración escultórica, del siglo XII en su mayor parte. Presenta arquivoltas con representaciones de oficios medievales, capiteles esculpidos, imágenes de santos, la Virgen con el Niño, motivos vegetales, canecillos con dragones y centauros, leones, caballeros, músicos y cacerías; hasta un guerrero con lanza y escudo. En fin, una temática muy variada.




El interior se puede visitar aportando un donativo de un euro. Es conveniente mirar los horarios en internet previamente ya que varían según la temporada y no es difícil que esté cerrado. Creo que hay visitas guiadas a determinadas horas. Nosotros fuimos por libre, pagando el donativo a una joven que estaba en la puerta y que te ofrece alguna explicación si le preguntas. Se puede hacer fotos.


En la cabecera del templo, destacan a cada lado parejas de arcos lobulados sobre capiteles decorados, cuyo grado de conservación es dispar.


Además del interés de la iglesia, el entorno es muy bonito, y varias macetas con flores enormes alegran el panorama. Resulta curioso el gran tamaño que alcanzan en las tierras del norte unas flores de apariencia tan exótica.


A continuación, volvimos a la carretera CA-184 y seguimos hasta el cruce con la N-621, que tomamos hacia la izquierda, ya en las afueras de Potes. Para aprovechar mejor la tarde, antes de que cerrara a las siete –horario de verano-, decidimos ir directamente hasta el Monasterio de Santo Toribio de Liébana, que se encuentra a un par de kilómetros de Potes, si bien tuvimos que atravesar previamente todo el casco urbano, que se encontraba atestado de gente.

MONASTERIO DE SANTO TORIBIO DE LIÉBANA.

De la carretera CA-185, que va hacia Espinama y Fuente Dé, sale a la izquierda otra que gana altura rápidamente y conduce al Monasterio en menos de cinco minutos. El aparcamiento es muy grande, no sé si se llenara en periodos de peregrinación o máxima afluencia, pero a las seis de la tarde nosotros no encontramos problema alguno para dejar el coche. En realidad, el interés de este lugar es sobre todo de simbología religiosa, ya que del primitivo monasterio del siglo XIII apenas se conserva la Iglesia de estilo gótico, que también fue modificada varias veces. La Puerta del Perdón, que solo se abre con ocasión del año jubilar, se cree que se construyó entre los siglos XIV y XV. El resto procede de obras realizadas en varios periodos, fundamentalmente a mediados del siglo XX, cuando se rescató de las ruinas en que se había convertido tras las décadas de abandono que sucedieron a la Desamortización de Mendizábal.




En el interior de la Iglesia, la Capilla barroca del Lignum Crucis, diseñada en 1702, alberga en un camarín los que se supone que son los dos trozos más grandes (63 y 39 cm) que se conservan de la cruz en la que murió Jesucristo y que fueron traídos a estas tierras junto con los restos del beato Toribio de Liébana en el siglo VIII. Los maderos están incrustados en una cruz de plata dorada y de los análisis realizados parece que puede coincidir su antigüedad con la fecha de la muerte de Cristo. Junto con Roma, Jerusalén, Santiago de Compostela y Caravaca de la Cruz es uno de los lugares santos del Cristianismo. El jubileo se instauró en el siglo XVI con indulgencia plenaria y se celebra todos los años en que la fecha del nacimiento del santo (el 16 de abril) cae en domingo. La última vez fue en 2017. Durante el tiempo que dura, la reliquia sale del camarín y los fieles pueden verla de cerca e, incluso, besarla.

Interior de la Iglesia.

Camarín con la cruz.

El acceso tanto al claustro (del siglo XVII) como al interior de la iglesia es gratuito y no hay problema en sacar fotos sin flash.Por lo demás, el monasterio se encuentra enclavado en un entorno natural impresionante, dominando Potes y la comarca de Liébana, con el fantástico fondo de los Picos de Europa.




ERMITAS EN TORNO AL MONASTERIO DE SANTO TORIBIO DE LIÉBANA.

Hay varias ermitas en los alrededores a las que merece la pena acercarse aunque sólo sea para contemplar las vistas. Todas tienen origen prerrománico (siglos VI a X), si bien fueron reformadas en torno al siglo XIII y su grado de conservación suele ser malo. La Ermita de San Miguel (también aparece en los GPS como Mirador de San Miguel de Liébana está a un kilómetro del Monasterio y se puede llegar en coche. Aunque del siglo XIII solamente conserva el ábside, las panorámicas sobre el valle del río Deva y Potes (a los pies de Peña Sagra) a un lado y los Picos de Europa al otro resultan magníficas, incluso en una tarde como aquélla, en que las nubes no permitían apreciar del todo el perfil de las cumbres. Mucho peor hubiera sido con lluvia o niebla, claro.




Regresamos al aparcamiento principal y dejamos allí al coche para seguir a pie por un sendero que sale frente al Monasterio y que conduce a varias ermitas. Las diferentes alternativas están señaladas en un par de paneles informativos. Tras un kilómetro de ascenso, más o menos, llegamos hasta la ermita de Santa Catalina, que presenta unas vistas incluso más espectaculares que la de San Miguel.


Se conserva la espadaña y los muros del presbiterio. En el interior se ha acondicionado una escalera que lleva al último piso, desde donde se obtiene una estampa de postal. Lástima no haber tenido algo más de luz.


Después, tomamos la ruta que lleva a otra de las ermitas, la Ermita de San Pedro, a 690 metros ponía el cartel. Caminamos unos veinte minutos por un sendero en el bosque que subía y bajaba entre marañas de vegetación y la ermita no apareció, con lo cual, en un punto donde el camino a seguir no estaba claro, nos cansamos y dimos media vuelta porque se nos hacía tarde y no estábamos viendo nada destacado, a excepción de un bello paisaje que, sin embargo, se repetía. Si gusta el senderismo y se dispone de tiempo suficiente, se puede completar el itinerario en una mañana o una tarde, llegando hasta las ermitas de Santa María de los Ángeles, Cueva Santa y Santa María Magdalena, la mayor parte en ruinas, eso sí. En este caso, mejor llevar un track.


POTES.

Cuando llegamos a la capital de la comarca de Liébana pensamos si nos habíamos equivocado y estábamos en plena hora punta en la Gran Vía de Madrid. No había ni un hueco libre en los aparcamientos del casco urbano y tuvimos que recurrir al último, ya en pleno campo. Afortunadamente, todo está cerca en Potes y no tardamos ni diez minutos en llegar ya a pie a nuestro alojamiento, la Hostería La Antigua, un hotel de dos estrellas, situado en una bonita casa rehabilitada en pleno centro. La habitación era pequeña pero muy confortable, ideal para pasar una noche, como era nuestro caso. Y lo mejor, el precio: 65 euros, lo que no estaba mal un 30 de julio, con Potes a tope.

Calle Cántabra, al fondo la Hostería.

Hacía muchos años desde nuestra última visita a Potes y nos llamó la atención lo que ha crecido en construcciones (no sé si también en habitantes, ahora tiene 1.350), aunque nos extrañó menos el enorme gentío que deambulaba por sus calles pues lo esperábamos, igual que la otra vez. Y en absoluto lo escribo en plan peyorativo porque Potes me gusta mucho, pero en un primer vistazo el conjunto me pareció un enorme resort, plagado de bares y restaurantes hasta debajo de las piedras anunciando sus menús de día y noche a quince euros con el cocido lebaniego como plato estrella (parecido al madrileño, incluye sopa, garbanzos, patatas, zanahoria, berza o repollo, compango y carne de ternera y cerdo). Seguramente exagero, pero dudo de si alguna vez habré visto tal cantidad de terrazas y restaurantes en tan poco terreno sin estar en un entorno playero. De lo que sí estoy convencida es de que me encantaría venir aquí en un día soleado de pleno invierno y tomarme un buen cocido lebaniego mientras contemplo la nieve coronando los imponentes picos europeos que le sirven de fondo. Espero hacerlo no tardando mucho, pero, de momento, tocaba bregar con los inconvenientes del masivo turismo veraniego al que nos habíamos sumado voluntariamente.


Potes está incluido en el catálogo de la asociación de los pueblos más bonitos de España y su casco antiguo fue declarado conjunto histórico-artístico en 1983. Es pequeño y se visita muy fácilmente, con lo cual no hay problema en regresar varias veces a un sitio para ver algo que se haya pasado por alto previamente. Resulta muy útil consultar los paneles informativos municipales (o el mapa de Turismo), que presentan un plano con tres recorridos básicos: Conocer Potes, Bajo los Puentes y Potes de Postal. Se pueden combinar y completarlos en una mañana o una tarde sin prisas.


Puntos imprescindibles e inevitables (la carretera pasa por ambas) son la Plaza de la Serna y la Plaza del Capitán Palacios, a escasos metros una de la otra. Además de intentar aparcar el coche, en la primera podremos pasarnos por la Oficina de Turismo, situada en la antigua Iglesia de San Vicente, para pedir información, y, a continuación, acceder al interior la Iglesia nueva de San Vicente Mártir si está abierta (como fue nuestro caso) y ver sus retablos barrocos. Muy cerca también están la bolera y el monumento a la Alquitara.

Interior de la Iglesia nueva de San Vicente Mártir.

De camino a la Plaza del Capitán Palacios, desde el puente por el que pasa el tráfico rodado, se pueden captar dos de las imágenes más conocidas de Potes, con el Puente de San Cayetano de un lado y el Puente de la Cárcel del otro. También están en nuestro ángulo de visión numerosas casas típicas y un coqueto quiosco de música.

Puente de la Cárcel.

En uno de los flancos se eleva la Torre del Infantado, una de las cinco con que cuenta la villa y quizás su edificio más emblemático. Data de finales del siglo XIV, tiene planta cuadrada, rematada por cuatro torres angulares almenadas, fiel reflejo de su carácter de fortaleza en las luchas por el poder entre los Manrique y los Mendoza. Muy cerca, se pueden ver otras cuatro torres: Orejón de Lama (del siglo XV con escudos, pináculos y ventanales góticos), Calseco, Osorio y San Pedro.

Puente de San Cayetano al día siguiente.

Torre del Infantado desde el quiosco de música.

A la derecha, asoma la calle Cántabra, muy estrecha y concurrida, con tiendas de recuerdos, bares y alojamientos, entre ellos nuestra hostería. Siguiendo a la derecha, por la calle de San Cayetano que baja al río, llegamos hasta el puente del mismo nombre (también llamado Puente Viejo) sobre el río Quiviesa, que brinda otra foto imprescindible con el ramillete de casas de piedra que bordean las dos orillas, entre ellas la torre de Orejón de Lama.


Cruzamos el puente y seguimos en paralelo por la calle que asciende hacia el barrio del Sol, de suelo empedrado y con varios arcos que acentúan su aspecto medieval. Además, ofrece bonitas perspectivas. Ni que decir tiene que los clientes de numerosos bares y sidrerías apenas dejaban huecos libres tanto en terrazas como en aceras.


De vuelta a la calle Cántabra, subimos esta vez en sentido contrario, por la calle del Obispo, y seguimos un indicador hacia la Solana. Conforme nos alejábamos del río (no mucho porque, como he comentado, el centro de Potes es pequeño), el gentío fue disminuyendo en la misma proporción que los bares y restaurantes hasta casi desaparecer unos y otros, con lo cual disfrutamos más de este bonito barrio de arquitectura tradicional por su tranquilidad. Merece la pena afrontar las cuestas (tampoco demasiado empinadas) y perderse entre sus callejas estrechas, unidas a menudo por pasadizos, mientras se suceden las casas de piedra con fachadas blancas y balconadas de madera, adornadas con flores. Un rincón encantador para los amantes de la fotografía. Otra postal típica de Potes que no todos los visitantes se llevan, por cierto.




También me gustó mucho la ruta que se recorre bajo los puentes, de los que deriva el nombre de la villa (pontes o puentes) (Esta ruta la hicimos el tercer día por la mañana, a la vuelta de Fuente Dé). En Potes confluyen tres ríos, Bullón, Quiviesa y Deva, por lo cual varios de los puntos más destacados para visitar tienen relación con el entorno fluvial y resultan muy atractivos si se descubren desde el paseo que va paralelo al agua. No suele haber mucha gente y el panorama es muy bucólico. Si se dispone de poco tiempo, conviene, al menos, llegar hasta donde el Quiviesa se une al Deva y obtener así otra de las postales más bonitas de Potes. Desde esa zona subimos por unas escaleras que nos llevaron a la calle del Doctor Encinas, en cuyas inmediaciones se encuentra la Casa de Jesús de Monasterio, el Convento de San Raimundo y la Torre de Osorio.


Para cenar, fuimos a la Tasca Cántabra, donde pedimos tapas (ocho croquetas variadas era una ración, ensalada de anchoas y morcilla). Nos quedamos con las ganas del cocido, pero ya no estamos para esos excesos por la noche. En cualquier caso, cierto es que nadie pasará hambre en Potes. Y sin arruinarse. Luego, paseíto de fin de jornada y a la cama.
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Ver Etapa: PIEDRAS LUENGAS. IGLESIA STA. MARÍA PIASCA. MONASTERIO STO. TORIBIO. POTES.




Etapa: FUENTE DÉ Y TELEFÉRICO. EL CABLE-PUERTOS DE ALIVA-FIUENTE DÉ (A PIE). MOGROVEJO.  -  Localización:  España España
Descripción: En nuestra segunda jornada en Cantabria, fuimos desde Potes a Fuente Dé, en donde subimos en el teleférico que nos llevó a la Estación del Cable. Desde allí hicimos una ruta senderista de vuelta a Fuente Dé por los Puertos de Aliva (14,5 km). Por la tarde, visitamos el precioso pueblo de Magrovejo. Y esa noche nos alojamos en el Parador de Fuente Dé.
Fecha creación: 20/10/2019 18:32  
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ITINERARIO DEL DÍA 2. POTES/FUENTE DÉ/TELEFÉRICO/ EL CABLE-PUERTOS DE ALIVA-FUENTE DÉ (RUTA SENDERISTA)/ MOGROVEJO.

El recorrido de la mañana fue corto, ya que desde Potes hasta Fuente Dé solamente hay 23 kilómetros, que se hacen en poco menos de media hora. La carretera es bastante virada y suele tener tráfico, pero el firme es bueno.

Itinerario de la jornada según GoogleMaps.

El recorrido no resultó como estaba planificado, ya que en un principio la idea era dormir en el Parador de Fuente Dé, que está junto a la estación del teleférico, con lo cual evitaríamos las temidas colas. Sin embargo, la considerable diferencia en el precio del Parador entre la noche del 30 y la del 31 de julio, y las previsiones meteorológicas (mucho más favorables para el día 31) nos obligaron a adoptar el plan B, tomando el teleférico después de haber dormido en Potes.

Vistas desde la carretera.

Como nos habían hablado tanto de las horribles colas en el teleférico en verano, estuvimos sopesando si levantarnos muy temprano para estar allí a las nueve o ir a nuestro ritmo y ver qué pasaba. Al final, se impusieron las pocas ganas que tenemos de madrugar en vacaciones. Por cierto que algunos intermediarios ofrecen la venta de entradas por internet, pero es necesario advertir que (como señala la web del teleférico) esa reserva no concede ventaja alguna en las esperas pues primero hay que canjear la reserva por el ticket en taquilla tras guardar cola y luego hacer lo propio para acceder a la cabina. Así que, a no ser que cambien las cosas en el futuro, hoy por hoy no merece la pena anticipar dinero para no obtener ningún beneficio.

FUENTE DÉ Y TELEFÉRICO.

El día amaneció fantástico, con sol, muy buena temperatura y algunas nubes, pocas. Los Picos aparecían imponentes con tanta luz, pero no podía entretenerme a hacer fotos.

Saliendo de Potes.

Después de desayunar en Potes, fuimos hasta Fuente Dé, donde llegamos sobre las diez y media. Antes de aparcar, me bajé del coche para ir comprando las entradas y ganar tiempo, aunque nos pareció que en el enorme parking gratuito no estaba demasiado concurrido y, lo que eran mejores noticias, no se veía ningún autocar. En la estación hay cafetería, restaurante, tienda de recuerdos y servicios; en la taquilla sólo me encontré a una pareja delante. Pedí dos tickets solo de ida (17 euros ida y vuelta, 11 euros subida únicamente). La taquillera me preguntó si íbamos a bajar caminando. Le respondí que sí, obviamente. No sé si fue porque me vio pinta de urbanita o, peor aún, de señora mayor, pero me comento un tanto escéptica, “¿sabe usted que son 14,5 kilómetros? “. “Claro. Unas cinco horas de caminata, ¿verdad?”, le contesté con una sonrisa que pareció finiquitar sus dudas. Me dio los tickets y me dijo que todavía no había demasiada gente, así que no estaban dando números y nos podíamos poner directamente en la cola. Cuando llevábamos un cuarto de hora en la fila, anunciaron por megafonía que empezaban a llamar por números a partir del que habían dado en ese momento. Al final, el tiempo total que estuvimos esperando no llegó ni a cuarenta minutos. ¡Menuda suerte para ser un 31 de julio y no haber madrugado casi nada!


Pese a que el día se presentaba estupendo, una nube alargada se incrustó en la montaña, a medio camino del trayecto del teleférico. Sin embargo, en la cumbre el cielo se veía muy azul. En la zona donde se aguarda para entrar en la cabina, hay un lugar estupendo para hacer una foto de recuerdo. Y da tiempo de sobra.


El teleférico de Fuente Dé se empezó a construir en 1962 y se abrió al público en 1966. La cabina puede llevar 20 viajeros a la vez como máximo y en cuatro minutos salva un desnivel de 753 metros: la estación inferior está a 1070 metros de altitud y la superior (el Balcón de El Cable) a 1847 msnm. Durante el ascenso las vistas son imponentes, si bien los cristales tintados en color azul provocan que las fotos desde el interior salgan “teñidas”.


Una vez superado el pequeño tramo de nubes, en El Cable el cielo estaba despejado y las panorámicas lucían espléndidas, incluso pudimos divisar a algunos senderistas que ascendían a pie por un empinadísimo sendero. La verdad, visto lo visto, me alegré de haber optado por subir en la máquina y bajar caminando. Por lo demás, en la estación superior hay cafetería y servicios, así como un vertiginoso mirador con suelo de rejilla que se asoma al vacío. Una gozada.





Tras la inevitable sesión de fotos mirando al vacío, consultamos los paneles informativos con las rutas que se pueden realizar, si bien ya teníamos decidido que sería la que baja de vuelta a Fuente Dé por los llamados Puertos de Aliva. Y, sin perder más tiempo, nos pusimos a ello.



MIRADOR DE EL CABLE-PUERTOS DE ALIVA-FUENTE DÉ. Ruta a pie.

Los datos de la ruta según el panel informativo son los siguientes:
Denominación: PR PNP24 – Puertos de Aliva.
Longitud: 14,5 kilómetros
Desnivel: 974 metros (casi todos de descenso)
Duración: 4 horas y 15 minutos (sin paradas); cinco contando bocata y fotos.
Dificultad: fácil, aunque siempre refiriéndose a personas acostumbradas a caminar por el campo porque tampoco es un plácido paseo, sobre todo el tramo final, que atraviesa el bosque y puede tener mucho barro.
Está bien señalizado: colores blanco/amarillo.


Comenzamos la marcha por el único tramo en subida, que es corto y presenta unas vistas estupendas de las Agujas de Tajahierro, sin otra vegetación que las briznas de hierba que motean la tierra gris. También descubrimos una pequeña laguna, los restos estivales de alguno de los lagos de Lloroza.


Tras alcanzar la Horcadina de Cobarrobles iniciamos el descenso por una pista amplia y cómoda, que depara un panorama espléndido, en el que confluyen los pétreos picos, los prados, las nubes y el cielo. Resulta obligado tomarse un respiro para contemplarlo con calma. A la izquierda reconocí una grieta entre las rocas, un paisaje inmutable (nosotros no, ni mucho menos) de cuando estuvimos antaño por aquí, aunque entonces no continuamos más allá de esta zona, conocida como los Cuetos de Juan Toribio.



Un poco después, nos encontramos con un buen grupo de vacas de Tudanca, inconfundibles por su pelaje gris y sus cuernos retorcidos hacia el exterior. Nos contaron que su aspecto intimida, pero que son muy mansas. Durante el verano las llevan a pastar a las montañas. Nos contemplaron con desinterés, posando sin problema para las fotos, pero a cierta distancia. Mejor no molestarlas, ellas están en su medio y nosotros no.





Acto seguido, vislumbramos el Chalet Real, una edificación blanca con tejado rojo que, pese a lo incongruente de su presencia allí, pone un punto de color extrañamente atractivo al panorama, si bien lucía más de lejos que, luego, de cerca. Se construyó en 1912 a partir de una casa prefabricada traída de Inglaterra por la Real Compañía Asturiana con motivo de la visita del rey Alfonso XIII para una cacería en el coto real. Se consideraba muy elegante y lujoso para la época pues contaba con todo tipo de comodidades, como agua corriente, luz y calefacción de gasolina.




Sobrepasamos el Chalet y, al volver la vista atrás, el paisaje era espléndido. Más abajo esperaba el Refugio de Aliva, en realidad un hotel que funciona en verano. De hecho, la pista entre El Cable y Espinama se utiliza para trasladar a los huéspedes en vehículo todo terreno hasta allí, ya que no se puede acceder en coche privado. Al parecer, en la reserva va incluido el trayecto de llegada y el de salida, pero no los recorridos intermedios que deseen realizar. Así como el chalet me pareció que tenía cierto encanto, esta doble construcción de piedra con persianas y tejados verdes no me dijo demasiado.



Por esa zona, además de las vacas, empezamos a ver cabras, ovejas y caballos. Y también descubrimos un alimoche volando sobre nuestras cabezas, imposible de fotografiar decentemente con mi cámara. Una pena.


Continuamos nuestro descenso por la pista. El sol no dejaba de lucir, pero según descendíamos las nubes le ganaban terreno. Pasamos por el cruce entre nuestro camino (a Espinama y Fuente Dé) y el que lleva a Sotres (qué recuerdos aventureros me trae Sotres). Más yeguas con potrillos (uno de lugares se llama Sal de las Yeguas, por algo será), más vacas, y más ovejas… Prados verdes, rocas grises y puntiagudas agujas pétreas de contornos negros por el efecto juguetón del sol y sombra. El camino es largo, pero resultaba agradable; no aburría, no dejaba indiferente.


Al fin, traspasamos las Portillas del Boquejón y, junto a un mirador natural con una buena visión de los bosques que ya aparecían en esa altitud menor, encontramos la bifurcación que esperábamos. A la izquierda, la pista continúa hasta Espinama, una hora dice el cartel. Hasta que hace unos pocos años se habilitó el sendero que va por el bosque de la vertiente meridional del Pico de Valdecoro, ésa era la única ruta oficial para hacer el descenso a pie desde El Cable hasta Fuente Dé. Se trata de una pista sin problemas, pero su inconveniente es que una vez en Espinama hay que recorrer más de dos kilómetros de carretera hasta Fuente Dé, lo cual no resulta ni divertido ni seguro por el tráfico. Así que, como la mayor parte de los senderistas, tomamos el camino de la derecha, cruzando el arroyo, en dirección a Fuente Dé: una hora y cuarenta cinco minutos de camino según el indicador. Allí, aprovechando el frescor del agua, paramos a tomar nuestro bocata. Luego, continuamos por la parte más complicada de la ruta: un estrecho sendero que se retuerce en continuo descenso hacia el bosque, como si fuera la carretera de un puerto en una prueba ciclista, con muchas piedras y bastante pendiente, un tanto rompe-piernas, y donde se debe prestar atención para no resbalar o torcerse un tobillo.


Un cuarto de hora después, nos internamos en el bosque, con árboles de gran porte que escondían el horizonte, si bien algunos claros también ofrecían la vista de agujas de roca a modo de casas encantadas de duendes, no sé si buenos o malos. ¡Las cosas que se imaginan mientras se camina…! La pista tan pronto subía como bajaba, si bien más de lo último que de lo primero. Lo peor fueron varios tramos con barro que tuvimos que sortear, especialmente engorrosos en alguna zona de descenso muy pronunciado, que se hizo bastante incómoda. Abajo, entre montes verdes, divisamos un pueblo. ¿Espinama? El cielo se había cubierto y, aunque la temperatura era agradable, la mayor humedad nos hacía sudar la gota gorda.



A las 17:00 horas, cinco horas después del inicio de nuestra ruta, divisamos la fachada de piedra marrón del Parador, por cuya puerta tendríamos que pasar para ir al coche, que estaba en el aparcamiento del teleférico. Así que ni cortos ni perezosos decidimos hacer directamente el check-in para darnos una reconfortante ducha y descansar un rato en la estupenda habitación que nos dieron en Parador, con terraza y muy buenas vistas del entorno.


MOGROVEJO.

Ya recuperados de la caminata, decidimos aprovechar el resto de la tarde para conocer Mogrovejo, uno de los pueblos más típicos y bonitos de la zona, según nos habían comentado. Y no nos defraudó. Pertenece al municipio de Camaleño, de cuyo casco urbano dista 4 kilómetros, y se encuentra a 10 kilómetros de Potes en la carretera CA-185, en dirección a Fuente Dé. Al ir en sentido contrario, tuvimos que recorrer 14 kilómetros. Aunque el pueblo está en un alto, llegar es muy sencillo puesto que apenas dista un par de kilómetros de la carretera principal. Además, nos pareció que se están haciendo mejoras en los accesos seguramente para favorecer el turismo.


Mogrovejo aparece en los documentos antiguos con el nombre de Luarna y sus habitantes censados no llegan al medio centenar. Es conjunto histórico y fue declarado “Pueblo de Cantabria de 2017” como reconocimiento a su labor de recuperación de la tradición y la cultura popular.


El lugar nos gustó ya al primer vistazo, una postal que muestra las casas de piedra con su torre medieval en el centro, enmarcado todo por un espectacular fondo de montañas, cuyo encanto no mermaban las nubes que ya medio escondían los picos a esa hora de la tarde. Un par de carteles señalaban que estábamos en el pueblo de Heidi, pues aquí se rodó una trilogía de sus películas. No es de extrañar dado el panorama.


Estacionamos el coche en el aparcamiento habilitado. Vimos al menos un restaurante, así que es probable que Mogrovejo esté mucho más concurrido por la mañana, pero a las siete y media de la tarde no había ni media docena de turistas y resultaba muy agradable pasear tranquilamente por sus calles, con casonas de sillares y mampostería, y amplias balconadas, muchas de las cuales se construyeron entre los siglos XVI y XVIII.


Dejando la iglesia parroquial de la Asunción del siglo XVI a nuestras espaldas, subimos la empinada cuesta que conduce a la encantadora torre medieval almenada, que data de 1284 y tiene una casona adosada.


Aunque no se puede acceder a ella (al menos nosotros no pudimos), merece la pena llegar hasta allí para contemplar la preciosa vista que compone el caserío de piedra asentado entre montes verdes y ondulados, un tanto diferente del más agreste que aparece mirando en dirección opuesta. En cualquier caso, otra bonita estampa pese a que la tarde se había tornado bastante oscura, o quizás atraía más precisamente por eso.



Si se va con prisa, el lugar es pequeño y se puede ver en poco tiempo. Sin embargo, gusta regodearse en los rincones y fijarse en los detalles de las casas, rehabilitadas o no, algunas con su propio horno de pan; y las calles donde se exhiben aperos y artilugios propios de otras épocas, como el potrero o cepo para herrar caballos.


Después de esa grata excursión, volvimos al Parador, donde teníamos reserva para cenar esa noche.
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Ver Etapa: FUENTE DÉ Y TELEFÉRICO. EL CABLE-PUERTOS DE ALIVA-FIUENTE DÉ (A PIE). MOGROVEJO.



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  Últimos comentarios al diario  VIAJANDO POR CANTABRIA.
Total comentarios 9  Visualizar todos los comentarios

Avatar de Artemisa23  artemisa23  23/10/2019 16:25   
LANENA69, DCASTELO2, muchas gracias por vuestros comentarios. Intentaré terminar el diario cuanto antes.

Avatar de Marimerpa  marimerpa  24/10/2019 07:44   
¡Qué viaje más apetecible! Tan cerca y tan bonito, una deuda pendiente, a Cantabria solo me he asomado en algunas excursiones desde Asturias. Te voy siguiendo.

Avatar de Artemisa23  artemisa23  25/10/2019 18:44   
Hola, marimerpa. Pues sí, estuvo bien el viaje; conocíamos algunos de los sitios, pero nos gustó repetir. En algún momento te decidirás a hacerlo seguido o a tramos, que todo vale. Estoy deseando acabar el diario, pero tengo muy poco tiempo libre. Gracias por leerlo y puntuarlo.

Avatar de Kipa95  kipa95  02/11/2019 20:05   
Comentario sobre la etapa: CASCADAS DE LAMIÑA (A PIE). BÁRCENA MAYOR. FONTIBRE. JULIOBRIGA.
Artemisa, como sabes me encantan tus diarios, y este no iba a ser menos. Por cercanía, conocemos bastantes zonas de Cantabria, pero una vez más me has vuelto a sorprender, ya que no sabía de Juliobriga ni Retortillo. Muchas gracias por la información.

Avatar de Artemisa23  artemisa23  03/11/2019 21:57   
Muchas gracias por tu comentario, kipa95. Hay bastantes sitios interesantes cerca de Reinosa, como Julobriga, Retortillo, el Centro de Interpretación del Románico, etc. No nos dio tiempo a verlos todos. Tendremos que volver.

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Itinerarios-Rutas Tema: Itinerarios en Cantabria: Más de una semana
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esme88
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Fecha: Jue May 04, 2017 06:48 pm    Título: Re: Itinerarios en Cantabria: 1-2 semanas

En Agosto vamos una semana. Con base en un pueblo a lado del Laredo. Me podeis aconsejar rutas ? Y si podemos ver todo lo mas importante ?
gerardinho
Avatar de Gerardinho
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Jul 20, 2006
Mensajes: 1569

Fecha: Jue May 04, 2017 10:29 pm    Título: Re: Itinerarios en Cantabria: 1-2 semanas

esme88 Escribio:
En Agosto vamos una semana. Con base en un pueblo a lado del Laredo. Me podeis aconsejar rutas ? Y si podemos ver todo lo mas importante ?

Te paso mi respuesta en el siguiente hilo que tiene más vidilla.....

www.losviajeros.com/fo... hp?t=51337
Sercris
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Fecha: Lun Sep 18, 2017 12:02 pm    Título: Re: Viajar a Cantabria: Qué ver y visitar

Hola viajeros, Después del viaje por tierras cántabras os hago un resumen en de nuestra experiencia. Datos generales: viaje de 2 adultos y dos niños de 4 y 6 años durante 12 días, del 17 al 28 de agosto de 2017 con coche propio. Origen cerca de Barcelona- destino Cantabria. Elegimos 2 campos base, una cerca de Potes, en la Vega y otro en un pueblecito cerca de Santander, Mogro. Coste del viaje para 4 personas: -Autopista= 100€ -Alquiler 11 noches apartamentos a través de Airbnb=1000€ -Supermercado= 200€ -Restaurantes (hicimos 6 comidas en restaurante)=200€ -Entradas: Casa del...  Leer más ...
gerardinho
Avatar de Gerardinho
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Jul 20, 2006
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Fecha: Lun Sep 18, 2017 10:35 pm    Título: Re: Viajar a Cantabria: Qué ver y visitar

Excelente aportación de tus vivencias por Cantabria y muy razonables tus comentarios. Gracias y un saludo.
pizarrin01
Avatar de Pizarrin01
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Feb 21, 2011
Mensajes: 97

Fecha: Mar Sep 17, 2019 06:43 pm    Título: Re: Itinerarios en Cantabria: Más de una semana

Buenas viajeros!!una vez más acudo a este gran foro para intentar poner algo de luz en la organización de mi proximo viaje!! Quiero irme de vacaciones con mi chica unos 7/9 días a conocer Cantabria,he estado leyendo en varios foros y subforos por aquí,pero no termino de ver nada claro sobre cómo organizar nuestra ruta,queremos conocer lo máximo posible,pero tampoco pegarnos palizas todos los dias.,que hay que descansar también,y como no conozco nada de allí no se por donde me viene mejor empezar y acabar las vacas,ni dónde buscar alojamientos. Saldríamos de Salamanca el día 21 de...  Leer más ...
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