En media hora sale desde Twizel la excursión, así que a toda prisa nos vamos para allí. 15 minutos después estamos frente a las oficinas que realizan el tour. El aire no ha parado en todo el día, además ahora el tiempo se ha vuelto a enrarecer. Se escapan gotas, aunque no rompe a llover de verdad.
La guía que nos va a acompañar no parece estar por la labor de pasar frio. Así que nos propone retrasar la visita hasta el día siguiente. “No problemo”. Tampoco nos apetece repetir exactamente la misma experiencia que en Queenstown. No obstante llama a la oficina meteorológica de la zona para informase del tiempo para el día siguiente. Y la respuesta es bastante clarificadora. “haz la visita hoy, que mañana va a estar peor”.
Dicho y hecho. Nos montamos en una pequeña furgoneta. Pequeña pero matona, tiene hasta 4x4.
Al ir los dos solos, la guía habla muy despacio, con lo que le entendemos bastante bien ¿?.
Aquí se rodaron las escenas de los campos de Pelennor. Como todas las localizaciones que mostrar están en una misma zona, lo que hacen es llevar un DVD portátil. Así van pasando las escenas y cuando aparece alguna la detienen, y tras verla, nos indica en que parte se rodó. La verdad que esto estaba bien, ya que nos permitía permanecer dentro de la furgoneta, porque hacía un frío de la leche. Nos contó alguna anécdota del rodaje (otra vez conocía casi todas, en fin, es lo que hay).
La primera que nos encontramos es esta.

Fronteras del Reino de Gondor.
Situación: Tras mirar Pippin el Palantir, parte con Gandalf a Minas Tirith. Esta es una de las zonas por las que pasan montados en Sombragris.

Y esta es otra.


Siguiente parada:

A mitad de batalla en las llanuras del Pelennor, a las puertas de Minas Tirith, llega el ejército de Rohan.

Es la misma loma en la que Gandalf se detiene y contempla Minas Tirith, desde otro encuadre.
Y finalmente, llegamos a la hora del show de los frikis.
Allí estábamos nosotros, cuando de la parte trasera de la furgoneta comienza a sacar cascos de los soldados gondoreanos, máscaras de orcos, espadas…
Qué diablos.
Nos hemos cruzado medio mundo para llegar hasta aquí. Hemos pagado una pasta para que nos den este pequeño paseíto… vamos a hacer el friki un rato… pero de verdad.

Soldado gondoreano con la insignia y librea del Rey
Acto seguido nos llevó a una zona elevada. Es la colina desde la que los Rohirrin realizan su ataque en la batalla del Pelennor. Como no podía ser de otra manera, allí tocó la bandera de Rohan y las espadas con la empuñadura en forma de cabeza de caballo. Antes nos ha puesto la escena de la carga. Así que estamos preparados para la acción.

Bandera de Rohan
Salimos al frío. El cielo está nublado como entonces. Pero un leve rayo de sol se escapa por el horizonte. Un rayo de esperanza. Estamos preparados para la batalla.
"Ride now... Ride now... Ride for ruin... and the world's ending!"
Vamos, lo que en castellano viene a ser:
“Cabalgad… cabalgad… cabalgad hacia la desolación y el fin del mundo”
Y con las espadas en alto gritando a pleno pulmón:
DEEEEEEAAAAAATH.


Regresamos hacia mitad de la explanada. En esta zona se grabaron todas las escenas en las que aparecen las llanuras de Pelennor.
En esta primera, Gandalf acudiendo al rescate del destacamento que estaba en Osgiliath comandados por Faramir.

En esta otra el ataque de los rohirrin contra las fuerzas de Mordor.

Pero si pensábamos que todo había concluido, estábamos muy equivocados.
Todavía queda algo más.
Se volvió a la parte posterior de la furgoneta y apareció con una enorme espada. La hoja no era de fuego, pero era inconfundible. La negra espada del Rey Brujo. Y como no podía ser de otro modo. Pasó lo que tenía que pasar. Recreamos el duelo final. La frágil Eowyn frente al despiadado y temible Rey Brujo. Os podéis hacer una idea de a quién le tocó hacer del jefe de los Nazgul.

Abominable imagen del Rey Brujo.

Momento en que la valiente Eowyn acaba con el Rey Brujo

Con esto terminó el tour.

Una imagen para el recuerdo, las espadas de Eowyn y Rey Brujo recortándose contra el horizonte
De vuelta a la campervan nos pusimos en camino. Queríamos avanzar hasta donde pudiéramos.

Anochecer en Twizel

Rumbo sur pues. La noche se nos echó encima. Pero aún así continuamos adelante. Pasamos Omarama, pero decidimos continuar todavía un poco más. En el pueblo giramos hacia el este y tomamos la SH83.
La carretera era bastante buena. En comparación por los andurriales que habíamos recorrido, parecía una autopista. Bien asfaltada, con pocas curvas, amplia, con buen arcén… kilómetros.
No nos cruzamos con casi nadie. Así que íbamos con las largas echadas. De pronto, una fugaz sombra saltó en el arcén hacia el campo. Estaba fuera de la zona alumbrada… pero diría que había sido un conejo.
Me olvidé rápidamente. Cuando de repente un conejo se puso a cruzar la carretera justo delante nuestra.
Clavé los frenos.
El conejo se detuvo, no sé si asustado o curioseando.
No veía manera de no atropellar al conejo. Solté un momento el freno e intenté girar suavemente… eso fue lo que intenté. El resultado fue un brusco volantazo hacia el lado derecho.
Invadimos el carril contrario (suerte que por las carreteras de esta parte del país no suele haber mucho tráfico). Íbamos derechos hacia el arcén.
Otro volantazo hacia el lado contrario. El culo de la campervan que se va para todos los lados. Con la violencia de los giros, se abren las puertas de los armarios y se desparrama por el suelo todo su contenido.
Ahora vamos directos hacia el lado izquierdo, vuelvo a contra volantear y esta vez sí… por fin la campervan me va hacia donde la quiero llevar.
Me detengo en el arcén. Yo estoy bien. Mi mujer está bien… pálida como un cadáver, pero bien. Me doy cuenta que estoy conteniendo la respiración. Suelto el aire despacio…
Miro para atrás. Hay un batiburrillo de cosas revueltas por el suelo, bolsas de comida, cereales del desayuno, guías, libros…
Inspiro profundamente y miro a mi mujer. “Cariño, recuérdame que no volvamos a conducir de noche por estas carreteras, ¿vale?” “Y si no te hago caso, me sacudes con todas tus fuerzas”.
Vuelvo a pensar en el conejo. Lo vi enorme. Vamos, si lo hubiera cazado Gollum, Sam hubiera podido hacer guiso de conejo para todo el destacamento de Faramir.
Vamos a llegar cuanto antes a Oamaru que por esta noche tengo suficiente.
El resto de camino, lo pasé viendo conejos que nos miraban desde el arcén esperando que pasáramos para tirarse sobre nosotros. Uffff, que largo se me hizo ese tramo.
Finalmente llegamos a Oamaru, y nos dirigimos al camping Top 10 (32.4$NZ). Nada del otro mundo. Además está justo al lado de la vía del tren, menos mal que pasaban muy pocos.
Esa noche soñé con millones de conejos asesinos al estilo de “Los Monty Phyton and The Holy Grial” léase, Los Caballeros de la Mesa Cuadrada.
*** NOTAS X ANIVERSARIO ***
El tema de conducir es todo un dilema. Si conduces de noche avanzas camino y puedes aprovechar mejor las horas de luz, pero te pierdes los paisajes. Si conduces de día, ver los paisaje, con riesgo de tener un accidente, pero pierdes horas de poder hacer actividades... otro dilema.
Como todos estos dependen de cada uno de vosotros. En nuestro caso, evitamos conducir de noche por el riesgo de accidentes y por el tema de los paisajes... pero hubo veces que necesitamos ampliar los horarios.
El tema de las visitas guiadas. Si os soy sincero, cuando vi que nos iban a poner partes de la película en un dvd portatil, mientras nos señalaban los lugares por los que pasábamos, me llevé un poco de decepción. Pero pasadas las primeras, me moló bastante el tema. Tenía su gracia. Sobre todo en la zona alta, antes del ataque de los Rohirrin. Vamos, tras el discurso de Theoden, salimos enchufados y con ganas de cargarnos a todos los orcos del mundo mundial



Y continuando con la sinceridad, se me ha puesto la piel de gallina recordando este momento



Así que ahora estoy un poco indeciso. La excursión de Queenstown no me gustó. Sin embargo esta sí. La excursión de Hobbiton no me gustó... Todavía queda alguna excursión más. Así que no puedo valorar del todo este asunto. Pero de momento van 2-1.
Y si has llegado hasta aquí en la etapa, llega el show de los frikis



Esta visita es totalmente prescindible... si no eres un friki de El Señor de los Anillos.
Si en tu despedida te han disfrazado de Aragorn. Si has montado todo tu viaje pensando en las películas, es una excursión inexcusable.
Aquí unos ejemplos del armamento que probamos:



DEEEEEEAAAAAAAATH!!!!!!

Légolas abatiendo a un orco. Siempre termino por los suelos



Y ahora una de anécdotas.
Como comentamos en la etapa, en la Isla Sur tenían problemas con los conejos. Esta llanura no es una excepción. Así que antes de rodar las escenas con los caballo, peinaron toda la zona para tapar las madrigueras de los conejos. Así no hay accidentes con los caballos y animal o persona pudieran resultar heridos.
Por ejemplo, la carga de Faramir y su destacamento para intentar recuperar Osgiliath, es una de las primeras escenas que se grabaron aquí.

La escena del discurso de Theoden, con las montañas de fondo le gustaba mucho a Peter Jackson. Por eso cuando va golpeando las lanzas con su espada pidió a Bernad Hill (actor que da vida a Theoden) que viniera hacia la cámara. Esta es la imagen.

El caso es que el actor es zurdo y realizó la toma cruzando el brazo por delante de su cara. Claro, esto no quedaba bien en la pantalla. Así que tuvo que entrenar a llevar el caballo con la zurda y la espada con la diestra para poder rodar la escena tal cual la pedía Peter.
La zona elevada donde se graba al ejército de Rohan, es bastante pequeña. Así que cuando comienza la carga, entra en acción la magia del cine.
Secuencia: comienza la carga en la zona elevada.

Siguiente toma, primer plano de los actores.

Continúa la secuencia con el ejército cabalgando en la zona llana de abajo.

Y por último otra más. Todos podéis ver a este apuesto y valiente guerrero.

Bien, pues el caso es que efectivamente es valiente... pero es guerrera



Durante el rodaje, llamaron a extras que supieran montar a caballo y tuvieran caballo propio para rodar estas secuencias. Pero no había tantos hombres como necesitaban. Así que contrataron también a mujeres y las maquillaron para la secuencia.
Así que podemos afirmar con rotundidad, que Eowyn no era la única mujer rohirrin que fue a la guerra



Hay más anécdotas... pero creo que ya vale por hoy


