09 / 08 / 2010
Como el coche lo hemos reservado por dos días, esto significa que son 48 horas desde el momento que nos lo entregan. Por eso, como el avión nos sale pronto, decidimos devolver el coche en el aeropuerto.
Tras el desayuno nos ponemos en marcha, que queremos ir con tiempo por si las moscas.
Y lógicamente, las moscas aparecen. Nos metemos por una carretera y tras recorrer varios kilómetros, me doy cuenta que no es la que buscamos.
Media vuelta y para el centro de nuevo.
Llegamos a una rotonda donde creo que tenemos que desviarnos. Pero elijo el carril equivocado.
Vuelta a volver…
Esta vez sí. Vamos por el buen camino. Y llegamos en hora.
El vuelo sale en hora hacia Iguazú… mejor dicho, sale con 10 minutos de adelanto. La compañía que lo realiza es Andes.
Aquí tenemos un pequeño problema con los asientos. Resulta que este vuelo, procede de Córdoba (creo), y los pasajeros que vuelan a Iguazú, no han descendido. Así que cuando subimos nos encontramos a dos personas en nuestro sitio. ‘Buenas, estos son nuestros asientos’ les digo. ‘También son los nuestros’ me contestan enseñándome su billete. ‘Cagüen la leche’ pienso.
Llamo a la azafata y le cuento nuestro problema. Tras hacer alguna consulta, me dice ‘siéntense en cualquier asiento, que hay plazas libres’. ‘Ya, pero si nos sentamos en uno y viene su inquilino, nos tenemos que levantar, ¿no? Tampoco vamos a estar sentándonos y levantándonos todo el rato’
Solución. Esperamos a que entre todo el mundo, y cuando ya no entra nadie más, nos sentamos en el que pillamos.

Vistas de la llegada a Iguazú
En Iguazú, vamos directos al mostrador de taxis. 70AR$ hasta el Sheraton. El taxista, intenta vendernos todas las excursiones habidas y por haber. Pero le decimos que hoy queremos descansar y que mañana ya veremos.
Al pasar por el control de entrada al parque hay que pagar la entrada al mismo (85AR$). Pero si te hospedas en el Sheraton, el resto de días, presentando la llave de la habitación pasas sin pagar entrada.
Nos apañamos en la habitación. En cuanto al hotel… que se puede decir… más bien poco. Está bien, ojo. Pero por la pasta que cuesta, no compensa. Pero claro. Está dentro del parque y tiene vista a las cataratas… es la única razón por la que nos hemos venido a este.

Vistas desde nuestra habitación
Desde el hotel, hay acceso directo al parque, así que nos vamos directos a la zona de restaurantes. Comemos en El Fortín (Buffet libre 80AR$ bebida aparte).
Aquí tenemos contacto con uno de los animales más conocidos del parque, el coatí. Lo más curioso de estos animales es, que cuando ves los primeros, te parás, tomás fotos, te quedás embelesado mirándolos... y al final de la visita por el parque, cuando ves a uno, no le prestás ni atención, ya que verás a millones durante tu paseo.

Coatí
Como todavía hay tiempo, hacemos el circuito superior. La verdad que sorprende la poca gente que nos encontramos. La mayoría de gente, viene a primera hora de la mañana para aprovechar todo el día. Y para esta hora, es cuando comienzan a marcharse.
Unas pasarelas, van llevándote sobre los saltos. Muy bien. No hay mucho agua, pero aún así, son impactantes. Justo en frente nuestra, está la Isla San Martín. Y hay gente en sus miradores. A ver si mañana podemos ver nosotros las cascadas desde esa panorámica.


Regresamos y decidimos acercarnos a la Garganta del Diablo. Para acceder a esta, tienes que coger… digo, agarrar el tren. Pillamos el último y al llegar allí nos dicen que a las 17:15 parte el de vuelta.
Unas pasarelas te llevan sobre el río. Y finalmente desembocas en la garganta. No puedo decir más. La sensación, la visión, el sonido… no sé, todo, es indescriptible. Hay que estar allí. No tengo palabras para poder describirlo.



Los encargados del parque nos indican que es hora de regresar. Desandamos el tramo de pasarelas y agarramos el tren. En la estación Cataratas, descendemos y vamos andando hasta el hotel.
Cenamos en el mismo (226AR$) Muy caro y la comida lo justito. El único aliciente, que tuvimos la cena amenizada por un tío tocando el arpa.
Subimos a la habitación. Pero antes de dormir, me siento en la terraza y allí contemplo la oscuridad donde está la catarata. El suave ronroneo del agua cayendo es audible desde la distancia y me traslada a otro tiempo, a otro lugar, lejos de allí y me dejo llevar.
10/08/2010
Nos levantamos y contemplamos entusiasmados la vista de las cataratas mientras nos desperezamos.
Hoy la propuesta que tenemos en mente es recorrer el lado brasileño de las cataratas. Los colectivos que llevan a Puerto Iguazú comienzan a funcionar a partir de las 7:20. Nosotros agarramos el de las 8:00 (5AR$). Pasan cada 20 minutos.
Vamos solos… mmmmmm… esto me da que pensar.
Al llegar a la terminal de ómnibus, buscamos empresas para cruzar al lado brasileño. La empresa que realiza el cruce es Cruceros del Norte y el resto venden pasajes en estos autobuses. En todos el precio es el mismo (45AR$) y los horarios también. Ahora compruebo por qué hemos venido solos en el colectivo. Los horarios son 8:20, 10:20 y 12:20. Siendo los regresos a las 13:00 y a las 17:00. Es decir, hemos perdido el primer bus. Si vais a tomar este servicio, tened presente estos horarios.
A las 10:20 salimos para el lado brasileño de las cataratas. Este servicio lleva directo hasta allí. Otra opción sería tomar un colectivo hasta Foz do Iguazú, y desde allí otro a las cataratas. Nosotros nos decidimos por la primera opción por ser más directa. A mitad de recorrido, se cruza la aduana y hay que bajar para que te echen el sello de salida de Argentina y el de entrada a Brasil. Pero tenemos suerte y no hay mucha gente.
A las 11:00 llegamos a la puerta del Parque Nacional Cataratas del lado brasileño. Hacemos los trámites de ingreso (85AR$) y agarramos el bus interno del parque. A eso de las 11:15 estamos al comienzo de las pasarelas. Esto implica, que si queremos agarrar el ómnibus de las 13:00, tenemos algo más de una hora para visitar este lado.
Poco puedo añadir al paseo que dimos por allí. Este lado, a diferencia del argentino, ofrece una vista panorámica de las cataratas. No sientes la fuerza del agua bajo tus pies, pero a cambio aprecias en toda su inmensidad los saltos de agua.
No fuimos excesivamente rápido, pero para mi gusto, demasiado. En fin, es el precio que tenemos que pagar.





A las 13:00 puntualmente estamos montados en el ómnibus de vuelta y partimos de regreso a Puerto Iguazú. Tramite de nuevo para volver a ingresar a Argentina.
Allí nos vamos a comer a Parrilla Charo (86AR$). Muy bien.

Pasamos por una tienda y nos pillamos unas cervezas. Barba roja se llaman. Como hay tres variedades diferentes, me llevo las tres para degustarlas.
Y tomamos unas hamburguesas para llevar de un pequeño restaurante de comidas rápidas que hay frente a la estación de ómnibus. Tres Hamburguesas enormes (60AR$).
De vuelta al hotel, regresamos al parque. Hoy realizamos el circuito inferior. Hay también poca gente. Por lo tanto, podemos demorarnos lo que queremos para tomar fotos y demás.


Decidimos dejar la aventura náutica y la Isla San Martín para mañana, ya que tenemos todo la mañana. Y hoy nos demoramos tranquilamente por las pasarelas.
Cenamos las hamburguesas (buenísimas) con las cataratas como telón de fondo.

11/08/2010

Amanecer en Iguazú
Hoy nos vamos directos al circuito inferior. No hay nadie. Recorrer las pasarelas sin nadie a tu alrededor es un lujo. Una gozada.

Me da la impresión que hoy hay más agua que los días pasados. Al llegar al puesto de la empresa que realiza el bautizo acuático, confirma mis sospechas. El nivel del agua ha crecido mucho, lo que hace imposible el cruce a la Isla San Martín. La hemos liado. Hemos tenido la ocasión de realizar esta visita los dos días anteriores, y siempre la hemos retrasado por unas u otras razones, y ahora mira… nos hemos quedado sin esta visita.

Tarifas de las actividades en Agosto '10
A las 10:15 comienza la aventura náutica (100AR$). Te montan en una barca y nos dan un breve paseo por el río hacia los rápidos de Garganta del Diablo. Desde allí, media vuelta y hacia los saltos anteriores. La barca se acerca de tal forma que la bruma que levanta el agua al caer nos deja completamente empapados.

Hace dos aproximaciones y se da la vuelta.
Las barcas que vimos el día anterior las metían más dentro de la cascada y en más ocasiones. Pienso que puede ser debido a la cantidad de agua que lo hará peligroso.
En su lugar, volvemos a ascender hacia Garganta del Diablo y nos meten debajo de las cascadas pequeñitas que allí hay. Con esto se acaba el paseo en barquita.
Nos acercamos hasta estación cataratas, pero una marabunta de gente nos hace replantearnos hacer una última visita a la Garganta del Diablo.
Así que nos vamos hacia la entrada del parque dispuestos a realizar una parte del Sendero Macuco.
Al llegar allí, en un stand de información nos preguntan si vamos a comer en el parque y nos dan un descuento para el restaurante La Selva. En lugar de los 80AR$ que cuesta el menú (es tenedor libre), con el descuento te sale por 55AR$.
Nos adentramos en el sendero Macuco. Es un paseíto por medio del bosque. Lo más interesante está al final. Llegas al Salto Arrechea. Primero desde un balcón contemplas el salto desde arriba. Si continúas el paseo, bajas hasta el pie de la cascada donde hay una poza que con buen tiempo puedes darte un baño.
Es un sendero que no es muy conocido. Pero a pesar de ello, y pensando encontrarnos solos allí, nos encontramos bastante gente. Un par de excursiones de jóvenes y más gente por libre.
Por falta de tiempo, nos tenemos que dar la vuelta al llegar al balcón superior.

Salto Arrechea
De regreso, contemplamos a una manada de monos jugar en las copas de los árboles.

Al llegar a la carretera, en lugar de seguir hacia la entrada del parque, giramos a nuestra izquierda y vamos hacia la entrada del Sheraton, que desde aquí queda a 5 minutos de paseo.
Agarramos otro taxi y vamos rumbo al aeropuerto (70AR$).
Volamos a aeroparque donde nos reunimos con Casillo’s Mum que viene de Santa Fe. El vuela ha salido con media hora de retraso, pero eso ya lo considero salir en hora.
A su llegada tomamos un remis (61AR$) al centro. Hacemos noche en el Gran Hotel Argentino(366.6AR$), en plena Avenida 9 de julio. Está a un par de cuadras del Obelisco. Así que la ubicación es muy buena. El hotel en general está muy bien. Es un departamento con dos habitaciones y dos baños.
Tras dejar las maletas y reservar un remis para mañana (60AR$), que toca madrugar, nos vamos en búsqueda de La Casona, lugar elegido para celebrar la quedada porteña, con los compañeros del foro sudamericano.
No tengo el teléfono de nadie. No conozco a nadie por el nombre, simplemente los Nick del foro. Pero bueno, cuando lleguemos veremos que sucede.
Al llegar al restaurante, busco un grupo bastante numeroso de gente, pero no veo a nadie. Varias parejas, mesas con 3 y 4 personas. Lo que sí que veo es una mesa larga, pero está vacía. Y pienso que puede ser la nuestra. Viene un camarero y le pregunto, si hay una reserva para un grupo de unas 15 o 20 personas… y me dice que sí, pero que todavía no ha venido nadie.
Nos ubicamos en la mesa y cuando nos estamos planteando si tomar algo o no, se acercan tres personas. Los miro, pero no sé si son o no. Al final resultan ser el maestro de ceremonias Lualpa, Nusky y esposo Chema. Bueno, tras las presentaciones de rigor, comienzan a llegar más compañeros. Pizpireta y su amiga Paula. Alimar y su hija, Alimar jr. Poco a poco, nos vamos juntando todos. Mientras esperamos al resto de comensales, las cervecitas comienzan a correr. Daniel el viajero, con su esposa y su hijo Matías, uno de los viajeros más jóvenes. Y finalmente y para cerrar la mesa, aparecen Guilledom y el Gran Jefe Pacha.
Y ya estamos todos.
La cena discurre entre pizzas, cervezas y comentarios de viajes. Los más habituales los relacionados con el que nos ocupa a los foráneos. Donde hemos estado, consejos, sugerencias, a donde vamos…
Al día siguiente, nosotros a las 5:00 nos levantamos para tomar nuestro vuelo. El resto de porteños, tienen que trabajar, así que se levanta la sesión temprano.
Solo puedo decir, que nunca me había sentido tan cómodo y a gusto entre “des” conocidos. Y que se me hizo tremendamente corta nuestra reunión. Gustosamente hubiera alargado la quedada ya que las conversaciones daban para mucho más.
Un gran placer formar parte de esta primera quedada porteña.

Foto para el recuerdo





