El desayuno en este hotel es como siempre: tostadas y café malo. Una vez más hemos dormido mal por el ruido del aire acondicionado. En nuestro próximo viaje a la India no olvidaremos unos tapones para los oídos.
Vamos a ver el Palacio de la Ciudad. Es espectacular. De los más grandes que hemos visto. Está muy bien cuidado y tiene muchísimas salas y patios.
En los jardines de la entrada están grabando una peli.

Los salones y alcobas del marajá tienen unos detalles en cristal y piedras muy bonitos.

Y desde los patios más altos de este palacio tienes unas muy buenas vistas el Palacio del Lago.

Hoy la ciudad está más tranquila que ayer, en cuanto a tráfico. Desde luego es, sin duda, la ciudad más limpia de las que hemos estado.
Queremos ver el parque Neru, en mitad del lago Father Sagar. Cogemos un ricksahw por 40 rupias. Cuando estamos llegando, el coductor (que era un chavalín) nos dice que el parque está cerrado y que, si queremos, un amigo suyo nos puede enseñar cosas. Le decimos que no queremos nada y que nos deje allí mismo. Le damos 50 rupias y nos bajamos con un cabreo... Nos la ha colado bien y no hemos sabido reaccionar. Qué rabia da que te engañen así.
Nos deja en la entrada de un parque pero hay que pagar, así que decidimos andar un poco para ver si encontramos otro parque que nos recomendó Ikram. Al final no lo encontramos y cogemos un ricksahw para ir a comer.
El restaurante al que vamos, el Savage Garden, es muy bueno. El local es muy bonito y la comida muy buena.
Por la tarde, vamos de compras. José es el que regatea porque yo eso no lo llevo muy bien. Descubrimos que el mejor regateo es irte de la tienda. Salen a buscarte y te lo venden por el último precio que dijiste tú.
Luego nos vamos a dar un paseo por el lago. Vemos gente bañándose en los gats y lavando la ropa. Hay unas vistas preciosas.


Mientras estamos cenando, oímos música y rezos en un gran templo jainista que hay cerca. Ikram nos dijo que hoy se conmemora la quema de una mezquita por los hindúes.
Mañana cogemos un avión para ir a Bangalore y, de allí, a Anantapur. Una vez terminado el viaje por Rajastán, podemos decir que el viaje ha merecido la pena. A pesar de que hay cosas malas, ha sido más fácil y mejor de lo que esperábamos.
Nos lo hemos pasado mejor a partir de Jaisalmer. Seguramente sea porque hemos estado en ciudades más tranquilas y porque necesitas 3 o 4 días para empezar a sentirte cómodo y disfrutar. Aunque ya os digo que, en ningún momento nos hemos sentido mal o nos ha parecido un viaje duro. Todo lo contrario. Ahora nos da pena dejar Rajastán y nos gustaría volver a alguno de los primeros sitios (como Jaipur) porque sabemos que ahora pasearíamos tranquilamente por mitad del caos y disfrutaríamos más de la ciudad.
Bueno, una excusa perfecta para volver a la India