DIA 5 NIAGARA
Salimos de Manhattan en torno a las 5,00 a.m. rumbo Niagara Falls. A esa hora las calles estaban desiertas.
Fuimos sin GPS y el trayecto de ida resultó ser bastante sencillo. Dirección 80 oeste, 380 y 81 norte, 86 oeste, 390 norte y 90 oeste hasta llegar al destino.
Nos alojamos en el hotel: Days inn Niagara Falls. Nos sorprendió gratamente ya que fue uno de los hoteles que más barato nos costó: 45€ la habitación, estaba limpio y resultó bastante comodo. Si bien está retirado de las Cataratas, como a unos 10 kms, para el planning que habíamos ideado estaba muy bien.
Comimos en un “subway” cercano (no había muchos más restaurantes en la zona).
En esta primera tarde en Niágara Falls pensamos acudir directamente al lado canadiense.
Las vistas desde este lado son impresionantes. Mejores que las del americano pero para nosotros las atracciones relacionadas con las cataratas son menos divertidas.

Aparcar es una odisea. Hay un parking pegado al paseo nada más pasar las cataratas. Creo recordar que nos costó unos 20$ la tarde. Es mejor no complicarse la vida porque puedes perder un montón de tiempo intentando encontrar un aparcamiento.
Paseamos un rato por el paseo y las caras eran alucinantes… El sueño de una luna de miel en Niágara, cumplida para algunos...




En el centro de visitantes hay algunas atracciones (proyecciones de películas, exposiciones, etc…). Las más conocidas son “Journey behind the falls” y el “Maid of the mist”.
“Journey behind the falls” para nosotros no es una maravilla. Tampoco es excesivamente cara. Creo recordar que costaba menos de 10$. Te ponen un impermeable y te bajan en un ascensor hacia un pasillo que tiene unas ventanas situadas justo detrás de la catarata y por las no ves nada salvo niebla y caer agua de manera impresionante. Al final del pasilllo hay un observatorio con una terraza donde puedes asomarte. Sales hasta con la ropa interior chorreando. En alguna de estas fotos se puede ver la terraza.

El “Maid of the mist” es el barco que te traslada lo más cerca posible a las cataratas. Nosotros no montamos ese día porque íbamos a montar la mañana siguiente en el lado americano.


Paseamos un rato por el parque Reina Victoria y merendamos tranquilamente disfrutando de las vistas.
El paseo esta lleno de puestos ambulantes de perritos, helados, etc… Así sin darnos cuenta atardeció.
Decidimos cenar en uno de los restaurantes que tienen terraza con vista directa a las cataratas. Comida americana a un precio no demasiado excesivo, teniendo en cuenta el lugar donde estábamos.

Al rato de estar sentados encendieron las luces y las cataratas se iluminaron. Es chulísimo.

Acabamos sentados en el parque viendo los fuegos artificiales con las cataratas iluminadas de fondo.

Ya cansados montamos en nuestra “furgo” y volvimos al hotel.