DIA 6 NIAGARA
Nos levantamos sin prisa y almorzamos en el hotel. En el precio de la habitación se incluía un pequeño desayuno buffet que no estaba del todo mal. Tenían varios tipos de pan, fruta, bollería, zumos, cafés, leche, embutido y poco más...
Nos dirigimos a Niagara Falls. Este día, visitaríamos el lado americano.
Aparcamos en la zona de visitantes, no había demasiado jaleo todavía cuando llegamos.
Como habíamos traído ropa de cambio pero no zapatillas, decidimos ir primero hacia la atracción "Cave of wind" ya que te dan un chubasquero de plástico y unas chanclas que te pueden venir bien más tarde para montar en el barco "Maid of the mist".
El camino es un paseo agradable viendo la fuerza de los rápidos, por un parque bastante cuidado.

La atracción está en una especie de islita en mitad del río, muy cerca de las cataratas...El precio creo que es de 12$ más o menos.


Entramos a una especie de vestuarios y allí nos dieron las chanclas (que una vez utilizadas se pueden entregar y se supone son envíadas a organizaciones benéficas del tercer mundo, lo cual es un detalle), el poncho y unas bolsas para guardar los objetos personales delicados.

Después nos bajaron en un ascensor y empezó la visita por unos pasadizos de madera que discurren pegados a las cataratas. La experiencia genial, mi hijo mayor se tronchaba de la risa debajo del último chorro. Salimos empapados como no podía ser de otra manera.


Después bajamos a ver un mirador que está situado a la derecha de la atracción y volvimos a la zona del centro de visitantes donde está la torre de observación a la que no subimos.



Sí entramos en la base de esta torre, una especie de puente que se interna un poco en el río y que se incluye en la entrada al "Maid of the mist".


Nuevamente un ascensor te baja hacía un muelle donde esperas a que el barco te recoja. También te dán un chubasquero como en el resto de atracciones y el precio es similar.
No tuvimos que esperar demasiado. El paseo es una gozada. Te sientes como una hormiga entre semejante maravilla. Una pena no poder tirar fotos en la base de la catarata... Hay que tener mucho cuidado con las camaras. La mía se mojó levemente aún con protector de lluvia. Asi que a guardar en un sitio seguro.


Este era el lado americano. A continuación el canadiense.

Cuando salimos, fuímos a un kioskillo que había en el centro de visitantes a comer... y después rumbo a Nueva York.
El viaje de regreso fue una odisea. En vez de volver por donde vinimos, mi marido siguió la dirección de un cartel que se suponía llevaba a la ciudad y nos perdimos. No es que nos retrasaramos demasiado en la ruta pero los caminos eran horribles por carreteras secundarias y atravesando pueblitos que yo creo no aparecían ni en los mapas.
A las 21,00 o así paramos en uno de estos pueblitos a comer una pizza y cuando ibámos a salir del mismo no sabíamos por dónde teníamos que ir... Y comenzó nuestra tortura. Mi marido y yo bajamos a preguntar y mi chiquitajo que dice que se hace pis... Mi suegra la mujer, para que no se lo hiciera encima le baja del coche y le pone a hacerlo entre la rueda de la furgoneta y unos matorrales que había en el arcén.
De repente vemos que unos focos nos enchufan y empezamos a oir sirenas... Un coche patrulla se para a nuestro lado y un policia con una cara de mala leche increible empieza a dar unas voces desmesuradas... Mi marido y yo nos acercamos, y él nos manda subir al coche. Deja al niño y mi suegra fuera.
Como ella no habla ni papa de inglés tiene que bajar mi marido. Le explica que es un niño pequeño que iba dormido y no se podía aguantar... Que en España no es habitual, pero si un niño se hace pis pués se le pone a mear en cualquier sitio más o menos adecuado (todo esto con nuestro inglés... ) y él venga a decirnos: "Mucho malo, poco bueno"... 45 minutos y no es broma nos tuvo allí echándonos la bronca, viendo a los críos echos polvo, medio dormidos... vamos que se quedaría agusto el hijo de su madre...
Yo desde luego me cagué en toda su familia (por lo bajinis, claro, hubo un momento que pensamos que nos llevaban a la cárcel, de como se puso el menda)... Con lo majos que son los americanos en general, nos tocó el premio.
Este fue nuestro segundo y último incidente del viaje, por suerte... El primero no sé si os lo he contado se produjo el día que fuímos a la estatua de la Libertad. Un ferry atracó al lado del que ibamos a tomar nosotros y levanto una ola tremenda, que yo creo que ni los trabajadores se esperaban. Mi madre y mi hijo mayor, acababan de entrar en el interior del ferry. Mis suegros con mi hijo pequeño en brazos y yo acabamos de cruzar la pasarela y a mi marido le pillo en la misma.
Los chicos del barco se tiraron encima de mis suegros porque creían que se iban al agua y yo al intentar sujetarlos me caí al suelo. También uno de los chicos que trabajaba allí salto encima mía. El barco se torció tanto que la gente que iba dentro de la cabina del ferry se movió con los asientos y se quedó sentada en mitad del cuarto. Había gente gritando, llorando...
Mi marido y mi padre fueron los que peor lo pasaron. Mi padre pudo bajar de la pasarela a tierra, pero mi marido se quedo colgando literalmente de las cuerdas. Menos mal, que nosotros habíamos subido porque si llega a ser mi suegra con el niño en brazos... En fin, mejor no pensarlo, todo salió bien, y no hubo más anécdotas desagradables en todo el viaje.
Después de nuestra odisea llegamos a New Yersey. El hotel dónde iban a quedarse todos menos mi marido y yo estaba muy cerca de Newark. El Newark Garden Inn, también bastante decente y baratito (unos 40€). Nosotros volveríamos a Manhattan a por el equipaje que dejamos en el hotel "Millenium Broadway", ya que no nos llevamos las maletas, sólo las mochilas con un par de cambios, y a pasar nuestra última noche allí...
Al día siguiente tomaríamos un vuelo en Newark que nos llevaría a Jackson Hole y al maravilloso parque Nacional Yellowstone.