La última mañana en Myvatn amanecía relativamente despejada, en principio nos dirigíamos a Husavik, pero decidimos probar suerte una última vez en Krafla, más concretamente en los campos de lava de Leirhnjukur, no nos lo queríamos perder y si, a la última va la vencida.
Estaba nublado y llovía un poco, pero ni mucho menos la niebla que habíamos visto los días anteriores y que hacían imposible andar por allí.
-----
-----
-----
La ruta que recorre la zona (Rhotter nº31) discurre entre solfataras, cráteres y campos de lava por alrededor de unas dos horas. Trazas de niebla hacían que pareciera que cráteres y lava aun humearan. Lástima que por culpa de la lluvia no pudiésemos parar mucho más a disfrutar del paisaje volcánico que era más que impresionante.
-----
-----
-----
-----
Dejamos la zona del lago y nos dirigimos a Goðafoss, otra impresionante cascada con una caída de unos 12 metros y una de las últimas grandes cascadas que vimos.
-----
-----
-----
Desde allí continuamos dirección Husavik, que como ya dije anteriormente lo habíamos planeado al revés, pues yendo primero a Husavik hubiéramos ganado tiempo.
De Husavik esperábamos algo más de lo que había, el pueblo es muy pequeño y, aunque está en una zona bonita, en si no tiene muchos atractivos. Dedicamos la tarde a pasear por el puerto y a visitar el museo de ballenas, que resultó bastante interesante, tienen un montón de información acerca de ellas además de una buena colección de esqueletos.
-----
-----
-----