Este nuevo día en la Sin City venía cargado de visitas a diferentes hoteles de la ciudad y la recogida de Miguel en el Aeropuerto a eso de las 20:30h, con la única obligación de recabar información acerca de los tours que partían para el Grand Canyon, y decidirnos finalmente por la forma en que lo veríamos.
La ciudad de Las Vegas de día pierde la mayoría de su glamour, y pocos de los hoteles tan espectacularmente iluminados conservan la clase que parece conferirles la noche. Las dos zonas importantes de la ciudad son la que vimos el día anterior por la noche (Fremont St) y la famosa calle de los casinos y hoteles, que se llama Las Vegas Blvd., o simplemente la Strip.
Nuestra pretensión era entrar en la mayoría de los hoteles y casinos y poder ver algunos de los espectáculos gratuitos que ofrecían en ellos, aparte de ya llevar contratado desde Madrid uno de los múltiples espectáculos del Cirque du Soleil que exhibían en muchos de los hoteles principales. De entre todos esos espectáculos (K, O, Love, Zumanity, etc…) nos decidimos por Le Rève, en el imponente hotel Wynn, y como ya veréis más adelante, salimos entusiasmados (con razón mucha gente dice que es el más recomendable).
Nos habíamos organizado de manera que antes de ir a la excursión del Grand Canyon, pudiéramos visitar todos los hoteles de la parte sur de la Strip, ya que el Excalibur está por esa zona, y, al volver, y desde el hotel Imperial Palace, visitáramos los de la parte Norte, así que, teníamos mucho camino por delante.
Empezamos, pues, por el hotel Bally’s, que nos dejó bastante impresionados al ver cómo predominaba una clientela bastante mayor que paseaba de un lugar a otro del casino y se dejaba los cuartos sin ningún pudor. La entrada al hotel es una cinta mecánica techada bajo un toldo que facilita la llegada hasta la Strip. Aquí os dejo una foto del hotel, pero esa calle que veis no es la Strip, sino una perpendicular a ella.

Un inciso: aunque conducir por Las Vegas pueda resultar algo lioso al principio, lo que es una gozada son los parkings. Siempre situados en la parte posterior de los hoteles, lo único que tenéis que buscar es el cartel de ‘Self Parking’ y no confundiros con el de ‘Valet Parking’ que es para hacer el check-in del hotel. Los primeros son gratuitos y permiten moveros de zona en zona de manera sencilla y bastante rápida frente a lo que se pudiera pensar.
De este hotel, y cruzando por un puente, accedéis enseguida al hotel Flamingo, con sus famosos jardines y parques interiores, donde tienen peces de colores enormes y, por supuesto, multitud de flamencos rosas. Además este hotel parece que pudo haber sido construido por un capo de la mafia de la época, antes de la llegada de las grandes compañías hoteleras, y desde luego, eso bien se nota en los neones de la puerta que por momentos te dejan cegato...
Los jardines del hotel son espectaculares: cascadas, toboganes de agua, fuentes y un montón de palmeras y árboles frutales y en sí el hotel, no siendo seguramente de los más caros, parece que tiene alta calidad y una ubicación inmejorable en mitad de la Strip. Posiblemente sea de los mejores en calidad-precio y mejor aún por su posición.


Desde ese lado de la calle podíamos apreciar el suntuoso Caesar’s Palace, con sus millones de habitaciones repartidas en muchos edificios, además de sus jardines con estatuas grecorromanas, fuentes famosas, las tiendas del foro, y cómo no, el Coliseo. Pero de él ya hablaremos más adelante con la visita por dentro.

Al lado suyo, se ve toda la zona del Civic Centre, con los centros de convenciones y los hoteles más lujosos (Aria y Vdara entre ellos) en un ambiente que parece el de los centros financieros de las grandes ciudades.

Retrocediendo nuestros pasos, fuimos a ver el Planet Hollywood, del que tanta gente nos había hablado. Nuestra opinión del mismo fue que el hotel está muy bien situado aunque su entrada sea difícil de encontrar en un principio, y dispone de tal cantidad de tiendas que al final parece que te encuentres en un centro comercial. Por los precios que vimos resultaba algo más caro que otros cercanos y si bien tiene una ambientación bastante conseguida con calles que simulan un pueblecito tunecino con el techo simulando el cielo, no nos terminó de convencer la cantidad de pasillos y plazas que tenías que recorrer para llegar a cualquier lado.
Quisimos ver el espectáculo de una fuente que había dentro y, siguiendo unas malas indicaciones que nos dio un empleado, llegamos tarde y apenas pudimos ver el final…
Tocaba llenar el estómago y se nos antojaba comer una hamburguesa en condiciones y no lo que habíamos probado la noche anterior. Tampoco es que fuéramos a ir a un Steak House (cosa que nos reservamos para hacer con Miguel), pero probamos las de la cadena de Johnny Rockets y resultaron ser bastante decentes.
Por la tarde hicimos un nuevo tour de hoteles empezando por el hotel Rio, que ya queda fuera de la zona de la Strip y al otro lado de la autopista interestatal 15. No sé si sería por la hora (las 16:00 aproximadamente) pero estaba inusualmente vacío. De hecho, pudimos sacar fotos del casino sin llevarnos la bronca de ningún empleado. En principio, está prohibido hacer fotos dentro de los casinos con el fin de preservar la intimidad de los jugadores.


En este hotel vimos por primera vez una tienda para mitómanos, con fotografías y objetos de famosos, con sus firmas y dedicatorias, que llegan a valer miles de dólares.
Aquí veis un ejemplo con las fotos de Frank Sinatra, Dean Martin y Sammy Davis Jr. entre otros.

Desde aquí y por cuestión de cercanía nos vimos obligados a pasar por el hotel The Palms, para ver otro nuevo estilo de glamour, pero lo que nos llevamos fue una interesante cuenta de unos 7€ al cambio por una simple botellita de agua mineral de las pequeñas… Dicho esto, aclaro que en toda la Sin City los alojamientos en hoteles resultan de lo más barato y tentador del mundo, y donde realmente meten la clavada es en los restaurantes, casinos y pequeñas consumiciones que nadie podemos evitar sobre todo cuando pega fuerte el Sol o te llega el calor de los watios de todos los carteles de la ciudad.
Después del robo y ya mirando el reloj para ir a recoger a Miguel al aeropuerto, decidimos hacer unas rápidas incursiones en el Civic Centre con sus hoteles de mega-lujazo como son el Aria y el Vdara. Estos dos hoteles-casinos, con su inconfundible aire vanguardista y del mundo de los negocios, acogen habitualmente exposiciones y conferencias y no son aptos para bolsillos ‘medios’. Entre todos estos edificios de cristales hay una plaza con una curiosa estatua de arte moderno formada por decenas de canoas empotradas unas con otras.

Ya de vuelta hacia el hotel aún pudimos entrar al hotel Montecarlo, que no resulta ni la mitad de espectacular que todos sus adyacentes, pero seguramente tenga una buena oferta de alojamiento y una interesante posición en la Strip, por lo que puede ser una opción práctica para alojarse y así tener a tiro la zona sur de esta calle.

Y por fin, había llegado la hora de recibir los refuerzos! Con gran entusiasmo nos dirigimos al Aeropuerto a recoger al tercer aventurero que llegaba con todas las ganas de comerse la ciudad y el país en sí… Otra cosa curiosa es que, al llegar al Aeropuerto, pensamos en ir a llegadas para esperar a que saliera de recoger su maleta, pero no hay sala de llegadas. De hecho, pudimos entrar hasta la propia sala de recogida de equipajes y saludarle allí dentro (él se quedó flipado, claro) y es que tanta seguridad americana, para que luego venga cualquiera de fuera y te robe tu maleta de la cinta… debe ser que ese Aeropuerto en concreto tenía mala reputación por el nombre (Mc Carran).
Después de un relato de toda la historia hasta el momento y de ponerle al día de la situación, fuimos al hotel y aprovechamos a llevar a una pareja que Miguel había conocido en el avión hasta su hotel, quedando alucinados de cómo controlábamos ya el cotarro y muy agradecidos por tal favor.
Además de con energías renovadas, Miguel trajo un cargamento más de CDs temáticos para nuestras largas travesías por carretera, y después de recorrer la Strip escuchando a Elvis y Tom Jones dándolo todo, ninguno pudimos resistirnos a contagiarnos ya del ambiente de Las Vegas y bajamos a probar suerte en el casino y a degustar (algunos) el sabor de las ganancias en el juego.

Aparte de enseñarle el hotel Luxor donde habíamos estado la primera noche, nos acercamos al Mandalay Bay, uno de los hoteles con más clase, y que además es el primero que te encuentras entrando por la Strip desde el sur. Este hotel está ambientado en los países del sureste asiático y además de las impresionantes vistas de su hall y salones, guarda un acuario de tiburones y una terraza en la azotea que os recomendamos no os la perdáis porque podréis divisar la parte sur de esta ciudad y el Aeropuerto enfrente. En realidad el hotel son dos edificios y cada uno con su azotea y su glamour…

Aún para terminar el día y para celebrar las pocas ganancias, fuimos a la discoteca LAX (del Luxor) bailando con David Guetta y Beyoncé hasta caer rendidos... el día había acabado a lo grande: ya estábamos por fin los tres, e incluso dos de ellos ya habían saboreado una breve pero intensa victoria a las tragaperras y nuestro viaje no había hecho más que empezar…