Tras aterrizar el 29 en Miami y después de pasar los controles de rigor en el aeropuerto nos dirigimos al nuevo centro de alquiler de vehículos del aeropuerto donde están todas las compañías juntas así como los coches en el mismo edificio con lo que resulta mucho más práctico. Lo único que has de hacer al bajar de shuttle es buscar el mostrador de la compañía con la que has alquilado y de ahí el coche en la planta inferior mediante unas escaleras mecánicas que es realmente el parking donde lo recoges y devuelves. En esta ocasión reservamos un Sebring pero nos ofrecieron por el mismo precio un Charger ya que no disponían de ningún coche de esa categoría en el momento de la recogida. Hasta pudimos elegir entre 3 de colores diferentes. También contratamos la tarifa plana de peajes prepagados por unos 40 $ lo cual recomiendo “sí o sí” puesto que en Florida muchos de los peajes están colocados sin barrera ni taquillas, tan sólo con cámaras fotográficas y lector de matrículas o dispositivos con lo que se hace prácticamente imposible pararte en mitad de la autopista o salir de la misma puesto que a las salidas el sistema es el mismo. Una vez dentro del coche nos dirigimos al hotel que habíamos reservado cerca del aeropuerto. Llegamos cerca de las 19 horas y de ahí tras acomodarnos fuimos al centro comercial “Dolphin Mall” que se encontraba muy cerca de donde nos encontrábamos. Además el hotel tenía servicio de shuttle hasta este mall lo cual nos vino de perlas.
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Estuvimos dando una vuelta y comprobando precios y tengo que decir que habían unas cuantas tiendas muy grandes en tamaño las cuales tenían ropa de marcas americanas con precios muy bajos. Aquí empecé a darme cuenta que ir a un outlet quizá no tenga ya tanto sentido como antes… Lo único que hay que hacer es entretenerse en ver más ropa quizá que en un outlet de descuento pero seguro que encuentras siempre algo interesante ya que estas tiendas compran directamente de fábrica grandes cantidades. Estuvimos cenando en una hamburguesería para a continuación volver en el shuttle al hotel y de ahí a la cama puesto que el cansancio y sueño acumulados hacía rato empezaban a notarse.
Al día siguiente nos dirigimos al hotel que habíamos reservado en South Miami Beach (Hotel New Clinton) el mismo en el que estuvimos la vez anterior que estuvimos por estas tierras. Pudimos comprobar que el hotel está en el mismo sitio.
y en nada llegamos a él. Tras el check in y acomodo en la habitación fuimos a darnos un bañito en la playa cercana al hotel. He de decir que el agua estaba demasiado caliente para mi gusto y eso que yo huyo del agua fría…
Al día siguiente nos dirigimos al hotel que habíamos reservado en South Miami Beach (Hotel New Clinton) el mismo en el que estuvimos la vez anterior que estuvimos por estas tierras. Pudimos comprobar que el hotel está en el mismo sitio.
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Tras volver al hotel y después de ducharnos nos pusimos en contacto con nuestro amigo y forero también Jp177 para vernos y así conocernos personalmente. Con él estuvimos comiendo en un restaurante cubano donde todo lo que probamos estuvo exquisito, desde los entrantes hasta el café, y en raciones realmente muy abundantes. Tal es así que si no recuerdo mal ninguno nos pudimos acabar ningún plato.
Por la tarde y con una alta temperatura unida a la humedad propia del ambiente, nuestro anfitrión nos propuso ver un palacio de estilo europeo. Villa Vizcaya de nombre. Fue la residencia de invierno del señor James Deering y fue construida entre 1914 y 1916, siguiendo la tendencia propia del estilo de mansiones europeas aunque su diseño fue adaptado a las exigencias del clima subtropical del sur de la Florida. Realmente fue un acierto dirigirnos allí puesto que aparte de disfrutar de la visita en sí nos permitió refugiarnos del calor que a esa hora de la tarde estaba cayendo sobre todo Miami. Realmente Villa Vizcaya nos gustó mucho ya que tiene una de las mejores colecciones de arte decorativo europeo de los siglos XVI al XIX.
Por la tarde y con una alta temperatura unida a la humedad propia del ambiente, nuestro anfitrión nos propuso ver un palacio de estilo europeo. Villa Vizcaya de nombre. Fue la residencia de invierno del señor James Deering y fue construida entre 1914 y 1916, siguiendo la tendencia propia del estilo de mansiones europeas aunque su diseño fue adaptado a las exigencias del clima subtropical del sur de la Florida. Realmente fue un acierto dirigirnos allí puesto que aparte de disfrutar de la visita en sí nos permitió refugiarnos del calor que a esa hora de la tarde estaba cayendo sobre todo Miami. Realmente Villa Vizcaya nos gustó mucho ya que tiene una de las mejores colecciones de arte decorativo europeo de los siglos XVI al XIX.
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A continuación nuestro anfitrión nos llevó a Cayo Vizcaíno o Key Biscaine, como se prefiera, donde visitamos la playita que lleva por nombre Cape Florida State Park y que se encuentra en las cercanías del faro donde nos entretuvimos unos instantes para poderlo apreciar bien y con tranquilidad a pesar de la mucha gente que había por los alrededores ya que la tarde acompañaba a darse un bañito por el tremendo calor que hizo ese día.
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Después de estar allí un rato no muy largo nos llevó al “Rusty Pelican” con la intención de tomarnos un mojito o similar y, de paso, poder contemplar desde allí el downtown de Miami durante el atardecer el cual en nuestra primera visita ya tuvimos ocasión de contemplar desde un sitio parecido. Al llegar a dicho restaurante nuestro gozo se fue a un pozo puesto que en la actualidad está cerrado por reformas. En fin que no tuvimos más remedio que proseguir en coche vía Miami donde finalmente fuimos a tomarnos el mojito al bar del hotel “Mandarín” donde pudimos contemplar unas vistas del distrito financiero de la ciudad realmente impresionantes.
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Este día por la noche y ya con la esposa de nuestro anfitrión fuimos los 5 a cenar a un restaurante argentino “Los Ranchos” cuya carne realmente estaba sensacional. Fue el colofón a un día perfecto e inolvidable en compañía de ellos dos.
El día siguiente empezó con una visita Española Way y al memorial del holocausto judío.
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Posteriormente nos dirigimos al Bayside de Miami donde al igual que el día anterior con nuestro hotel también pudimos comprobar que todo seguía intacto y en el mismo sitio que la vez anterior que estuvimos
. Paseamos primero por el American Airlines Arena, y tras hacernos las fotos de rigor, seguimos paseando hasta dicho Bayside donde prácticamente continúan los mismos negocios y ambiente que la vez anterior.
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Pasamos un par de horas la mar de entretenidas, la verdad. Antes de comer nos fuimos al apartamento en la playa de nuestro anfitrión donde pudimos comprobar las impresionantes vistas que desde él se contemplan tanto de la playa como de la ciudad para a continuación comer juntos y acabar de pasar las últimas horas de nuestra visita a Miami en su compañía. Nos llevó en primer lugar al Aventura Mall el cual he de decir que es impresionante y con buenos precios si los sabes buscar la verdad sea dicha para después enseñarnos un self service donde lo que más abundaba eran las ensaladas, algunos guisos o sopas y las verduras y a un precio que sin ser una ganga la verdad es que tampoco nos resultó excesivamente caro. Este sitio nos encantó de tal manera que repetimos dos veces más. Su nombre es “Sweet Tomatoes”. Por la tarde nos llevó primeramente a Fort Lauderdale, a unos 30 km de Miami. Dicen de esta ciudad que es la Venecia de las Américas por la cantidad de canales navegables que tiene. De hecho pudimos comprobar como las casas tienen dos entradas una digamos donde se aparca el coche-s y otra, en la parte trasera, donde se puede acceder a la embarcación que tienen la inmensa mayoría de sus habitantes. Eso es lujo y lo demás son tonterías…..
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Después de pasear por el Boulevard Las Olas así como por el paseo de la playa que es una zona muy agradable de tiendas y cafés para pasar a continuación a la zona de los canales, nos dirigimos a Palm Beach, auténtico acúmulo de ricos “de dinero viejo” americanos. Por lo tanto, está llena de espectaculares mansiones que dan a la playa o a la bahía. Se entiende por “americanos con dinero viejo” aquellos americanos acaudalados desde hace generaciones muchos de los cuales decidieron comprarse una mansión en esta localidad con la intención de pasar los inviernos de una forma más cálida que no en el norte del país. Algunos de los apellidos ilustres que residen aquí durante algunos meses son los Flagler, Burt Reynolds, Estee Lauder, los Du Pont, los Trump y los herederos de los Pullitzer, entre otros. Jp177 nos llevó a Worth Avenue que, según nos comentó es junto a Bal Harbour y Rodeo Drive el centro comercial más caro y exclusivo de USA.
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Algunas de las tiendas se encuentran en plazas que se asemejan a patios sevillanos. A continuación nos paseó por delante de la mansión de Flagler. Es una mansión de principios del siglo XX que se permite visitar incluso con audioguías en castellano. En Palm Beach las calles que parten de Worth Ave. toman el nombre de “vías” como Vía Parigi, Vía Roma, Vía Encantada, Vía de Mario...
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Una vez de vuelta a Miami y tras dejar a Jp177 en su domicilio nos dirigimos hacia el aparcamiento municipal que se encuentra a 2 calles del hotel, exactamente en la 7ª. entre Washington y Collins, y después de aparcar el coche hasta el día siguiente, ir al restaurante “Puerto Sagua”, el cual ya conocíamos y donde se sigue haciendo cola para poder conseguir mesa lo cual indica a mi modo de ver que sigue siendo un buen sitio donde llenar el estómago como así sucedió esa, nuestra última noche en Miami.
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Sin duda pasamos 2 días y medio inolvidables en compañía de nuestros anfitriones a los cuales les envío un fuerte abrazo desde estas líneas. Al salir del restaurante así como el día siguiente antes de partir hacia los cayos estuvimos deambulando por el distrito Art Decó de South Miami el cual es digno de admiración por su arquitectura modernista.
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