Jueves 24 Noviembre 2011, Acción de Gracias
Nada más levantarnos nos preparamos un café y un té con la cafetera de la habitación, y nos comimos un par de las galletas que compramos la tarde anterior antes de salir a Disney. Era el día de acción de gracias y, como suponíamos que el parque estaría lleno, preferimos llegar allí a primera hora.
El parking sale por 14 dólares diarios que se pagan a la entrada, y luego está todo súper organizado para aparcar. Los empleados del parque te van guiando para que se vayan ocupando todas las plazas, y el proceso es ágil y rápido.

Un viaje al futuro
Quedaban aún 45 minutos para la apertura cuando ya estábamos en las taquillas donde canjeamos los bonos que habíamos sacado por internet por las entradas verdaderas y nos pusimos a la cola.
A las 08:45, dieron la bienvenida a todo el mundo por megafonía, soltaron un par de serpentinas, y empezaron a dejar pasar.


Salimos disparados a coger un Fast Pass para Soarin en The Land y, tras tenerlo en mano y viendo que no había mucha cola, decidimos subir. La atracción está muy bien montada, aunque no fue de la que más nos gustó. Al bajarnos, como no teníamos intención de repetir, le dimos los Fast Pass a un hombre que hacía cola para sacarlos.
De allí, pasamos a Imagination y montamos en Journey into Imagination with Figment e Imageworks, que quizás son atracciones más enfocadas a niños y luego pasamos a Captain Eo, que es un show en 3D con Michael Jackson de protagonista. En esta última nos aburrimos un poco y no terminamos de cogerle el puntillo.
Al salir de ahí nos fuimos a buscar a Nemo en The Seas With Nemo and Friends, y allí empezó a salir el niño que llevábamos dentro.

Más tarde, cambiamos de zona y nos dirigimos a Future World Este para sacar un Fast Pass para Test Track (que fue para las 15:15), y nos acercamos a una tienda donde puedes probar diferentes sabores de coca cola en el mundo. A pesar de haber llegado allí nada más abrir (eran las 11:05 y abren a las 11), ya había sabores que se habían agotado, entre los que estaba el de China que, según oí era uno de los mejores, pero de todas formas descubrimos algunos interesantes.

Compramos una bolsa de palomitas que tenían un intenso sabor a mantequilla, pero que estaban buenas, y pusimos rumbo a Mission: Space. Aquella mañana nos sentíamos valientes, así que nos montamos en la naranja (hay otra verde mucho más “light”) y, tras una cola que duró algo más de 30 minutos, nos encaminamos hacia Marte. La atracción estuvo muy bien, aunque Asun acabó bastante mareada de allí, y tuvimos que sentarnos en un banco a la salida para que el cuerpo se recompusiera. Además, cuando subimos, puse la mochila en un compartimento que tienes delante y al bajar se me olvidó por completo. Menos mal que reaccionamos a tiempo y la pudimos recuperar justo cuando el siguiente grupo se estaba sentando.

Sería como la una y algo cuando paramos en Electric Umbrella a comer unas hamburguesas, y luego seguimos haciendo tiempo hasta la hora de subir al Test Track


Fue otra de las cosas que nos gustó y además, fue la primera vez que usamos el Fast Pass y fue una gozada no tener que esperar una cola que, en el momento de entrar nosotros andaba ya por una media de 80 minutos de espera.
El resto de la tarde antes de volver al hotel lo dedicamos a pasear por World Show Case, y fuimos paseando por los diferentes países aunque sin montarnos en nada más.







Volvimos al hotel, pero nuestro día no había terminado ni mucho menos. Si ya era toda una experiencia haber estado en USA en Acción de Gracias, aún nos quedaba algo que nos llamó poderosamente la atención: el Black Friday.
Esa noche, muchas tiendas abrían a partir de las doce de la noche, con grandes descuentos (aunque las ofertas estaban hasta el domingo) y nosotros, enfermos del gasto, no podíamos dejar pasar la oportunidad de ir a un centro comercial a esas hora, así que nos echamos una siesta para coger energías, y a las 23:30 salíamos en coche a los Orlando Premium Outlets.
Cuando quedaban un par de kilómetros para llegar, la concentración de coches era grande, y encontrar aparcamiento no fue tarea fácil.
Estuvimos hasta las 03:30 de tienda en tienda, pero el cansancio y el frío terminó pasando factura. Nos sorprendió (aunque ya lo habíamos visto en Nueva York) ver a gente que iba allí con maletas para no tener que cargar con todos las bolsas en la mano. Era cómico ver la entrada de la tienda de Adidas con montañas de cajas de zapatillas vacías que me imagino que la gente dejaría para ahorrar espacio.

No fue de los días que más compramos, pero fue una experiencia nueva e interesante.