Nos levantamos y nos preparamos para la excursión a Sian Kan. Controlo que llevemos todo (toalla, bronceador, repelente, gafas, cámaras fotos y video) y a desayunar al buffet Kabah. Nos vamos al lobby del White Sand a esperar que nos vengan a recoger. Llega la hora y allí no hay nadie, llamo por teléfono y me dicen que en 5 minutos llegan. Pasan los 5, 10 minutos y allí no viene nadie. Vuelvo a llamar y me comunican que están de camino. De camino nadie y hago la tercera llamada diciendo que si no llegan ya, anulo la excursión. A las 8’50 h. llega el Sr. Billy a recogernos en un coche rojo, pide disculpas por la tardanza y salimos del hotel. Nada más salir la chica que va con el te pide el dinero de la excursión. Al llegar al Bahía Príncipe de Tulum recogemos a 2 parejas (Nurieta81, su marido y unos amigos) ellos van el jeep cerrado y nosotros subimos en el jeep descapotable con una pareja de catalanes (Albert y Marta). Tomar nota de lo que dice Nurieta 81, ya que a nosotros también nos paso lo mismo. Llevar el e-mail con los precios de las excursiones, si no querrán cobrar un precio diferente, ya que todo te lo dicen en dólares, pero es mejor pagar en Pesos. El camino es estrecho, con baches y tragamos mucho, mucho polvo. Hacemos una parada al entrar en la reserva en donde Billy nos hace una breve explicación de lo que vamos a ver. Después otra parada en el puente en donde se unen las aguas (salada y dulce) para hacer unas fotos.

Al llegar a Punta Allen pagamos los 40 Pesos de la entrada y nos dan las aletas (nosotros llevamos las gafas y el tubo), tomamos un pequeño snack (un vaso coca cola y una quesadilla), preguntan de lo que vamos a comer, pollo o pescado (a mi hijo le prometí que se comería una langosta) y la pedimos. Subimos a la barca con Juan y un matrimonio de holandeses con su hijo (sabemos que son holandeses por que el hombre le pregunto a mi hijo de donde éramos y al decir de Barcelona, salio el futbol y le pregunto si éra del Barça y el nos dijo que del Ajax) y nos vamos a alta mar.Parecía una competición de barcas a ver quien llegaba antes y en lugar de navegar, volabas sobre el mar. Lo primero que hicimos fue ir a la búsqueda de delfines y encontramos primero a dos y más tarde tres. Es impresionante verlos en alta mar y tan de cerca (nosotros por fin podremos hacer el nado con ellos mañana en Puerto Aventuras).

Seguidamente fuimos a la isla de los pájaros, en donde pasamos poco a poco y en silencio, para poder escuchar el sonido que emiten las aves.
Luego nos encontramos a unos pescadores que hacían la pesca de langosta y Juan se paro para hablar con ellos (llevaban una cesta llena de ellas).

Ahora toca ir al arrecife donde el agua es súper transparente y de un azul precioso para hacer snorkel. Somos novatos y todo nos parece fantástico y más si es la primera vez, mi hijo que es mas lanzado, se pone el equipo y al agua. Yo hago lo mismo y haber que me es lo voy a ver, y lo que veo me parece maravilloso!!! Peces, corales,… en fin un dominio del snorkel que no veas. Intento hacer fotos con la cámara acuática, pero no funciona.

Estuvimos una media hora y al subir a la barca nos tomamos unas bebidas para luego ir a la búsqueda a tortugas. Tardamos un rato largo en encontrar una tortuga, pero al final apareció (fotos + video).

Después nos llevaron a la piscina natural y allí nos quedamos maravillados, que bonito y que color azul turquesa tiene el mar con el fondo blanco de la arena, el agua estaba calentita y es placer darte un baño. Marc se quedo maravillado con esta playa.

El trayecto en la barca fue de unas 3’30 horas (+-) llegamos a Punta Allen, nos dimos unas duchas en las regaderas y a comer. Todos comíamos pescado o pollo y el chico se comió toda una langosta, eso es empezar las vacaciones con buen pie, luego nos dan sandia y un flan de postre.

Al hacer el camino de vuelta ya notamos los picotazos de los mosquitos. Por mucho Aután, Relec o lo que sea nos acribillaron. Antes de salir de Punta Allen paramos en el cenote El Arco, el agua es dulce y fresquita, se agradece el baño. Al salir, Juan con el sombrero en la mano, nos pide propina, le dimos unos dólares y el holandés el dio 20 dólares. Vuelta al jeep y camino hacía el hotel. Despedidas y muy contentos de esta excursión. Al llegar a la habitación y nos encontramos con la figura de toalla de un elefante. Mi hijo inaugura el jacuzzi. Nos vestimos para cenar y vamos a pedir hora al restaurante mexicano La Adelita. Nos dan un “biper” y nos dicen que cuando se encienda todo de color rojo ya podemos ir a cenar. Esperamos más de una hora y media y cuando entramos casi no tenemos hambre, pero me tome mi primera margarita. Salimos sobre las 11 de la noche y nos fuimos directamente a dormir.