Luego pusimos rumbo al PN de los Aberdares a 230 Km. -Curioso al ser selva húmeda- aproximadamente para pasar una noche en el Hotel The Ark, que se encuentra en la selva, al lado de una charca y totalmente aislado. Juntamente con el hotel Treetops son los hoteles que tienen la finalidad de observar como los animales vienen a beber y para ello durante la noche te avisan sonando timbres en función del tipo de animal que se acerca a la charca.


El siguiente destino fue el PN de Nakuru, a 290 Km. Para llegar hasta allí pasas el equador donde se agolpan algunos autocares de turistas a los que muestran como gira el agua de un cubo en función de si te encuentras en el hemisferio norte o sur. Pasamos de largo y, después de pasar por el Rift Valley, llegamos a Nakuru para ver a los pelícanos y flamencos en el lago que presume de ser la reserva natural más grande de flamencos rosas.


Así es el lago se ve teñido de rosa por la afluencia de flamencos acompañados por toda clase de aves: pelícanos, cormoranes, garzas... Es uno de los santuarios de aves más importantes del planeta, de 40 Km2 de extensión, además hay también un parque donde predominan las cebras, leopardos, monos, etc…

Cuando ya creíamos haber visto todos los animales posibles nos topamos de cara con una pareja de rinocerontes que no nos dejaban pasar. Imrpesionantes verlos tan de cerca. En pocos días habíamos visto a los cinco grandes The big five (búfalo, rinoceronte, león, elefante y leopardo). Ya solo nos faltaba algo muy muy difícil: ver un rinoceronte negro, pero no perdíamos la esperanza pues todas nuestras expectativas, con la inestimable ayuda de Jason, se iban cumpliendo con creces. Mis hijas cada vez confraternizaban mas con Jason que les explicaba de todo y nos indicó la aldea donde nació. Ellas le enseñaban español y Jason les enseñaba swahili.
Nakuru es una de las ciudades más grandes de Kenya, respira pobreza por todas partes pro es mucho mas sana que Nairobi. Llaman la atención las bicicletas con conductor que se usan como transporte público y los numerosos matatus. Nos alojamos en el Flamingo Hills que tiene unas cabañas de lujo. Aquí la comida buenísima.
También vale la pena subir hasta la colina de los babuïnos para tener una visión global del lago y el parque. Cuidado con los babuínos y monos pues la gente les ha dado comida y ahora algunos se vuelven agresivos si no els das algo. Es espectacular si tienes la suerte de ver como los flamencos de golpe levantan el vuelo todos a una y desaparece el lago.
Abandonamos el parque al atardecer y de nuevo no dejan de sorprendernos los colores del atardecer.